63 Constelaciones nº 12, 2024. ISSN: 2340-177X
Coliving: la apropiación capitalista de tipos
arquitectónicos soviéticos. Coliving: the capitalist
appropriation of soviet architectural types
Palabras clave Keywords
Coliving, cohousing, existenzminimum, kommunalka, obschezhitie, dom-kommuna, supercolectivización, vivienda cooperativa
Coliving, cohousing, existenzminimum, kommunalka, obschezhitie, dom-kommuna, supercollectivization, cooperative housing
Resumen
La casa-comuna es un tipo residencial que se creó tras la Revolución de
1917 con la intención de modificar los hábitos de la población y crear un
nuevo modo de vida socialista basado en la colectivización. Junto a este
modelo coexistieron otros (obschezhitie, viviendas de transición, super-
colectivización) que compartían como característica común la existencia
de espacios destinados a un uso colectivo, a costa de reducir el espacio
privado individual. En la actualidad se han asentado términos como co-
housing y coliving, y está creciendo el número de viviendas cooperativas.
El artículo pretende mostrar que estos neologismos corresponden a la
fagocitación y apropiación por parte de las economías capitalistas de
aquellos centenarios tipos soviéticos de vivienda mínima con espacios
compartidos, utilizados actualmente como producto de mercado des-
tinado a maximizar beneficios reduciendo la superficie de la vivienda.
Abstract
The house-commune is a residential type that was created after the
Revolution of 1917 with the intention of modifying the habits of the
population and creating a ‘new socialist way of life based on col-
lectivization. Along with this model, others coexisted (obschezhitie,
transitional housing, supercollectivization) that shared as a common
characteristic the existence of spaces intended for collective use, at
the cost of reducing individual private space. Nowadays, terms such
as cohousing and coliving have been established, and the number of
cooperative homes is growing. The article aims to show that these ne-
ologisms correspond to the phagocytation and appropriation by capi-
talist economies of those centuries-old Soviet types of minimal hous-
ing with shared spaces, currently used as a market product aimed at
maximizing profits by reducing the surface area of the home.
César Daniel Sirvent Pérez, Miguel Luengo Angulo. Coliving: la apropiación… Coliving: the capitalist… 63-81 pp.
DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n12a2
Fecha recepción Receipt date 30/09/2023 Fechas evaluación Evaluation dates 09/11/2023 & 03/12/2023 Fecha aceptación Acceptance date 05/12/2023 Fecha publicación Publication date 01/06/2024
César Daniel Sirvent Pérez
[1]
, Miguel Luengo Angulo
[2]
[1]
Universidad de Alicante
ORCID: 0000-0002-3564-3415
[2]
Universidad Europea de Madrid
ORCID: 0000-0002-3758-0040
Traducción Translation César Daniel Sirvent Pérez y Miguel Luengo Angulo
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e housing problem: existenzminimum. e radical technological transformation brought about by the Industrial
Revolution in Europe throughout the 19th Century led to a profound restructuring of urban areas due to the massive
migration from rural to urban areas. e working classes found themselves crowded into substandard living conditions
with unhealthy and unhygienic conditions. is situation prompted theorists and urban planners to study what became
known as minimum dwelling. e majority of them approached this challenge in the early 20th Century in a simplistic
way: they simply reproduced the typical layouts of bourgeois housing but on a smaller scale, reducing the square footage
while maintaining the classic distributive program based on the grouping of independent monofunctional rooms: (Fig. 1)
bedrooms, bathrooms, kitchens, living areas, …
is trend can be observed, for example, in the panels of the exhibition Die Wohnung für das Existenzminimum held in
1929 in Frankfurt on the occasion of CIAM II. (1) e last section of this exhibition, called special solutions, contained
seven proposals, including some American hotels and one titled Moskau, corresponding to the Sabolovka Communal
House (G. Volfenzon, S. Aizikovich, E. Volkov, 1926-1927). is coincidence is not accidental (Fig. 2), as Karel Teige will
later explain in his inuential book published in 1932, Nejmensi byt: (2)
“e hotel, with all its modern rationality and mechanization of common services, should be considered the most tech-
nological and advanced type of housing today”.
El problema de la vivienda: existenzminimum. El radical proceso de trans-
formación tecnológica que supuso la revolución industrial en Europa a lo
largo del siglo  trajo consigo una profunda reestructuración de las áreas
urbanas como consecuencia de la masiva migración del campo a las ciuda-
des. Las clases trabajadoras se hacinaban en infraviviendas con unas condi-
ciones insalubres y antihigiénicas, y esta situación llevó a teóricos y urbanis-
tas a estudiar lo que se conoció como vivienda mínima. La gran mayoría de
ellos afrontaron este reto a principios del siglo  de una forma simplista: se
limitaron a reproducir los típicos esquemas de la vivienda burguesa pero a
una escala reducida, es decir, disminuyendo la cantidad de metros cuadra-
dos pero manteniendo el programa distributivo clásico basado en la agru-
pación de estancias independientes monofuncionales: (Fig. 1) dormitorios,
baños, cocinas, zonas de estar
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Fig. 1. Esquema de estancias de una vivienda
tradicional burguesa, agrupadas por tipo de
función doméstica. TEIGE, K. e mínimum
dwelling. 2002, pp. 15.
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Fig. 2. Planta-tipo del Shelton Hotel, en Nueva
York (Arthur Loomis Harmon, 1924). El color
rosa indica las zonas comunes (gran parte de ellas
están en las plantas bajas del inmueble). Análisis
realizado por los alumnos J. Basterrechea, A.
Fernandez y S. Paya, coordinados por el prof.
C.D. Sirvent (Univ. Alicante).
Esta tendencia se puede apreciar, por ejemplo, en los paneles de la expo-
sición Die Wohnung für das Existenzminimum que tuvo lugar en 1929 en
Frankfurt con motivo del CIAM II. (1) La última sección de esta exposi-
ción, denominada “soluciones especiales, contenía siete propuestas entre
las que encontramos algunos hoteles americanos y una titulada Moskau,
que corresponde a la Casa Comuna Sabolovka (G. Volfenzon, S. Aizikovich,
E. Volkov, 1926-1927). Esta coincidencia no es casual, (Fig. 2) tal y como ex-
pondrá poseriormente Karel Teige en su inuyente libro publicado en 1932,
Nejmensi byt: (2)
“El hotel, con toda su moderna racionalidad y mecanización de los servicios
comunes, debe considerarse como el más tecnológico y avanzado tipo de
vivienda que hoy existe.
