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Resumen
Las distopías presentan una narración arquitectónica muy particular,
con un modo de habitar encerrado en módulos y de un espacio some-
tido a una segregación funcional, con una planificación urbana funda-
mentalmente vertical y como clara oposición a la organización utópica
de Ciudad Jardín. El presente texto introduce en la compleja ecuación de
la relación social entre individuo, arquitectura y naturaleza el problema
de la dependencia energética, en el análisis del paso de la megápolis
a la metápolis. Se describe un presente que aboga por la arquitectura
termodinámica con la hipótesis de superar el diseño pasado, en favor de
un futuro imaginado, que se nutre del aprovechamiento del aire como
enlace, en su conexión plausible con la arquitectura vernácula en las dos
escalas de una metápolis.
Abstract
Dystopias present a particular architectural narrative, defined by a
mode of living enclosed within modules and subjected spatially to
functional segregation. They are part of a broader urban plan that
is fundamentally vertical, as opposed to the utopian organization of
Garden City. The present text introduces, within the complex equa-
tion of the social relationship between the individual, architecture,
and nature, the problem of energy dependence in the transition from
the megapolis to the metapolis. It describes a current condition that
advocates for thermodynamic architecture, superseding past design
techniques in favor of an envisioned future where air is proposed to be
utilized as link, given its plausible connection with vernacular architec-
ture at the two scales of a metapolis.
Javier Alejo Hernández Ayllón
Universidad de Valladolid
ORCID: 0000-0001-7968-6524
Traducción Translation Gonzalo Casado Álvarez
Palabras clave Keywords
Distopía, habitar, megápolis, metápolis, aire, ecología, arquitectura termodinámica
Dystopia, inhabit, megapolis, metapolis, air, ecology, thermodynamic architecture
La distopía energética en la arquitectura.
El aire como impulsor constructivo. Energy
dystopia in architecture. Air as a construction driver
DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n12a9
Fecha recepción Receipt date 28/09/2023 Fechas evaluación Evaluation dates 10/11/2023 & 17/11/2023 Fecha aceptación Acceptance date 29/11/2023 Fecha publicación Publication date 01/06/2024
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e birth of dystopia in the rst half of the 20th century. Approach, hypothesis and objective. Dystopia: “A ctional
representation of a future society with negative characteristics that cause human alienation. (1)
Between the end of the 19th century and the middle of the 20th century, a specic genre called dystopia appeared
and proliferated within literature and cinema, especially in Anglo-Saxon representations. (Fig. 1) A new political
consciousness, romanticism, and particular social conicts became the seed for authors, such as Aldous Huxley and
George Orwell in the United Kingdom or Jack London in the United States, as opposed to the utopian, perfect and
anti-conictive environments and universes described by William Morris or G.H. Wells. ese works clearly represent
ideological ideas in which a society designed down to the last detail could become as destructive to the individual as an
anarchic society full of chaos. e architectural approach of the dystopian vision of 1984 or Brave New World (2) trans-
poses the discipline of architecture to a scenography, contributing to the previously mentioned ideological discourses.
We must not forget that we are analyzing a novel, therefore the very activity of writing targets the reader for whom the
product of writing is intended; and it is from this moment on when the author and the reader become an inseparable pair
within a mutual relationship. Moreover, every writer behaves and is a reader of other writers. In this regard, each reader
approaches the scale of the architectural scenography proposed by its author —who is an architect of context in this
case—. Any text read by dierent readers, as well as by the same reader in the past, present or future, could give the work
a variable meaning, as if it were another literary product. is paradox becomes more pronounced in the case of dystopia,
La eclosión de la distopía en la primera mitad del siglo xx. Planteamien-
to, hipótesis y objetivo. Distopía: “Representación cticia de una sociedad
futura de características negativas causantes de la alienación humana. (1)
Entre nales del siglo  y hasta mediados del siglo xx, aparece y prolifera
en la literatura y el cine, especialmente anglosajón, un género especíco
denominado distopía. (Fig. 1) La nueva consciencia política, el romanti-
cismo y especialmente los conictos sociales son el germen para autores
como Aldous Huxley y George Orwell en Reino Unido o Jack London
en Estados Unidos, a modo de contrapunto, a los ambientes y universos
utópicos, perfectos y anti conictivos descritos por William Morris o G.
H. Wells. Estas obras son claramente un discurso ideológico, en el que una
sociedad diseñada hasta su último detalle podría llegar a ser tan destruc-
tiva para el individuo como una sociedad anárquica y llena de caos. El en-
foque arquitectónico de la visión distópica de 1984 o Brave New World, (2)
trasladan la disciplina de la arquitectura a una escenografía, que dialoga
como un miembro más de los discursos ideológicos relatados.
Fig. 1. Izq. Lang, Fritz. Fotograma de la pelí-
cula Metrópolis, 1927. Der. Ilustración sobre la
ciudad del futuro. Utopías y distopías. Curso
del Institut d’humanitats de Barcelona, 2016.
Fuente: PONCE, G. “Futuro imperfecto: Las
ciudades del mañana en el cine. Boletín de la
Asociación de Geógrafos Españoles. n. 55, 2011.
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since the reader interprets dierent realities according to the possible thoughtful exchanges between his intuition and his
empirical knowledge. us, when a sociologist analyzes the plot of Brave New World, he may highlight the signicance the
social relationships that the author creates by proposing the segregation of society into ve social classes. Huxley narrates,
in this case, a sterile and controlled society called the World State, where every social class is conditioned to be happy with
the resources available to them. From the moment an individual is an embryo, each being is conditioned to assume its
own reality and is fully aware of its reality and its limits. is idea, the foundation of Huxley's dystopia, cannot be altered
and this is why soma is used: it is a drug that inhibits the individual's ability to doubt, think or reason and is perceived as
a reward for having a good job performance. e individual then behaves like a machine.
e article oers a dialectic (3) with regards to the preconceived ideas, sometimes dystopian, that we have inherited regarding
architecture. In this sense, and following the structure of the analysis of Huxley’s work, the architecture depicted is nothing more
than a machine, reduced to a place to inhabit, (Fig. 2) and to a series of gears turning simultaneously in the proper direction.
In 1984, (Fig. 3) Orwell introduces us to the following description of London: “[] e Ministry of Truth was startlingly
dierent from any other object in sight. It was an enormous pyramidal structure of glittering white concrete, soaring up,
terrace aer terrace, 300 meters into the air. From where Winston stood it was just possible to read, picked out on its white
face in elegant lettering, the three slogans of the Party:   ;   ;   . e
Ministry of Truth contained, it was said, three thousand rooms above ground level, and corresponding ramications below.
No debemos olvidar que estamos analizando una novela, por lo tanto, la
propia actividad de escribir asume un receptor al que el producto de la es-
critura está destinado, y es a partir de este momento, cuando el autor y el
lector son pares inseparables en una relación mutua. Todo escritor se com-
porta y es un lector, de otros escritores. En este sentido, cada lector se apro-
xima a la escala de la escenografía arquitectónica propuesta por su autor
—arquitecto de contextos en este caso—. Cualquier texto leído por diferen-
tes lectores, así como por un mismo lector en un pasado, presente o futuro,
podría dotar a la obra un signicado variable, como si de otro producto
literario se tratase. Esta paradoja se denota más acentuada en el caso de la
distopía, ya que el lector interpreta diferentes realidades según los posibles
intercambios reexivos entre su intuición y su conocimiento empírico. Así,
un sociólogo al analizar la trama de Brave New World podría decantarse por
des-ocultar las relaciones que el autor maniesta al segregar la sociedad en
cinco estamentos sociales. Huxley narra, en este caso, una sociedad estéril y
controlada denominada estado mundial. Una sociedad en la que cada clase
social está condicionada para ser feliz por sí mismos y con lo que tienen.
Desde que un individuo es embrión, cada ser es condicionado, para asumir
su propia realidad y es pleno conocedor de su realidad y sus límites. Esta
idea, base de la distopía de Huxley, no puede ser alterada y para ello se hace
uso de la soma, una droga que inhibe al individuo de la capacidad de dudar,
pensar o razonar y que se percibe como un premio por hacer sus labores
correctamente. El individuo se comporta como una máquina
El artículo presenta una dialéctica (3) respecto a ideas preconcebidas, en
ocasiones distópicas, que respecto a la arquitectura hemos heredado. En este
sentido, y siguiendo la estructura del análisis de la obra de Huxley; la arqui-
tectura que se representa no es más que una máquina, se reduce a un lugar
donde habitar, (Fig. 2) a una serie de engranajes que giran simultáneamente
en su correcto sentido.
Orwell en 1984, (Fig. 3) nos presenta el siguiente Londres: “[…] El Minis-
terio de la Verdad era inquietantemente distinto de los demás edicios. Era
Fig. 2 Ilustraciones y recreaciones sobre el
Londres descrito en las distopías 1984 de
Orwell, George, (1934) y Huxley, Aldous,
(1932) respectivamente. Fuente: PONCE, G.
“Futuro imperfecto: Las ciudades del mañana
en el cine. Boletín de la Asociación de Geógra-
fos Españoles. n. 55, 2011.
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Scattered about London there were just three other buildings of similar appearance and size. So completely did they dwarf
the surrounding architecture that from the roof of Victory Mansions you could see all four of them simultaneously []”. (4)
e dystopian London described in 1984, y years prior, is used to understand to what extent contemporary urbanism, g.
4, has overcome —or not— this dialectic within the dystopian genre. erefore, chief among the objectives of this article is
the intention to demonstrate to what extent urbanism, architecture, and society have reected upon the present needs of well-
being. Current dialogues surrounding deep environmentalism (5) and thermodynamic architecture (6) are utilized within this
analysis, with the intention to propose an alternative and possibly more accurate path that is adequate for the needs of our time
and thus allowing a more harmonious and balanced relationship between the present and the absent, past and possible futures.
Summarily, this article seeks to answer the question of how can we design for current urban planning through sus-
tainability measures, attempting to reveal in the process the opportunities to understand the past, with regards
to air as a link and as a driver.
Metapolis, a paradigm shi. Opportunity for a functionalist model and its social application. “e temptation to cre-
ate up-to-date designs which assails a modern architect prevents him from achieving the chief aim of architecture: to be
functional. He forgets the environment into which he will implant his buildings because he is attracted by new and modern
innovations and gadgetry. He fails to realize that form has meaning only within the context of its environment. (7)
una gigantesca estructura piramidal de reluciente cemento blanco que se
alzaba, una terraza tras otra, a más de trescientos metros de altura. Desde
donde estaba Winston podían leerse, labradas con elegante caligrafía en la
fachada blanca, los tres eslóganes del Partido:     ;  -
    y     . Se decía que
el Ministerio de la Verdad tenía tres mil habitaciones por encima del nivel
del suelo y sus correspondientes ramicaciones bajo tierra. Desperdigados
en Londres había sólo otros tres edicios de tamaño y apariencia parecidos.