La reconstrucción comunitaria de la vivienda. Teige fue el primero que
enfocó el problema de la vivienda no desde una óptica puramente arquitec-
tónica como hacían sus coetáneos Mies, Gropius o Le Corbusier, sino desde
una perspectiva político-social: era preciso cambiar la estructura del siste-
ma económico, pasando del capitalismo a otro sistema donde los medios
de producción fueran de propiedad colectiva. (3) Esta evolución política
llevaría a un nuevo concepto de vivienda basada en la colectivización de
algunos espacios de la vivienda, y para ello se apoyaba en la experiencia que
había tenido lugar en la Unión Soviética desde el triunfo de la Revolución
de Octubre de 1917.
Como parte de su proceso de justicación, Teige realiza un análisis históri-
co de la vivienda, comenzando por la vivienda primitiva (un único espacio
donde se realizaban todas las funciones domésticas), pasando por la vivien-
da burguesa (las diversas funciones se segregan y se independizan en recin-
tos cerrados), y llegando hasta modelos soviéticos en los que la mayoría de
las funciones y servicios se colectivizan, dejando únicamente como estan-
cias privadas las células individuales de descanso de cada individuo. (Fig. 3)
Este análisis previo de diferentes esquemas organizativos lleva a una prime-
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e communal reconstruction of housing. Teige was the rst to approach the housing problem not purely from an archi-
tectural perspective like his contemporaries Mies, Gropius, or Le Corbusier, but from a socio-political perspective: it was
necessary to change the structure of the economic system, moving from capitalism to another system where the means
of production were collectively owned. (3) is political evolution would lead to a new concept of housing based on the
collectivization of some spaces within the home, drawing on the experience that had taken place in the Soviet Union since
the October Revolution of 1917.
As part of his justication process, Teige conducts a historical analysis of housing, starting from primitive housing (a
single space where all domestic functions were performed), through bourgeois housing (various functions are segregated
and independent in closed spaces), to Soviet models where most functions and services are collectivized, leaving only
individual rest cells as private spaces. (Fig. 3)
is preliminary analysis of dierent organizational schemes leads to an interesting conclusion: the compositional struc-
ture of American (capitalist) hotels and (socialist) communal houses in the USSR, or even earlier types like barracks or
obschezhitie, is essentially the same. It is based on reducing private space to a single cell for individual use and centralizing
the rest of the domestic functions in public collective spaces.
ra y curiosa conclusión: la estructura compositiva de los hoteles (capitalis-
tas) americanos y las casas-comuna (socialistas) de la URSS, o incluso tipos
previos como los barracones o las obschezhitie, es esencialmente la misma,
y se basa en la reducción del espacio privado a una única celda de uso in-
dividual, y centralización del resto de funciones domésticas en estancias
colectivas públicas.
El planteamiento de Teige implicaba también una reestructuración de la
familia tradicional: al sacar las tareas domésticas (alimentación, limpieza
y cuidado de niños y mayores) del ámbito privado de la vivienda y centra-
lizarlas en estancias comunes gestionadas por el propio Estado, la mujer se
veía liberada de estas obligaciones que venía asumiendo, y podría incorpo-
rarse a la vida laboral.
Kommunalkas: viviendas compartidas por desconocidos. El primer expe-
rimento de colectivización en la Rusia postrevolucionaria, una década antes
del escrito de Teige, no fue algo metódicamente planicado ni suciente-
mente meditado. La acuciante escasez de viviendas llevó a la expropiación
de los grandes apartamentos de la burguesía y a la adjudicación de cada una
de sus estancias a familias necesitadas, siguiendo literalmente las premisas
que F. Engels (4) dejó escritas en 1872 en su ensayo Zur Wohnungsfrage
(Contribución al problema de la vivienda):
“[…] que se expropien [las casas] a los actuales propietarios y que se insta-
len en sus casas los obreros sin alojamiento o que ahora viven en alojamien-
tos demasiado poblados.
Nacían así las kommunalkas (kommunalnaia kvartira o vivienda comunita-
ria), un modelo de vivienda compartida que surgió como solución de emer-
gencia pero cuya vigencia superó ampliamente a la propia Unión Soviética,
y que incluso ha llegado hasta nuestros días en algunas ciudades como San
Petersburgo. Las kommunalkas alojaban a diversas familias sin relación pre-
via entre ellas, que eran obligadas a compartir los espacios de higiene (baño)
Fig. 3. Esquema de propiedad de los diferentes
espacios (privado-común) en una vivienda
colectiva. TEIGE, K. e mínimum dwelling.
2002, pp. 17.
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Teiges approach also implied a restructuring of the traditional family: by removing domestic tasks (such as food, clean-
ing, and care of children and the elderly) from the private sphere of the home and centralizing them in common spaces
managed by the State, women were freed from these responsibilities and could join the workforce.
Kommunalkas: housing shared by strangers.e rst experiment in post-revolutionary Russia, a decade before
Teige's writing, was not methodically planned or suciently considered. e pressing shortage of housing led to the
expropriation of large apartments belonging to the bourgeoisie, with each of their rooms allocated to needy families,
literally following the premises laid out by F. Engels (4) in 1872 in his essay Zur Wohnungsfrage (Contribution to the
Housing Question):
“[…] expropriate [houses] from the current owners and have the workers without housing or those living in overly crowd-
ed accommodations move into these houses.
us, the kommunalkas (kommunalnaia kvartira or communal apartment) were born, a model of shared housing that
emerged as an emergency solution but whose validity far exceeded the Soviet Union itself, even continuing to the present
day in some cities such as St. Petersburg. Kommunalkas housed various unrelated families forced to share hygiene (bath-
room) and dining (kitchen) spaces of a single apartment, (Fig. 4) leading to conicts among them. Historian Karl Schlögel
y de alimentación (cocina) de un único apartamento, (Fig. 4) lo que gene-
raba no pocos conictos entre ellos. El historiador Karl Schlögel apunta a
que el carácter e idiosincrasia del ciudadano soviético fue forjado en gran
parte en estas viviendas compartidas a la fuerza, donde a cada familia le
correspondía un cuarto:
“[…] la kommunalka recordaba a los pasajeros de un compartimento de tren
reunidos por el azar, solo que es este caso era para mucho más tiempo. (5)
El corazón de estos apartamentos compartidos era la cocina. Se trata del
único lugar común con tamaño suciente para poder ser habitado y permi-
tir la interacción de los diferentes residentes. Este recinto, con unas dimen-
siones que oscilaban entre los 20 y los 40 metros cuadrados, era como “el
mercado de una ciudad medieval”, según lo describe el artista Ilya Kabakov.