Empequeñecían de tal modo la arquitectura de los alrededores que desde el
tejado de las Casas de la Victoria se divisaban los cuatro a la vez […]”. (4)
Se recurre a este Londres distópico de 1984, y descrito a cinco décadas vista,
para ver en qué medida el urbanismo contemporáneo, (Fig. 4) ha superado
—o no— esa dialéctica del género distópico. Por lo tanto, entre los objeti-
vos del presente artículo, se pretende mostrar en qué medida el urbanismo,
arquitectura y la sociedad, han reexionado sobre las necesidades presen-
tes de bien estar, a partir del diálogo con corrientes, en plena actualidad,
—ecologismo profundo (5) y arquitectura termodinámica (6)—. Así como
establecer un camino alternativo y certero, para su adecuación a las deman-
das de nuestro tiempo, permitiendo así, una relación armoniosa y equilibra-
da entre presentes y ausentes, —pasados y futuros posibles—.
Por todo ello, el artículo busca responder a la pregunta de cómo puede pro-
yectarse sobre el actual urbanismo a través del sostenibilismo, tratando de
revelar en el proceso las oportunidades de entender el pasado, respecto al
aire como enlace y como impulsor constructivo.
Metápolis, un cambio de paradigma. Oportunidad de modelo funcionalista
y su aplicación social. “El arquitecto ha sucumbido a la tentación de crear dise-
ños actualizados que impiden alcanzar el objetivo principal de la arquitectura:
ser funcional. Olvidan el entorno en el que van a implantar los edicios porque
se sienten atraídos por innovaciones y artilugios nuevos y modernos. No se dan
cuenta de que la forma sólo tiene sentido dentro del contexto de su entorno. (7)
Fig. 3. Carter, Rudolph. Fotograma, composición
panorámica del Londres recreado en la película
1984, (1954). Fuente: GOROSTIZA, J. Los ministe-
rios de 1984.Veredes, arquitectura y divulgación.
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En un mundo acuciado, entre otras cosas, por la crisis energética, el ca-
lentamiento global y el cambio climático, nuestra responsabilidad, como
arquitectos, debe contribuir a mitigar estos problemas; así, el interés por la
energía se abre paso y se posiciona en el centro del debate arquitectónico.
Previo a dirimir alguna de las múltiples y diversas respuestas en función
de las concepciones epistemológicas y cientícas, debemos entender con
qué presente nos encontramos.
La proliferación de la metápolis (8), concepto acuñado en 1995 por el
sociólogo y urbanista François Ascher, para denir la forma urbana que
sobrepasa la idea de metrópolis o megápolis, derivada de la extensión
sin límites de los aspectos urbanos por todo el territorio —la fragmen-
tación a ultranza—, conlleva un importante cambio social. Los avances
tecnológicos, la dependencia energética, la vida más encapsulada y he-
donista, lleva a la sociedad a estar encerrados en contextos predenidos.
Se pierde, por lo tanto, el necesario diálogo con la naturaleza —ecología
profunda—. Ahora bien, este encierro está condicionado plenamente a la
energía, por lo que volvemos al debate actual de situar la energía como el
nuevo ónfalos de la arquitectura.
In a world beset by, among other things, the energy crisis, global warming and climate change, our responsibility as
architects must contribute in the mitigation of these problems; therefore an interest in energy is positioned within the
center of the architectural debate. However, before settling any of the multiple and diverse possible solutions prevalent in
epistemological and scientic conceptions, we must understand the present we are dealing with.
e proliferation of the metapolis (8) —a concept developed in 1995 by the sociologist and urban planner François Ascher
to dene urban planning approaches that go beyond the ideas of metropolis or megapolis— is a result of limitless urban
expansion, with fragmentation at all costs, and entails an important social change. Technological advances, energy de-
pendence, and more encapsulated and hedonistic inhabitations have led to life being locked in more predened contexts.
e necessary dialogue with nature —deep ecology— is therefore lost. However, this connement is fully conditioned by
energy, therefore we may return to the discussion of placing energy as the new omphalos of architecture.
e recent pandemic and restrictions caused by Covid-19 have raised a question about urban freedom: whether the
great exodus from the countryside to the city has led to any benets, or on the contrary, we have been forced into the
immediacy and the need to create large housing units with high energy demand. Most of the new urban developments in
large metropolises, (Fig. 5) are somewhat reminiscent of the dystopian genre. Urban planning developments planned and
segregated as part of a larger control scenario respond to the same horizontal, vertical, and functional schemes, the last
of which arranges the social organization.
Fig. 4. Izq. Imagen del Londres de 2023.
Der. Imagen del Qatar de 2023. Fuente: Wikipedia.
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La reciente pandemia y restricciones acaecidas por el Covid-19, ha erigi-
do un cuestionamiento sobre la libertad urbana. La cuestión es, sí el gran
éxodo de la zona rural a la ciudad ha supuesto algún benecio, o por el
contrario nos hemos visto abocados a la inmediatez y necesidad de crear
grandes contenedores habitaciones de elevada demanda energética. La
mayoría de los nuevos desarrollos urbanísticos de las grandes metrópolis,
(Fig. 5) mantienen cierta reminiscencia al género de distopía. Planeamien-
tos ordenados y segregados como escenario de control, que responden a un
mismo esquema horizontal, vertical y funcional, siendo este último el que
congura la organización social.