Obschezhitie: campamentos, barracones, residencias. Las kommunalkas
no fueron el primer ni el único modelo de vivienda comunitaria en las
grandes urbes industriales soviéticas. La rápida expansión de las ciudades
existentes y la colonización de vastas regiones de la Rusia asiática llevó a la
necesidad de alojar a miles de trabajadores y estudiantes que acudían a las
fábricas y universidades, y en paralelo a la ocupación de viviendas existentes
se construyeron sencillos y básicos edicios de dormitorios con servicios
higiénicos y de alimentación colectivos. (7)
Concebidas como residencias temporales, las obschezhitie se desarrolla-
ron en la década de 1920 partiendo de los esquemas previos de los ba-
rracones (dormitorios obreros de los complejos industriales): un pasillo
lineal con habitaciones a ambos lados que permitían acomodar entre seis
y doce personas en literas de tres pisos. (Fig. 5) Los espacios colectivos
de estas nuevas residencias consistían en baños (situados al fondo del co-
rredor, en casa piso), una cantina para las comidas del mediodía (la cena
ya era una cuestión individual), una sala multifuncional (juegos, lectura,
etc.), y una lavandería.
Fig. 4. Esquema explosionado de apartamentos,
planta-tipo de la casa-comuna Gosstrakh, Moscú
(M. Ginzburgú, 1926-1927). Posteriormente
convertidos en una kommunalka. En azul
se marcan las zonas compartidas de cada
apartamento: baño y cocina. Dibujo de C.D.
Sirvent, publicado en su Tesis doctoral. (6)
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suggests that the character and idiosyncrasy of the Soviet citizen were largely shaped in these forcibly shared dwellings,
where each family had its own room:
“[…] the kommunalka resembled passengers in a train compartment brought together by chance, only in this case, it was
for much longer”. (5)
e heart of these shared apartments was the kitchen. It was the only common space large enough to be inhabited and
allow interaction among the dierent residents. is space, ranging from 20 to 40 square meters, was like “the market of
a medieval city”, as described by artist Ilya Kabakov.
Obschezhitie: camps, barracks, residences. Kommunalkas were not the rst or the only model of communal housing in
the large Soviet industrial cities. e rapid expansion of existing cities and the colonization of vast regions of Asian Russia
led to the need to accommodate thousands of workers and students who came to factories and universities. In parallel
with the occupation of existing housing, simple and basic dormitory buildings with communal hygiene and dining ser-
vices were constructed. (7)
Designed as temporary residences, obschezhitie developed in the 20s based on previous barrack schemes (workers' dor-
mitories in industrial complexes): a linear corridor with rooms on both sides that could accommodate between six and
En este modelo, era precisamente este pasillo el lugar donde se producía la
interacción entre los diversos habitantes del edicio: “una gran avenida que
siempre vibraba y casi nunca dormía, tal y como la describe un antiguo
inquilino de la residencia Stromynka, donde habitó el propio Gorbachov en
su época de estudiante universitario.
Ciudadelas: cuarterías, solares, casas de vecindad. El tipo compositivo de
las obschezhitie (literalmente signica vivir en común) o barracones no es
nuevo en la historia de la arquitectura, ni exclusivo de modelos residenciales
colectivos: podemos encontrarlo también en otras estructuras destinadas a
los más diversos usos: sanitario (hospitales, geriátricos, sanatorios), guber-
namental (prisiones), militar (cuarteles), religioso (conventos y monaste-
rios), turístico (hoteles, albergues, cruceros)…
Fig. 5. Planta tipo de una obschezhitie: Casa
cooperativa Dukstroi, Moscú (A. Fufaev, 1927-
1928). Dibujo de C.D. Sirvent, publicado en su
Tesis doctoral. [ver nota 6].
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twelve people in three-tiered bunk beds. (Fig. 5) e communal spaces in these new residences included bathrooms
(located at the end of the corridor on each oor), a cafeteria for midday meals (dinner was an individual matter), a mul-
tifunctional room (games, reading, etc.), and a laundry.
In this model, it was precisely this corridor where interaction occurred between the various inhabitants of the building: “a
grand avenue that always vibrated and almost never slept”, as described by a former resident of the Stromynka residence,
where Gorbachev himself lived during his university years.
Ciudadelas: cuarterías, solares, casas de vecindad. e compositional type of obschezhitie (literally meaning living in
common) or barracks is not new in the history of architecture, nor exclusive to collective residential models: it can also be
found in other structures intended for various uses, such as health (hospitals, nursing homes, sanatoriums), government
(prisons), military (barracks), religious (convents and monasteries), tourism (hotels, hostels, cruises), …
It also appears in other spatial and temporal coordinates quite dierent. To give just one example, in Havana, there is a
functional model quite similar to obschezhitie: ciudadelas (cuarterías, solares, or casas de vecindad). ese are row houses
with minimal private rooms grouped along a corridor, next to a narrow vertical courtyard that provides a minimum of
natural light and ventilation. Basic domestic functions (food, hygiene, cleaning) are collectively resolved in spaces located
at the back of the building. (Fig. 6)
También aparece en otras coordenadas espaciales y temporales bien distin-
tas. Por citar un único ejemplo, en La Habana existe un modelo funcional
bastante similar a las obschezhitie: las ciudadelas (cuarterías, solares o casas
de vecindad). Se trata de inmuebles entre medianeras con habitaciones o
cuartos privados mínimos agrupados en hilera a lo largo de un corredor,
junto a un estrecho patio vertical que proporciona un mínimo de ilumina-
ción y ventilación natural. Las funciones domésticas básicas (alimentación,
higiene, limpieza) se resuelven de forma colectiva en espacios ubicados al
fondo del inmueble. (Fig. 6)
El proceso que llevó a la creación de este tipo guarda ciertas similitudes
con el descrito para las kommunalkas: las antiguas casas coloniales y pala-
cetes del centro de la Habana fueron abandonadas a lo largo del siglo ,
y posteriormente fragmentados en cuartos más pequeños destinados a
alquiler para las clases sociales más humildes. (8) Resulta cuanto menos
curioso que el proceso de desalojo de las clases pudientes y posterior ocu-
pación de sus viviendas que F. Engels propone en 1872 ya hubiera tenido
lugar de forma espontánea y sin premeditación en latitudes tan alejadas
de la Rusia europea.
Dom-kommuna: una vida nueva exige formas nuevas. A partir de 1925
los arquitectos soviéticos comenzaron a sentar las bases para un tipo de
casa comuna que permitiera crear un nuevo modo de vida socialista. Cons-
cientes que no podían limitarse a copiar modelos antiguos de sociedades
capitalistas, convocaron un concurso amistoso para crear diseños prelimi-
nares de vivienda obrera, precedido de una encuesta sobre las necesidades
de la población. (9)
Se inició entonces una investigación que desembocó en la creación de las
denominadas células de vivienda del Stroikom, y en la construcción de va-
rios edicios basados en la agrupación de dichas células: Narkomn (M.
Guinzburg, 1928-1930), Rostokino (M. Guinzburg, 1928), RZSKT (M.
Barsch, 1929-1930). Estos conjuntos, conocidos como dom-kommuna,
Fig. 6. Planta superior de una ciudadela-tipo.