Combinar estrategias urbanísticas de segregación horizontal y funcional
con un poder fuerte, es más que una forma de organizar el espacio, es una
forma de servir a los proyectos de control vertical. Autores como Robert
Park asumían como natural e inevitable, como una belleza termodinámica,
el diálogo con el entorno, y que el progresismo recogía a modo de premisa.
Si la función hace al hombre como creía Le Corbusier (9) —la división por
funciones hace a la sociedad susceptible de dominación—.
Combining the urban strategies of horizontal and functional segregation with an authoritative power is more than a way of or-
ganizing space —it is a way of lending vertical projects a certain degree of controllability. Authors such as Robert Park assumed a
dialogue with the environment was natural and inevitable, acting as a thermodynamic beauty, and progressivism embraced this
dialogue as a premise. If function makes man what he or she is, as Le Corbusier believed, (9) dividing the society by functions
makes it susceptible to domination.
We may observe that in the dystopian urban and architectural conception of today's metropolis there is an inherent segregation.
On the one hand, a traditional historic center appears, on the other hand, an area full of stimulation, shaped as a new contem-
porary soma, which evokes Ridley Scott’s Blade Runner. (Fig. 6) A habitat full of lights and with a total dependence on energy is
created, rejecting the concept of deep ecology.
As a response to this situation and as a means of providing a solution to all these problems, two perspectives of work are opened.
Firstly, the initiation of meetings are positioned within the framework of the United Nations Convention on Climate Change, to
decelerate and control “energy ineciency”. Secondly, the concept of “sustainabilism” is created through a combination of multi-
ple disciplines —from ecology to economics, passing through sociology and articulated by physics and thermodynamics— with
the intention of imbricating a future from absent pasts. e metapolis, although it speaks to both perspectives, has the problem
of duplicity —living and working in two separated housing units. Using excessively the car when overgrowing the urban limits
entails an energy cost. For this reason, this article reects on and follows several lines of thought, such as the one that appears
Fig. 5. RSH+P. Recreación del nuevo Madrid Norte.
Fuente: El País digital 14/02/2023.
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in the work e Natural Contract (Serres, M, 1990). In his work, the philosopher proposes an agreement between the human
species and the Earth, one that allows to regulate all the imbalances that appear in the interactions between the two, through a
consensual, universal, transversal and interdisciplinary dialogue.
ese reactionary movements against the stalled and outdated model of living and its distorted urbanism has only become plausible
in small settings. ere are urban planning models such as Corbett, set in New York in 1913, with streets stacked on multiple levels
and buildings up to 750m high. is type of urban planning is a precursor of the rst appearance of large megapolises. (Fig. 7)
eoretical manifestos from the same period, such as the Manifesto of Futurist Architecture, (10) 1914, by Antonio Sant ‘Elia state
the following: “[] 8- no plastic or linear customs can derive from an architecture so conceived because impermanence and transi-
ence will be fundamental qualities of Futurist architecture. Buildings will last less time than we will. Each generation will have to
build its own cities. is constant renovation of the architectural environment will aid in the victory of Futurism, already armed
by Words-in-Freedom, Plastic Dynamism, Music without Quadrature and the Art of Noises. We will struggle relentlessly against
passeist cowardice. ese urban planning models continue using the present-day guidelines of urbanism. (Fig. 5) e challenge
becomes how to not open the doors of a global ecocide (11) at the hands of human beings while using these same guidelines.
e energetic dystopia of nourishing a megapolis. A look at the energetic basis of air as a link. “Modernity detached itself
from the past, forced to leap forward at a dizzying pace that did not allow it to settle, pushing it towards the eeting survival that
occurs from one day to the next. Modernity's capacity for renewal will depend on its ability to return to its origins. (12)
Observamos en la concepción urbanística y arquitectónica distópica de
las metrópolis actuales que se han segregado. Por un lado, aparece un cen-
tro histórico tradicional, por otro lado, una zona plagada de estímulos, a
modo de una nueva soma contemporánea, que nos evoca al Blade Runner
de Ridley Scott. (Fig. 6) Ámbito plagado de luces y con una total depen-
dencia energética para su uso y disfrute, con un entorno articial, rechazo
a la ecología profunda.
Como respuesta a esta situación y como medio para dar una solución a
todos estos problemas, se abren dos perspectivas de trabajo. En primer
lugar, las reuniones enmarcadas dentro de la Convención del marco de
la Naciones Unidas sobre el cambio climático, para poner freno y control
sobre la ineciencia energética. En segundo lugar, el sostenibilismo, por
su capacidad de hibridación de múltiples disciplinas —desde la ecología
hasta la economía, pasando por la sociología y articulado por la física y
la termodinámica—, con la intención de imbricar un futuro a partir de
pasados ausentes. La metápolis, si bien si dialoga en ambas perspectivas,
tiene el problema de la duplicidad —vida y trabajo en dos unidades habi-
taciones distanciadas—, y es que al sobrepasar los límites urbanos, con un
uso excesivo del automóvil, conlleva un coste energético. Por este motivo,
Fig. 6. Scott, R. Fotogramas de la película
Blade Runner, 1982.
Fuente: PONCE, G. “Futuro imperfecto: Las
ciudades del mañana en el cine. Boletín de la
Asociación de Geógrafos Españoles. n. 55, 2011.
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el presente artículo reexiona y sigue alguna línea de pensamiento, como
la marcada en la obra El contrato natural (Serres, M, 1990). Aquí el lósofo
propone la creación de un acuerdo entre la especie humana y la Tierra, de
forma que seamos capaces de regular todos los desequilibrios que apare-
cen en las interacciones entre ambos, mediante un diálogo consensuado,
universal, transversal e interdisciplinar.
Estos movimientos reaccionarios, contra el estancado y caduco modelo
de habitar y su urbanismo desnaturalizado, aún no se han hecho plau-
sibles más que en pequeños ámbitos. Modelos urbanísticos como los de
Corbett, para el Nueva York de 1913, con una organización que espe-
cula con la aparición de grandes megápolis, con calles a varios niveles
y edificaciones de hasta 750 m de altura. (Fig. 7) Incluso manifiestos
teóricos de esa misma época, como el Manifiesto de la Arquitectura Fu-
turista, (10) 1914, de Antonio Sant’Elia: “[] 8- De una arquitectura así
concebida no puede nacer ningún hábito plástico y lineal, porque los
caracteres fundamentales de la arquitectura futurista serán la caducidad
y la transitoriedad. Las casas durarán menos que nosotros. Cada genera-
ción deberá fabricarse su ciudad. Esta constante renovación del entorno
arquitectónico contribuirá a la victoria del Futurismo que ya se impone
con las Palabras en Libertad, el Dinamismo plástico, la Música sin cua-
dratura y el Arte de los ruidos, y por el que luchamos sin tregua contra
la prolongación del pasado. Modelos que siguen marcando las pautas
actuales del urbanismo, (Fig. 5) por lo que el reto es como sostener estas
directrices y no abrir las puertas de un ecocidio (11) global a manos del
propio ser humano.
La distopia energética de nutrir una megápolis. Una mirada a la raíz
energética del aire como enlace. “La modernidad se separó del pasado,
se la obligó a saltar hacia delante a un ritmo vertiginoso que no permitía
echar raíces, empujándola hacia la supervivencia fugaz que se da de un día
para otro. La capacidad de renovación de la modernidad dependerá de
que sepa volver a sus orígenes. (12)
In 2003, the archaeologist Bendala Galán reected on whether the city is the scene of its own inhabitants, an ecosystem
of the human being species dierentiated from other animals. In his opinion, the human species lives as Creatures of
Nature until they began to dominate and transform nature and to build more comfortable spaces to live in; meaning
humans stopped inhabiting Nature and began building new articially shaped spaces called cities. Similarly, philosopher
Tim Morton said: “Nature no longer exists. It was a human concept that separated everything that did not belong to its
society”, arguing the following: “since the Neolithic revolution (the beginning of the ‘Anthropocene’) humans have used a
systematic bias that has separated and discriminated against the rest of the species we coexist with. We dictate the prin-
ciples of value and organization of their environment, tailoring it to our needs. (13)
e paradox between the exodus from rural areas to cities in the 20th century, and the long-awaited return to rural
areas as a result of the pandemic, opens up a new debate on the way we live and our energy needs to live in such a way.
While these questions themselves open up a vast dialogue, this article seeks to understand whether society, energeti-
cally-speaking, can satisfy in a sustainable way its daily needs, or rather is forced to generate large energy dystopias to
satisfy them, (Fig. 8) thereby altering its relation with the environment.
“Each period of time creates an architectures ‘subject’ which projects its cultural construct onto the relations be-
tween space and man. It is not a coincidence that at the same time neuroscience opens up an unimagined eld of
responses to human behavior, we are witnessing an emergence of architectural subjects. ese subjects metabolism
Fig. 7. Arriba. CORBETT, H. Ilustración de
la ciudad futurista de Corbett, 1913. Abajo.
Sant’Elia, A. Propuesta de ciudad futurista,
1914. Fuente: FRAMPTON, K. Historia crítica
de la arquitectura moderna, 1980.
Javier Alejo Hernández Ayllón. La distopía energética en la arquitectua. Energy Dystopia In Architecture. 197-211 pp.
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En el año 2003 el arqueólogo tratadista Bendala Galán reexiona sobre si la
ciudad es el escenario propio de las personas, el ecosistema del ser humano
como especie diferenciada de los demás animales. En su opinión la especie
humana vivía como criaturas de la naturaleza hasta que comenzó a domi-
narla y transformarla, para construir espacios donde vivir más cómodos; es
decir, dejó de habitar la naturaleza y comenzó a construir nuevos espacios
con formas articiales denominadas ciudades. En esta misma línea el ló-
sofo Tim Morton armaba: “La naturaleza ya no existe. Era un concepto
humano que separaba todo aquello que no pertenecía a su sociedad”, sostie-
ne que: “desde la revolución neolítica, inicio del Antropoceno, los humanos
nos hemos valido de un sesgo sistemático que ha separado y discriminado al
resto de especies con la que convivimos, para dictar los principios de valor
y organización de su mundo útil, normativo y hecho a nuestra medida. (13)
La paradoja entre el éxodo de la zona rural a las ciudades del siglo , frente
al anhelado regreso a la zona rural a raíz de la pandemia, abre un nuevo
centro del debate en la manera de habitar y las necesidades energéticas de
este habitar. Estas cuestiones plantean en sí mismo mucha dialéctica, pero lo
que se busca en este texto, es sí la sociedad, energéticamente puede satisfa-
cer esas demandas acaecidas por el día a día, en términos del sostenibilismo,
o se ve acuciada a generar grandes distopías energéticas para satisfacer esas
demandas, (Fig. 8) así como a alterar el diálogo con el entorno.