Dibujo de C.D. Sirvent, sobre gráco publicado
en MENÉNDEZ (2005).
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e process that led to the creation of this type bears some similarities to the one described for kommunalkas: old colonial
houses and palaces in central Havana were abandoned throughout the 19th Century, later fragmented into smaller rooms
for rent for the humblest social classes. (8) It is curious that the process of evicting the wealthy classes and subsequent oc-
cupation of their homes, proposed by F. Engels in 1872, had already taken place spontaneously and without premeditation
in regions far removed from European Russia.
Dom-Kommuna: a new life demands new forms. From 1925, Soviet architects began laying the groundwork for a type of
communal house that would allow for the creation of a new socialist way of life. Aware that they could not simply copy old
models of capitalist societies, they organized a “friendly competition to create preliminary designs for workers” housing,
preceded by a survey on the populations needs. (9)
An investigation began, leading to the creation of the so-called housing cells of the Stroikom and the construction of
several buildings based on the grouping of these cells: Narkomn (M. Guinzburg, 1928-1930), Rostokino (M. Guinz-
burg, 1928), RZSKT (M. Barsch, 1929-1930). ese complexes, known as dom-kommuna, combined minimal but self-
sucient housing cells (they had a bathroom and a small kitchen) with a variable number of collective spaces and
common services; (Fig. 7) precisely for this reason, they were also known as transitional housing (towards new socialist
forms of life).
combinaban células habitacionales mínimas pero autosucientes (tenían
baño y una pequeña cocina) con un número variable de espacios colectivos
y servicios comunes; (Fig. 7) precisamente por ello fueron conocidas tam-
bién como viviendas transitorias (hacia nuevas formas de vida socialistas).
La repercusión de este tipo habitacional fue enorme, y trascendió las fronte-
ras de la Unión Soviética: al poco tiempo de su publicación en la revista SA
Sovremennaja Arkhitektura, Hans Scharoun construyó en Varsovia el Wo-
hnheim 31, (Fig. 8) un albergue para solteros y parejas recién casadas, cuya
base compositiva es la agrupación de unidades de vivienda muy similares
al tipo F del Stroikom. El propio Teige incluiría este conjunto en su célebre
libro de 1932.
Supercolectivización: la escalada de la hipertroa. Tras la (aparentemente)
exitosa construcción de las viviendas transitorias, algunos teóricos como el
economista L. Sabsovich, el político Y. Larin, y especialmente el arquitecto
N. Kuzmin, se plantearon cuál debía ser el siguiente modelo edicatorio que
sucediera a las dom-kommuna, que no dejaban de ser un modelo temporal
Fig. 7. Planta tipo del Complejo residencial
Rostokino, Moscú (M. Ginzburg, S. Lisagor,
1928). Dibujo de C.D. Sirvent, publicado en su
Tesis doctoral. [ver nota 6]
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para un periodo de transición hacia formas de vida más socializadas. Apro-
vechando el debate a escala urbana sobre la creación de nuevas ciudades in-
dustriales, introdujeron el concepto de supercolectivización, y desarrollaron
macroestructuras conocidas como combinados habitacionales que venían a
ser un híbrido entre club social y casas-comuna. (10)
La supercolectivización tal y como la entendía Kuzmin, implicaba el des-
mantelamiento de la familia tradicional, (11) y el control extremo, casi en-
fermizo, del individuo a través de una reglamentación milimétrica y deta-
llada de la vida en estas comunas, que él entendía y justicaba como una
organización cientíca de la vida material”: una suerte de aplicación de
los esquemas productivos industriales (Taylorización, Fordismo) a la vida
doméstica, si bien defendía a la vez que “el hombre no es un autómata.
Pertenecen a este período diversos proyectos formados por una sucesión de
células privadas mínimas (cabinas), como el combinado habitacional para
los mineros de Anzhero-Sudzhensk del propio Kuzmin (1928-1929), la casa-
comuna de M. Barsch y V. Vladimirov (1929), o la propuesta de I. Golosov
para el concurso de combinado habitacional de Stalingrado (1930), un con-
junto de tres bloques y 540 metros de longitud. Tan solo la propuesta de I.
Nikolaev para el Instituto Textil fue llevada a la práctica: un enorme bloque
lineal compuesto por unas mil células ínmas para dos personas, dispuestas
a ambos lados de un largo pasillo de 200 metros. Los servicios higiénicos se
encontraban en un segundo bloque, perpendicular al anterior. (Fig. 9)
La deriva mastodóntica de estos complejos provocó su descrédito por ser
propuestas extremistas y utópicas, avivó su rechazo por parte de la pobla-
ción soviética, desvirtuó el sentido de la transformación socialista del modo
de vida, y nalmente desencadenó la decadencia y el n de la experimenta-
ción soviética en materia de vivienda comunal sobre 1930.
Dom Novogo Byta. Durante la década de los años 60, en el marco de la
industrialización de la construcción promovida por Jruschov, se trató de
Fig. 8. Planta tipo del Wohnheim 31, Varsovia
(H. Scharoun, 1929). Dibujo de C.D. Sirvent,
publicado en su Tesis doctoral. [ver nota 6]
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e impact of this housing type was enormous and transcended the borders of the Soviet Union: shortly aer its pub-
lication in the magazine SA Sovremennaja Arkhitektura, Hans Scharoun built in Wroclaw the Wohnheim 31, (Fig. 8) a
hostel for singles and newlyweds, whose compositional basis is the grouping of housing units very similar to type F of the
Stroikom. Teige himself would include this complex in his famous 1932 book.
Supercollectivization: the escalation of hypertrophy. Aer the (apparently) successful construction of transitional
housing, some theorists such as economist L. Sabsovich, politician Y. Larin, and especially architect N. Kuzmin, won-
dered what the next building model aer dom-kommuna should be, as these were only a temporary model for a transi-
tional period towards more socialized forms of life. Taking advantage of the urban-scale debate on the creation of new
industrial cities, they introduced the concept of supercollectivization and developed macrostructures known as housing
combines, which were a hybrid between a social club and communal houses. (10)
e supercollectivization as understood by Kuzmin implied the dismantling of the traditional family (11) and extreme,
almost pathological, control of the individual through meticulous and detailed regulation of life in these communes. He
understood and justied this as a “scientic organization of material life”: a kind of application of industrial production
schemes (Taylorism, Fordism) to domestic life, while also arguing that “man is not a machine.
volver a la investigación sistemática sobre colectivización de funciones
domésticas en bloques residenciales. Prototipos como la casa comuna ex-
perimental Dom Novogo Byta (Casa para el nuevo Modo de Vida, N. A.
Osterman, 1965-1969) pretendían reconstruir las formas de vida socialistas
en base a una serie de estudios sobre costumbres, necesidades y distribu-
ción del tiempo de sus usuarios. A diferencia de los modelos desarrollados
en los años 20, Osterman coloca en el centro de su estudio a una familia de
pocos miembros, abandonando denitivamente las radicales tesis de Kuz-
min y tratando de encajar con la realidad social imperante.
Los dos bloques lineales enfrentados están constituidos por una serie de
células individuales a lo largo de un corredor (una vez más se retoma el es-
quema básico de las obschezhitie), equipadas con una pequeña cocina y un
baño, y disponían de particiones móviles que permitían diversas congura-
ciones para adaptarse a las necesidades de cada usuario. (Fig. 10)
Unidades habitacionales. En 1927, Le Corbusier envía a Alfred Roth (que
llevaba la dirección técnica de sus dos viviendas en la Weissenhof de Stutt-
gart) un manuscrito con los 5 puntos para una nueva arquitectura; el docu-
mento se publica en un folleto promocional de esas viviendas, denominado
Fig. 9. Planta tipo del bloque residencial y
el bloque higiénico de la Casa Comuna para
los estudiantes del Instituto Textil, Moscú (I.
Nikolaev, 1929-1930). Dibujo de C.D. Sirvent,
publicado en su Tesis doctoral. [ver nota 6]
César Daniel Sirvent Pérez, Miguel Luengo Angulo. Coliving: la apropiación… Coliving: the capitalist… 63-81 pp.
DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n12a2
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During this period, various projects were proposed consisting of a succession of minimal private cells (cabins), such as
the housing complex for the miners of Anzhero-Sudzhensk by Kuzmin himself (1928-1929), the communal house by M.
Barsch and V. Vladimirov (1929), or the proposal by I. Golosov for the housing combine competition in Stalingrad (1930),
a complex of three blocks and 540 meters in length. Only I. Nikolaev's proposal for the Textile Institute was implemented:
a massive linear block consisting of about 1000 tiny cells for two people, arranged on both sides of a 200-meter-long cor-
ridor. e sanitary facilities were in a second block, perpendicular to the rst. (Fig. 9)
e mammoth dri of these complexes discredited them as extremist and utopian proposals, fueled rejection by the
Soviet population, distorted the meaning of the socialist transformation of the way of life, and ultimately triggered the
decline and end of Soviet experimentation in communal housing around 1930.
Dom Novogo Byta. During the 60s, within the framework of the industrialization of housing promoted by Khrushchev,
there was an attempt to return to systematic research on the collectivization of domestic functions in residential blocks.
Prototypes such as the experimental communal house Dom Novogo Byta (House for the New Way of Life, N.A. Osterman,
1965-1969) aimed to reconstruct socialist ways of life based on studies of habits, needs, and time distribution of its users.
Unlike the models developed in the 20s, Osterman focuses on a small family, denitively abandoning Kuzmins radical
theses and trying to align with the prevailing social reality.
Zwei Wohnhäuser von Le Corbusier und Pierre Jeanneret. Tan solo un año
después, el texto es publicado también en la revista soviética SA Sovremen-
naja Arkhitektura, demostrando así la existencia de una permeabilidad de
ideas y conceptos arquitectónicos entre el Este y el Oeste de Europa durante
la primera mitad del siglo .
Esta sintonía comenzó a extinguirse tras la Segunda Guerra Mundial, cuan-
do los países occidentales continuaron su propia investigación en materia
de vivienda con espacios colectivos. A diferencia de los modelos soviéticos
en los que se puso especial énfasis en el desarrollo de servicios domésticos
centralizados como vía para lograr una mayor socialización, en las regiones
de inuencia capitalista la vivienda mínima fue completada con equipa-
mientos colectivos integrados, que mantenían la individualidad e indepen-
dencia de cada unidad familiar.
No obstante, resulta signicativo que la Unité de Marsella, paradigma de
este modelo residencial occidental, tenga como uno de sus principales refe-
rentes conceptuales la casa-comuna Narkomn: está documentado que Le
Corbusier estuvo al menos dos veces en Moscú, en 1928 y 1930, y conoció
de primera mano la obra de M. Ginzburg. Más allá de esta coincidencia, los
modelos occidentales siguieron otros derroteros, alejados formal, composi-
tiva y conceptualmente de los soviéticos. (Fig. 11)
Fig. 10. Planta tipo de uno de los dos bloques
residenciales de la Casa Comuna experimental
(Novye Cheremushki Kvartal) de Moscú (N.A.
Osterman, 1965-1969). Dibujo de C.D. Sirvent,
publicado en su Tesis doctoral. [ver nota 6]
César Daniel Sirvent Pérez, Miguel Luengo Angulo. Coliving: la apropiación… Coliving: the capitalist… 63-81 pp.
DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n12a2
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e two opposing linear blocks consist of a series of individual cells along a corridor (once again, the basic scheme of ob-
schezhitie is taken up), equipped with a small kitchen and a bathroom, and had movable partitions that allowed various
congurations to adapt to the needs of each user. (Fig. 10)
Housing Units. In 1927, Le Corbusier sent a manuscript with the 5 points for a new architecture to Alfred Roth (who was in
charge of the technical direction of his two houses in the Weissenhof in Stuttgart). e document is published in a promotional
brochure for these houses, entitled Zwei Wohnhäuser von Le Corbusier und Pierre Jeanneret. Just a year later, the text is also
published in the Soviet magazine SA Sovremennaja Arkhitektura, demonstrating the permeability of architectural ideas and
concepts between East and West Europe during the rst half of the 20th Century.
is harmony began to fade aer World War II, as Western countries continued their own research on housing with collective
spaces. Unlike the Soviet models, where special emphasis was placed on the development of centralized domestic services as a
means to achieve greater socialization, in capitalist-inuenced regions, minimal housing was complemented with integrated
collective facilities, maintaining the individuality and independence of each family unit.