Cada época fabrica un sujeto de la arquitectura en el que proyecta su cons-
tructo cultural sobre las relaciones entre espacio y hombre. No es por ca-
sualidad que al tiempo que la neurociencia abre un campo insospechado
de respuestas al comportamiento humano, asistamos a una eclosión de
sujetos arquitectónicos cuyo metabolismo, intercambios energéticos con el
ambiente exterior o interior, activación siológica en relación a diferentes
estímulos térmicos, etc., aparecen como funciones esenciales al permitir po-
ner en relación la reacción del cuerpo humano a través de sus neurorrecep-
tores con una segunda piel que hace de interfaz entre el mundo ahí afuera
—naturaleza— y el mundo ahí adentro —cultura—. Cuanto más acercamos
and energy exchanges with the external or internal environment and physiological activation in relation to dierent
thermal stimulus. ey become essential functions by allowing the reaction of the human body through its neuro-
receptors to be related to a second skin that acts as an interface between the world ‘out there’ —nature— and the
world ‘in there’ —culture—. e closer we bring physiology to architecture, the better we understand the somatic
and instinctive character of our aective bonds, fears and stimulus: the biological character of our culture. (Ábalos
& Sentkiewicz, 2015).
Figure 8 represents an energy dystopia that meets the needs of nearby megapolises. ese solutions, despite generating ener-
gy, are producing an articial dialogue with the environment and are not intertwined with the past or the present. ey also
condition a possible future far removed from sustainabilism, deep ecology or thermodynamic architecture. “Society is a huge
mechanism with both an inlet and an outlet. It has parts that have a predetermined and invariable function” (Sennett, 2001).
William Morris proposes a housing unit structure that responds to the principle of “for every family a house, for every
house a garden. is concept contrasts with the idea of megapolises’ dystopian urban planning. ese are functional
housing units, and their beauty lies precisely in the form following the function, where what is not necessary for use is
considered superuous: “only the subtle is beautiful” (Benévolo, 1982). is concept is also one of the basic ideas of the
Bauhaus School. Le Corbusier in 1929 spoke about the arrival of the house-machine. e house must be both functional
and emotionally satisfying, designed for a succession of users, since workplace locations are continuously changing and
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la siología a la arquitectura, mejor comprendemos el carácter somático y
animal de nuestros vínculos afectivos, miedos y estímulos; en denitiva, el
carácter biológico de nuestra cultura. (Ábalos y Sentkiewicz, 2015).
La gura 8, reeja una distopía energética, para satisfacer las necesidades de
las megápolis cercanas. Estas soluciones, a pesar de generar energía, están
produciendo un diálogo articial con el entorno. No se imbrican con el pasa-
do ni con el presente y condicionan un futuro posible muy alejado del sosteni-
bilismo, de la ecología profunda o de la arquitectura termodinámica. “La so-
ciedad es un enorme mecanismo con una boca de entrada y otra de salida, con
piezas que tienen una función predeterminada e inmutable” (Sennett, 2001).
William Morris propone una estructura habitacional que responde al prin-
cipio de “para cada familia una casa, en cada casa una huerta y un jardín.
people must be ready to follow them with “guns and clappers. We return to the dialogue that the city and the house may
be understood as machines, or on the contrary, they should be understood as an organism that breathes, needs air, mu-
tates, ows, changes and dialogues with the environment.
Every architectural project begins with a document reading, a site, a context, and a situation. e architect is always
designing and envisioning these opportunities, these dialogues, to carry out a design vision, whether the subject is a
landscape, a building, a city, or an empty place. Air has been treated in architecture and historiography as an element
whose existence was recognized, but only to be spoken about metaphorically, poetically, or phenomenologically. e revi-
sion carried out by thermodynamics since the nineteenth century is decisive when it comes to revising the architectural
conception of air, which has become a real construction material.
Architecture is the air we breathe, an air loaded with precisely that, with architecture. (14)
With air as a link, the building is treated as a living being, (Fig. 9) that breathes. e understanding and consideration of
thermodynamic materialism comes from structures such as the Badhanjs, or windcatcher. ere is a tendency towards
a new passive design, avoiding the need for mechanical gadgets and heat engines, which are replaced by an organic and
specialized set of few components.
Fig. 8. Arriba izq. Propuesta de Torre de
energía solar-térmica, 2021. Arriba der. Parque
eólico marino de Lillgrund, en Suecia, 2022.
Fuente: Publicación digital Energía Solar,
renovables y Sustentabilidad Instalación y
Tecnología. Abajo: Impacto de los aerogenera-
dores en la ora y fauna, 2018.
Fuente: artículo del Diario Vasco.
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Concepción contrapuesta con el del urbanismo distópico de las megápolis.
Se trata de viviendas desde la función, y su belleza se encuentra en el ajuste
de la forma a la función, donde lo que no es necesario al uso es considerado
algo superuo, “sólo lo sutil es bonito” (Benévolo, 1982). Esta concepción es
también una de las ideas básicas de la Escuela de la Bauhaus. Le Corbusier
(1929), nos hablaba de la llegada de la casa–máquina. La casa debe ser a la
vez funcional y emocionalmente satisfactoria, diseñada para una sucesión
de usuarios, dado que el trabajo se desplaza y debemos estar listos para se-
guirlo con “armas y badajos. Retornamos a la dialéctica de si la ciudad y
la vivienda son entendidas como máquinas, o por el contrario, deben ser
entendidas como un organismo que respira, que precisa de aire, que muta,
que uye, que se transforma y que dialoga con el entorno.
Todo proyecto arquitectónico comienza con la lectura de un documento, un
lugar, un contexto y una situación. El arquitecto siempre está proyectando
e imaginando sobre esas oportunidades, sobre esos diálogos para llevar a
cabo esas ensoñaciones, ya sea un paisaje, un edicio, una ciudad, o un lugar
vacío. El aire ha sido tratado en arquitectura y en su historiografía como
un elemento cuya existencia se reconocía, pero del que sólo podía hablar-
se metafórica, poética o fenológicamente. La revisión llevada a cabo por
la termodinámica desde el siglo  resulta decisiva a la hora de revisar la
concepción arquitectónica del aire, que ha pasado a constituir un verdadero
material constructivo.
“La arquitectura es el aire que respiramos; eso sí, un aire cargado precisa-
mente de eso, de arquitectura. (14)
El aire como enlace, el edicio tratado como un ser vivo, (Fig. 9) que respira.
El entendimiento y consideración del materialismo termodinámico, surge
de raíces como los Badhanjs —dibujador de viento—. Por lo tanto, se tiende
a una nueva pasividad, al evitar la necesidad de ingenios mecánicos y mo-
tores térmicos, que se sustituyen por un conjunto orgánico y especializado
de pocos componentes.
Fig. 9. Arriba izq. y der. H Arquitectes, 2016.
Aprovechamiento energético del viento en
Cristalleries Planell. Fuente: H Arquitectes.
Abajo izq. Badnahjs en la ciudad de Yzad
(Irán). Fuente: Experimental study on natural
ventilation, Department of Mechanical Engi-
neering, Yazd University, 2008.
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Así como nuestra alma —dice—, siendo aire, nos mantiene unidos, así tam-
bién al mundo entero lo envuelven soplo y aire. (15)
El sostenibilista asume que el futuro a corto plazo pasa por una adecuada
gestión de la demanda y la ecacia. La decidida apuesta por las energía reno-
vables es otro de sus fundamentos: la energía del sol, del viento, del agua y la
geotérmica, serán claves en el futuro de la civilización. La torre de viento es un
ingenio fascinante de intercambios con el clima, un objeto sensible y reacti-
vo, un continuo diálogo constructivo entre el habitar y el entorno, con el aire
como enlace. Se trata de una solución arquitectónica tradicional del medio
oriente asiático, utilizada durante muchos siglos para proveer de ventilación
natural y refrescamiento al interior y espacios intermedios de los edicios.
En este caso el aire actúa como un material constructivo más, es invisible, es
inerte, es pasivo y lleno de propiedades térmicas. El aire, a la vez, puede actuar
como catalizador e impulsor constructivo. Desde el siglo con los avances
desarrollados en la termodinámica, el aire deja de ser ese elemento olvidado,
para convertirse en un elemento nuclear de la ciencia. Asimismo, la arquitec-
tura recoge el testigo de las investigaciones sobre desocultar las potencias (en
“Just as,‘he said, our soul, being air, holds us together, so do breath and air encompass the whole world”. (15)
A sustainability professional assumes that the short-term future lies in adequate demand management and eciency. e
rm commitment to renewable energies is another tenant of these types of professionals: sun, wind, water and geother-
mal energy will be key to the future of civilization. e wind tower is a fascinating device of exchanges with the climate, a
sensitive and reactive object, a continuous constructive dialogue between living and the environment, using air as a link.
It is a traditional Middle Eastern Asian architectural solution, used for many centuries to provide natural ventilation and
cooling to the interior spaces of buildings. Air becomes another building material: it is invisible, it is inert, it is passive
and full of thermal properties. Air can also turn into a catalyst and driver of construction. Since the advances made in
thermodynamics in the nineteenth century, air was no longer a forgotten element and became a core element in science.
Architecture continued the research of the powers (in the Aristotelian sense) of air that were unveiled and thus thermo-
dynamic architecture was born. During the last decades, currents of thought have emerged dening air as the 'arché',
which is the rst principle of the ancient philosophers —the physicists— of Miletus. Air is a living element in constant
movement: it ows and dialogues through megapolises, metapolises and nature.
Figure 10 shows examples of systems in which air is the core element of the intervention. ese inventions can generate
clean electrical energy through the combination of the following: principles of greenhouse eect, chimney eect and
blades of a windmill.
Fig. 10. Izq. Dubos, B. Propuesta de planta
eólico térmica, 1926. Centro. Schlaich & Berger-
mann. Torre eólico solar de Manzanares, 1982.
Der. Cabanyes, I. Patente de motor solar, 1906.
Fuente: Elaboración propia.
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sentido aristotélico) del aire y nace la arquitectura termodinámica. Durante
las últimas décadas surgen corrientes de pensamiento en las que se determina
al aire como el arché, como el primer principio de los antiguos lósofos —los
físicos— de Mileto. El aire es un elemento vivo en constante movimiento, u-
ye y dialoga por las megápolis, metápolis y por la naturaleza.