However, it is noteworthy that the Unité de Marseille, a paradigm of this Western residential model, has as one of its main
conceptual references the Narkomn Communal House: it is documented that Le Corbusier was in Moscow at least twice, in
Desde presupuestos teóricos bien distintos, la posterior corriente energética
radical desarrolla propuestas de habitación mínima como el Pneumacosm
(1967) o el OASIS (1972), ambos de Haus Rucker Co. Se trata de proyectos
rabiosos que estiran el optimismo tecnológico y metropolitano enchufando
bombillas espaciales en Manhattan que ofrecen un interior doméstico don-
de jugar, amar y el ocio toman el relevo a funciones más rutinarias. Estos
espacios se conectan con las comunicaciones verticales-columna vertebral
en un gradiente de privacidad que pasa del pasillo horizontal de comuni-
caciones a los globos blandos más íntimos alojados en las bombillas. (12)
Cohousing / coliving: resurgimiento de la vida en comunidad. En la actua-
lidad, casi un siglo después del CIAM de Frankfurt, continúa el problema de
la vivienda: los altos costes de las nuevas edicaciones y de los alquileres,
Fig. 11. Ubicación y usos de los espacios
colectivos de 30 inmuebles europeos de
vivienda colectiva. Tabla de C.D. Sirvent,
basada en datos publicados en su Tesis
doctoral. [ver nota 6]
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1928 and 1930, and rsthand saw the work of M. Ginzburg. Beyond this coincidence, Western models followed dierent paths,
formally, compositionally, and conceptually distant from the Soviet ones. (Fig. 11)
From very dierent theoretical approaches, the subsequent radical energy movement developed proposals for minimal liv-
ing spaces such as the Pneumacosm (1967) or the OASIS (1972), both by Haus Rucker Co. ese projects enthusiastically
stretch technological and metropolitan optimism by plugging space bulbs in Manhattan that oer a domestic interior for
playing, loving, and leisure, taking over from more routine functions. ese spaces connect with vertical communications,
a spinal column, in a privacy gradient that goes from the horizontal communication corridor to the soer balloons housed
in the bulbs. (12)
Cohousing/Coliving: resurgence of Community Life. Today, almost a century aer the Frankfurt CIAM, the housing problem
continues: the high costs of new constructions and rents, together with a certain shortage of housing stock, prevent a large part
of the population from accessing decent housing. In this context, alternative proposals (to the free market) emerge: coliving, co-
housing, and other co- types of housing (collective, collaborative, cooperative, communal, transfer of use, …). e compositional
strategy in these buildings recalls the schemes shown by Teige: reducing the private space of homes, taking some rooms or spaces
out of their program (laundry, games, guests), or signicantly reducing their size (food preparation / kitchen) to turn them into
communal spaces for collective or even public use in some cases (event halls, bathrooms with hydromassages and saunas, etc.).
unido a una cierta escasez del parque inmobiliario, impide a gran parte de la
población el acceso a una vivienda digna. En este marco surgen propuestas
que se autodenominan alternativas (al mercado libre): coliving, cohousing, y
otros tipos de viviendas co- (colectiva, colaborativa, cooperativa, comunal,
cesión de uso…). La estrategia compositiva que rige en estos edicios re-
cuerda a la mostrada en los esquemas de Teige: reducir el espacio privado de
las viviendas, sacando de su programa algunas estancias o espacios (lavado,
juegos, invitados), o disminuyendo considerablemente su tamaño (prepa-
ración de alimentos / cocina), para convertirlos en espacios comunitarios
de uso colectivo, o incluso público en ciertos casos (salones para eventos,
baños con hidromasajes y saunas, etc.).
El abanico de vocablos es tremendamente extenso, hasta el punto que es
bastante difícil jar límites concretos a cada denición porque muchos de
estos grupos se solapan o poseen características comunes con otros. (13) No
obstante, es posible establecer clasicaciones en función de diversas varia-
bles; por ejemplo, si analizamos la propiedad y gestión, encontramos que en
Suecia (kollektivhus) gran parte de estos edicios son estatales, mientras que
la mayoría de las iniciativas danesas (bofaellesskab) son privadas. (14) A su
vez, dentro de este segundo grupo, existen dos variantes: que los promoto-
res sean los habitantes (autogestión, la toma de decisiones no es jerárquica
sino participativa), o bien que los propietarios sean inversores que utilizan
el edicio como un producto para obtener un rendimiento económico (los
inquilinos no participan en la gestión ni tienen capacidad de decisión).
Resulta cuanto menos curioso que sea precisamente este segundo grupo el
que parece retomar los modelos compositivos soviéticos basados en la re-
ducción al mínimo del espacio privado de las viviendas. El exitoso caso del
coliving londinense e Collective Old Oak (PLP Architecture, 2016) es un
buen ejemplo de ello.
Otra posible clasicación, relacionada en parte con la anterior, radica en la
implicación de los residentes en las tareas comunes: (Fig. 12) en unos casos
el mantenimiento de los espacios colectivos es gestionado por los propios
Fig. 12. Resultados de la encuesta One Shared
House (Irene Pereyra & Anton Repponen),
mostrando actividades diarias y funciones
domésticas que los participantes en la
investigación estarían dispuestos a compartir (15)
ATAKAN (2019), p. 21. Disponible en
https://onesharedhouse.com/survey/
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e vocabulary range is tremendously extensive, to the point that it is quite dicult to set specic limits for each deni-
tion because many of these groups overlap or have common characteristics with others. (13) However, it is possible to
establish classications based on various variables; for example, if we analyze ownership and management, we nd that
in Sweden (kollektivhus), a large part of these buildings is state-owned, while most Danish initiatives (bofaellesskab) are
private. (14) In turn, within this second group, there are two variants: whether the promoters are the residents (self-
management, decision-making is not hierarchical but participatory), or whether the owners are investors who use the
building as a product to obtain economic returns (tenants do not participate in management or decision-making). It is
interesting that it is precisely this second group that seems to be taking up the compositional models of the Soviets based
on the minimal reduction of private space in homes. e successful case of the London coliving e Collective Old Oak
(PLP Architecture, 2016) is a good example of this.
Another possible classic ation, partly related to the previous one, lies in the involvement of residents in common tasks: (Fig. 12)
in some cases, the maintenance of collective spaces is managed by the residents themselves, while in other cases, the
provision of common services is outsourced, and residents pay companies or individuals. is is the case of German
and Austrian Einküchenhaus, a long-standing model in much of Europe based on centralized kitchens serving meals to
the entire building. At the extreme of this second case are the serviced apartments: collective housing with all domestic
services operated by the building owner, and residents have to pay for their use.
residentes, mientras que en otros casos la prestación de servicios comunes
se externaliza y los residentes pagan a empresas o particulares. Es el caso de
los einküchenhaus alemanes y austríacos, un modelo de larga tradición en
gran parte de Europa basado en la existencia de cocinas centralizadas que
sirven comidas a todo el edicio. En el extremo de este segundo caso se
sitúan los serviced apartments: vivienda colectiva con todos los servicios do-
mésticos operados por el propietario del edicio, y en los que los residentes
tienen que pagar por su uso.
En línea con las ideas de los einküchenhaus se encontrarían las tesis de Do-
lores Hayden, continuadas en cierta manera por las investigaciones de Anna
Puigjaner. (16) En su caso, abogan por la supresión de las cocinas individua-
les en las viviendas desde una óptica feminista: frente a la familia tradicio-
nal, en la que el hombre adopta el rol de sostén económico y la mujer se ve
relegada a realizar las tareas domésticas y de cuidado de hijos y mayores, las
propuestas defendidas por las material feminists (17) pretendían crear nue-
vos tipos de hogares donde las labores domésticas se socializaban mediante
la introducción de cocinas públicas, comedores comunitarios y guarderías.
En cierto modo, estos conceptos se pueden considerar herederos de los
planteamientos soviéticos que llevaron a la creación de las casas-comuna, si
bien en este caso la iniciativa no fue estatal, sino que surgieron de coopera-
tivas de amas de casa, como bien apunta Hayden.
Fig. 13. Planta-tipo del edicio
intergeneracional Plaza América, Alicante
(Carmen Pérez Molpeceres, 2005-2008).
Análisis realizado por los alumnos B. Macchia,
R. Szczepanowski y J.L. Cañas, coordinados
por el prof. C.D. Sirvent (Univ. Alicante).
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In line with the ideas of the Einküchenhaus are the theses of Dolores Hayden, continued in a way by the research of Anna Puig-
janer. (16) In their case, they advocate for the elimination of individual kitchens in homes from a feminist perspective: against
the traditional family, where the man takes on the role of the economic provider and the woman is relegated to performing
domestic tasks and caring for children and the elderly, proposals advocated by material feminists (17) aimed to create new
types of homes where domestic tasks were socialized through the introduction of public kitchens, communal dining rooms,
and nurseries. In a way, these concepts can be considered heirs to Soviet approaches that led to the creation of communal
houses, although in this case, the initiative was not state-driven but arose from housewife cooperatives, as Hayden points out.
ere are specic types of colivings depending on the target audience. While privately managed cooperative buildings
respond to a more varied prole, there are buildings focused on young people and students (a variant of the university
residence), others called senior cohousing (similar to retirement homes), and a hybrid model of the two above that has
begun to gain great demand: intergenerational buildings. (Fig. 13)
Regarding spatial organization, it is possible to classify the dierent spaces of a coliving based on the level of intimacy. (Fig. 14)
is categorization is based on the anthropological concept of territoriality, understood as the tolerance that humans have
to share the same space with unknown individuals. Applying this principle, some authors describe up to three dierent
spaces based on the tolerated interpersonal distance in each of them, which is related to the level of trust one has with
Existen tipos especícos de colivings en función del público objetivo al
que se destinan. Mientras que los edicios cooperativos de iniciativa pri-
vada autogestionada responden a un perl más variado, existen edicios
focalizados en jóvenes y estudiantes (una variante de la residencia univer-
sitaria), otros denominados cohousing senior (cercano a las residencias de
tercera edad), y un modelo híbrido de los dos anteriores que ha comenza-
do a tener gran demanda: edicios intergeneracionales. (Fig. 13)
En cuanto a la organización espacial, es posible clasicar los diferentes espa-
cios de un coliving en función del nivel de intimidad de los mismos. (Fig. 14)
Esta categorización se basa en el concepto antropológico de territoriali-
dad, entendida esta como la tolerancia que tiene el ser humano a compar-
tir el mismo espacio con individuos desconocidos. Aplicando este prin-
cipio, algunos autores describen hasta 3 espacios distintos en función de
la distancia interpersonal tolerada en cada uno de ellos, que a su vez está
relacionada con el grado de conanza que se tiene con las personas que
pueden entrar en cada uno de estos círculos concéntricos: (18) individua-
les (espacio íntimo, <45 cm.), compartidos (espacio personal, 45-120 cm.)
y comunes (espacio social, 120-360 cm.). Una clasicación similar es la
establecida por el equipo Studio Weave en su trabajo de investigación para
el RIBA “Living closer. (19)
En el panorama español destacan los modelos de vivienda cooperativa
en cesión de uso que se están implementando recientemente, especial-
mente en Cataluña. La Borda (LACOL, 2014-2018), La Balma (LACOL,
2017-2021) o La Xarxaire (La mar d’arquitectes, 2017-2021), son algu-
nas de estas comunidades pioneras en Barcelona que incluyen un mayor
grado de equipamientos colectivos, una construcción más sostenible y
eficiente y, en algunos casos, fomentan una convivencia intergeneracio-
nal. (Fig. 15) En estos edificios, los espacios colectivos funcionan como
elementos de transición entre lo público o social (la calle) y lo privado
o individual (la vivienda), favoreciendo la interacción, el encuentro y la
convivencia. (20)
Fig. 14. Izquierda: Sense of territoriality,
niveles de intimidad espacial. En: ALFIREVIC
(2020). Derecha: Spheres of sharing, funciones
domésticas agrupadas en círculos concéntricos de
mayor a menor privacidad. En: AHN et al. (2018).
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people who can enter each of these concentric circles: (18) individual (intimate space, <45 cm), shared (personal space,
45-120 cm), and common (social space, 120-360 cm). A similar classication is established by the Studio Weave team in
their research work for RIBA Living closer. (19)
In the Spanish context, cooperative housing models in transfer of use have been recently implemented, especially in Cata-
lonia. La Borda (LACOL, 2014-2018), La Balma (LACOL, 2017-2021), or La Xarxaire (La mar d’arquitectes, 2017-2021),
are some of these pioneering communities in Barcelona that include a higher degree of collective facilities, more sustain-
able and ecient construction, and, in some cases, promote intergenerational coexistence. (Fig. 15) In these buildings,
collective spaces function as transition elements between the public or social (the street) and the private or individual (the
dwelling), promoting interaction, meeting, and coexistence. (20)
ese proposals cannot be formally and compositionally compared to their Soviet predecessors, mainly because those
were designed in the context of open urban planning where the block form was not limited by any volumetric constraints,
while contemporary cooperative projects, for the most part, are built within compact cities organized in blocks and there-
fore are buildings between party walls.
Conclusions. Aside from singular cases, a detailed observation of the plans of the early Soviet experiments in collective
housing (obschezhitie, dom-kommuna, super-collectivization) and contemporary privately managed coliving, conceived
Este tipo de propuestas no pueden ser comparadas formal y compositiva-
mente con sus antecedentes soviéticos, fundamentalmente porque aquellos
se diseñaban en el contexto de un urbanismo abierto donde la forma del
bloque no estaba limitada por ningún tipo de condicionante volumétrico,
mientras que los proyectos cooperativos contemporáneos, en su mayor par-
te, se edican en el interior de ciudades compactas organizadas en manza-
nas, y por tanto se trata de edicaciones entre medianeras.
Conclusiones. Dejando de lado casos singulares, la detenida observación
de las plantas de los primeros experimentos soviéticos de vivienda colectiva
(obschezhitie, dom-kommuna, supercolectivización) y de los actuales coliving
de gestión privada, concebidos en bloques exentos, nos muestra un esque-
ma compositivo que se repite con ligeras variaciones, y que posee una serie
de características comunes bien denidas:
Distribuciones lineales, con un corredor central y estancias privadas a am-
bos lados.