La gura 10, muestra ejemplos de sistemas en los que el aire es el elemento
nuclear de la intervención. Estos ingenios son capaces de generar energía
eléctrica limpia, a través de la combinación de los principio de efecto inver-
nadero, efecto chimenea y aspas de un molino.
“La arquitectura no es más que una estructura cuyas funciones se amplían,
para incluir el mecanismo de transformación física del ser humano; una for-
ma ampliada que asume el cambio exógeno y la termogénesis articial”. (16)
La arquitectura termodinámica concibe el edicio como un organismo vivo,
que respira, que abraza, de la misma manera que lo hace el aire. Para sub-
sistir necesita savia, energía, y si bien esos intercambios metabólicos contri-
buyen a reducir la cantidad de nutriente que precisan, siguen demandando
energía. Los proyectos distópicos que han dado lugar a las megápolis con-
temporáneas, hasta el momento, no han apostado más que por incorporar
parásitos a sus pieles, (Fig. 11) con mayor o menor fortuna.
Architecture is nothing more than a structure whose functions are expanded to include the mechanism of physical trans-
formation of the human being. It is an enlarged form that assumes exogenous change and articial thermogenesis. (16)
ermodynamic architecture understands the building as a living, breathing and embracing organism, in the same man-
ner by which air operates. To survive, it needs a pulse and energy, and although these metabolic exchanges contribute to
reducing the amount of nutrients it needs, it still requires energy. e dystopian projects that led to contemporary mega-
polises have opted only so far to incorporate external parasites into their skins, (Fig. 11) with greater or lesser success.
Air, a link in thermodynamic architecture. Conclusions. Lewis Munford created in 1938 the concept of Tyranopolis (17)
as the inevitable later stage in the evolution of megapolises. It is now the moment to introduce the variable of thermo-
dynamic architecture into this equation, in terms of sustainability and deep ecology. ere is a need for a discussion of
air as a link of an array of tools of possible pasts. e use of the breath of air in architecture still needs to be detailed, if
indeed this connection can go further, not only as a physiological regulator of interior spaces, but also as a passive engine
that satises current needs.
Unraveling the potential of air allows us to understand it as the bond that weaves the fabric of today’s energy dystopia. Be-
cause of these relationships, air is a thermal bonding and a passive system in the vernacular architecture of the Badhanj.
It is also an impeller bond and thermodynamic catalyst in the solar wind tower mills.
Fig. 11. Ejemplos de implantación en edicios
de aerogeneradores. Izq. propuesta inicial de
la Torre Cepsa de N. Foster en Madrid. Centro.
Propuesta de integración de turbinas en cerra-
mientos de doble piel. Der. Sistema crossex
de aerogeneradores.
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El aire, enlace en la arquitectura termodinámica. Conclusiones. Lewis
Munford, 1938 acuña el concepto de Tiranópolis (17) para referirse al in-
evitable estadio posterior en la evolución de las megápolis. Ha llegado el
momento de introducir en esta ecuación la variable de arquitectura termo-
dinámica, en términos de sostenibilismo y ecología profunda. La necesidad
del diálogo del aire como enlace a través de pasados posibles como herra-
mienta. El tratamiento del soplo en la arquitectura aun precisa detallar si
este enlace puede ir más allá; es decir, no sólo como regulador siológico de
los espacios interiores, sino como motor pasivo, para conseguir satisfacer las
necesidades actuales.
Desentrañar la potencialidad del aire permite establecerlo como la macla
que teje la urdimbre de la distopia energética actual. A la vista de sus relacio-
nes, el aire es enlace térmico y sistema pasivo en la arquitectura vernácula de
los Badhanj y enlace impulsor y catalizador termodinámico en los ingenios
de torres eólico solares.
La arquitectura y el aire como enlace, como constructo espacial y material,
(Fig.12) se concibe como una herramienta para mediar entre el clima exte-
rior y la siología humana, no para aislarlos e independizarlos, sino abrien-
do así las interacciones siológicas a una mayor variedad de posibilidades
y oportunidades. Al n y al cabo, tal y como arma Rafael Moneo (18): “la
obra de arquitectura no puede ser considerada como un hecho único y ais-
lado, singular e irrepetible, una vez que sabemos que está condicionada por
el mundo —contexto y entorno— que le rodea y por su historia.
Architecture and air as a link and as a spatial and material concept, (Fig.12) is understood as a tool to mediate between
the external climate and human physiology. It is not meant to isolate and make both independent, but to open physiologi-
cal interactions to a greater variety of possibilities and opportunities. Aer all, as Rafael Moneo states (18): “Architecture
cannot be considered as a unique, isolated, singular and unrepeatable fact, since it is conditioned by the world —context
and environment— that surrounds it and by its history”.
Fig. 12. Ensoñaciones del aprovechamiento del aire
como impulsor constructivo sobre la torre eólico
solar de Manzanares. Fuente: Elaboración propia.
Contribuciones específicas de cada autor/a Specific contributions from each author
Concepción y diseño del trabajo Conception and design of the work Javier Alejo Hernández Ayllón
Metodología Methodology Javier Alejo Hernández Ayllón
Recogida y análisis de datos Data Collection and Analysis Javier Alejo Hernández Ayllón
Discusión y conclusiones Discussion and Conclusions Javier Alejo Hernández Ayllón
Redacción, formato, revisión y aprobación de versiones Drafting, formatting, version revision, and approval Javier Alejo Hernández Ayllón
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