Fig. 15. Planta-tipo del Habitatge Cooperatiu
La Borda, Barcelona (LACOL, 2014-2018).
Análisis realizado por los alumnos D. Stain
y N. Lozano, coordinados por el prof. C.D.
Sirvent (Univ. Alicante).
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in standalone blocks, shows a compositional scheme that repeats with slight variations and has a series of well-dened
common characteristics:
Linear distributions, with a central corridor and private rooms on both sides.
Location of common spaces mainly on the ground oor or top oor.
Centralized domestic functions in communal spaces: food, laundry.
Additional spaces for other activities: cultural, physical, leisure.
e main dierences between the centenary models of the former USSR and the current co- reinterpretations lie in the
motivations that have led to their creation and development.
In the rst case, political intentionality related to population control can be found, although there are also other pow-
erful reasons. e delicate economic situation of the Soviet Union aer the 1917 revolution and throughout the 1920s
necessitated optimizing available resources to the maximum, achieved by reducing the private space in homes and the
collectivization of many original functions. No less important was the social revolution that suggested the dissolution
of the traditional family and its characteristic gender roles, and the incorporation of women into the labor market. e
new transitional housing models (toward a new socialist way of life) had to absorb the functions traditionally assumed by
women, such as feeding, cleaning, and caring for children, leaving only rest and personal hygiene in the private sphere.
Ubicación de espacios comunes fundamentalmente en planta baja o
planta ático.
Funciones domésticas centralizadas en espacios colectivos: alimenta-
ción, lavandería.
Espacios adicionales para otras actividades: culturales, físicas, ocio.
Las principales diferencias entre los modelos centenarios de la antigua
URSS y las reinterpretaciones co- actuales radicarían en las motivaciones
que han llevado a su creación y desarrollo.
En el primer caso es posible hallar intencionalidad política relacionada
con el control de la población, si bien existen también otros poderosos
motivos. La delicada situación económica de la Unión Soviética tras la
revolución de 1917 y a lo largo de la década de 1920 implicó la necesi-
dad de optimizar al máximo los recursos disponibles, y esto se consiguió
mediante la reducción del espacio privado en las viviendas y la colectivi-
zación de gran parte de las funciones originales. No menos importante
fue la revolución social que sugirió la disolución de la familia tradicional
y sus característicos roles de género, y la incorporación de la mujer al
mercado laboral. Los nuevos modelos de vivienda de transición (hacia un
nuevo modo de vida socialista) debían absorber las funciones que tradi-
cionalmente asumían las mujeres, como la alimentación, la limpieza y el
cuidado de los niños, dejando únicamente en la esfera privada el descanso
y la higiene personal.
En el segundo caso, y hablando exclusivamente de los coliving de gestión
privada, observamos cómo la lógica capitalista utiliza estos mismos mo-
delos y tipos arquitectónicos para maximizar sus benecios al ofrecer vi-
viendas de menor supercie como productos atractivos y al alcance de una
nueva clase social empobrecida que no puede tener acceso al mercado de
la vivienda en propiedad, o incluso en alquiler. La maquinaria publicitaria
de los medios de comunicación, al servicio de estos poderes económicos,
completa esta operación de marketing presentando la precarización laboral
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In the second case, speaking exclusively of privately managed coliving, we see how capitalist logic uses these same models
and architectural types to maximize its benets by oering smaller homes as attractive products within reach of a new
impoverished social class that cannot access the property market, or even rental. e media advertising machinery, at
the service of these economic powers, completes this marketing operation by presenting job precariousness and even
economic poverty (sharing housing) as a rising, and even healthy and desirable, lifestyle (co-living).
Against these business models, which seem to copy schemes from American hotels where residents lived for extended pe-
riods (serviced apartments), and driven by the economic and social need to access decent housing, a third group emerges,
cooperative housing for transfer of use. In these cases, and against the Soviet model where residents of transitional hous-
ing were forceed to reside in them, dispensing with part of their privacy (perhaps there we can nd many reasons for their
decline and failure), current cooperative communities unite by their own will (intentional community): among their mo-
tivations, not only the economic one is found, but also solidarity among members that guarantees the survival over time
of these physical and social structures. However, it is important not to lose sight of the fact that these cooperative housing
solutions are still a shortcut for a tiny part of the large social mass with precarious incomes to access housing (which in
the free market would be vetoed), but that, in practical terms, are proposals that whitewash the reduction in the quality of
life, an unsustainable situation that has persisted since the times of the great migrations from the countryside to the city.
e incluso la pobreza económica (compartir vivienda) como un nuevo estilo
de vida en alza (coliving) e incluso saludable y deseable.
Frente a estos modelos de negocio, que parecen copiar esquemas de los ho-
teles americanos en los que sus residentes vivían largos períodos (serviced
apartments), y movidos por la necesidad económica y social de acceder a
una vivienda digna, aparece un tercer grupo, las viviendas cooperativas en
cesión de uso. En estos casos, y frente al modelo soviético en el que los resi-
dentes de las viviendas de transición eran obligados a residir en ellas pres-
cindiendo de parte de su intimidad (quizás ahí podemos encontrar gran
parte de los motivos que llevaron a su decadencia y fracaso), las comunida-
des cooperativas actuales se unen por voluntad propia (intentional commu-
nity): entre sus motivaciones no sólo se halla la económica, sino también la
solidariad entre miembros que garantiza la supervivencia en el tiempo de
estas estructuras físicas y sociales. Aún así, no hay que perder de vista que
estas soluciones habitacionales cooperativas no dejan de ser un atajo para
que una ínma parte de la gran masa social con ingresos precarios consiga
el acceso a una vivienda (que en el mercado libre tendría vetado), pero que a
efectos prácticos son propuestas que blanquean la reducción de la calidad de
vida, una situación insostenible que perdura desde tiempos de las grandes
migraciones del campo a la ciudad.
Contribuciones específicas de cada autor/a Specific contributions from each author
Concepción y diseño del trabajo Conception and design of the work César Daniel Sirvent Pérez
Metodología Methodology César Daniel Sirvent Pérez
Recogida y análisis de datos Data Collection and Analysis César Daniel Sirvent Pérez, Miguel Luengo Angulo
Discusión y conclusiones Discussion and Conclusions César Daniel Sirvent Pérez, Miguel Luengo Angulo
Redacción, formato, revisión y aprobación de versiones Drafting, formatting, version revision, and approval
César Daniel Sirvent Pérez, Miguel Luengo Angulo
César Daniel Sirvent Pérez, Miguel Luengo Angulo. Coliving: la apropiación… Coliving: the capitalist… 63-81 pp.
DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n12a2
81 Constelaciones nº 12, 2024. ISSN: 2340-177X
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