139 | Constelaciones nº 13, 2025. ISSN: 2340-177X
DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n13a6
Pisar el tiempo. Apuntes sobre suelo
y agua en el Palacio de Cristal
Stepping on time. Notes on soil
and water in the Palacio de Cristal
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada
Traducción
Translation
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada
Palabras clave
Evaristo Bellotti, Escultura, Mármol de
Macael, Museo Nacional Centro de Arte
Reina Sofía, Hans Haacke, Palacio de Cristal
Keywords
Bellotti Evaristo, Escultura, Macael’s Marble,
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía;
Hans Haacke; Palacio de Cristal
Resumen
En 2008 se inauguró en el Palacio de Cristal de Madrid la muestra
Escultura
, obra del escultor
gaditano Evaristo Bellotti. La instalación transformó el espacio a través de un basamento de
losas de mármol que, horadadas siguiendo un registro geométrico, construían una nueva topo-
grafía, y un paisaje que emparejaba la sala a los horizontes marítimos de su infancia. La super-
ficie de mármol se cubrió de agua, y se pidió a los visitantes que se descalzasen para cruzarla.
Estos tránsitos provocaban el trasvase del agua de unas piezas a otras, mientras la evaporación
y el continuo cambio de los reflejos del exterior convertían la exposición en un organismo vivo.
El artículo reflexiona sobre la idea del plano horizontal como proyecto, hilvanando su carácter
atemporal, casi primitivo, con la contemporaneidad radical de la obra de Bellotti. El tiempo,
la degradación de la materia o la condición esencial de la plataforma, convertida en terreno
de exploración para los visitantes, tienen cabida en una instalación con aspiración efímera y
eterna al mismo tiempo, confiriéndole una relevancia destacada en el panorama escultórico
español de la primera década del siglo XXI.
Abstract
In 2008, the exhibition Sculpture, by the Cadiz sculptor Evaristo Bellotti, was inaugurated at the
Palacio de Cristal in Madrid. The installation transformed the space by means of a base of marble
slabs which, pierced following a geometric register, constructed a new topography, and a landsca
-
pe that matched the room to the maritime horizons of his childhood. The marble surface was co
-
vered with water, and visitors were asked to take their shoes off to cross it. These transits provoked
the transfer of water from one piece to another, while evaporation and the continually changing
reflections from outside turned the exhibition into a living organism. The aim of the article is to
reflect on the idea of the horizontal plane as a project, linking its timeless, almost primitive cha
-
racter with the radical contemporaneity of Bellotti's work. Time, the degradation of matter or the
essential condition of the platform, converted into a terrain of exploration for visitors, have a
place in an installation with an ephemeral and eternal aspiration at the same time, giving it an
outstanding relevance in the Spanish sculptural panorama of the first decade of the 21st century.
Contribuciones específicas
de cada autor/a
Specific
contributions from each author
Concepción y diseño del trabajo
Conception and design of the work
Javier Navarro de Pablos,
Ángel Martínez García-Posada
Metodología
Methodology
Javier Navarro de Pablos,
Ángel Martínez García-Posada
Recogida y análisis de datos
Data Collection and Analysis
Javier Navarro de Pablos,
Ángel Martínez García-Posada
Discusión y conclusiones
Discussion and Conclusions
Javier Navarro de Pablos,
Ángel Martínez García-Posada
Redacción, formato, revisión y
aprobación de versiones
Drafting,
formatting, version revision, and approval
Javier Navarro de Pablos,
Ángel Martínez García-Posada
Javier Navarro de Pablos
Universidad Rey Juan Carlos
ORCID: 0000-0002-1315-3087
Ángel Martínez García-Posada
Universidad de Sevilla
ORCID: 0000-0003-1393-9706
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada.
Pisar el tiempo.
Stepping on time.
139-157 pp.
Fecha recepción
Receipt date
27/09/2024
Fechas evaluación
Evaluation dates
11/11/2024 & 14/11/2024
Fecha aceptación
Acceptance date
25/12/2024
Fecha publicación
Publication date
31/05/2025
140 | Constelaciones nº 13, 2025. ISSN: 2340-177X
DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n13a6
1. BELLOTTI, E.
https://evaristobellotti.com
[online]. [Accessed: 25 December 2024].
2. CASTRO REY, I. “Evaristo Bellotti. Tre-
chos de vida”
.
[accessed: 24 December
2024] Available in: https://evaristobello
-
tti.com/trechos-de-vida/
1. BELLOTTI, E.
https://evaristobellotti.
com
[en línea]. [Consulta: 25 de diciem
-
bre de 2014].
2. CASTRO REY, I. “Evaristo Bellotti. Tre-
chos de vida”
.
[consulta: 24 de diciembre
de 2024] Disponible en: https://evaristo
-
bellotti.com/trechos-de-vida/
The traces seeken
Evaristo Bellotti was born in Algeciras in 1955. From his childhood walks along
the beaches of Cádiz he seems to collect the footprints in the sand, the light-
ness and strength of the winds and the erosive power of time. Self-defined
as a ‘philologist and archaeologist’ rather than a sculptor, (1) his work began
to spread with autobiographical exhibitions in the 21st century, after two
decades of consolidation in the Andalusian sculptural sphere. A deep sense
of rite and mourning accompany his career, in contrast to the “la movida”
from Madrid, through enigmatic marble sculptures and a vindication of the
classical world. (2)
With the fusion of classicism and the vernacular traditions of the south
in his artistic imagination, he travelled to New York and later to Rome, where
he recognised certain variations of the Andalusian baroque. A decade later,
his works, mainly sculptures, were executed in wood and plaster, far removed
from the solemnity and permanence of marble.
Between sculptures, drawing and writing have recently served him to
explore contours, limits and strokes through graphite, a last variation of those
traces marked on the beach in which sand is replaced by the cellulose of paper.
His work, seen as a journey of comings and goings around the Mediterranean,
is explained by a constant search for a relationship with the environment,
generating tensions or distensions, occupations or voids, until he reveals that
El buscador de huellas
Evaristo Bellotti nace en Algeciras en 1955. Desde sus paseos infantiles por
las playas gaditanas parece recolectar las huellas en la arena, la levedad y
fortaleza de los vientos y el poder erosivo del tiempo. Autodefinido como
“filólogo y arqueólogo” antes que escultor, (1) su obra empieza a difundirse
con exposiciones autobiográficas a partir del siglo XXI, tras dos décadas de
consolidación en el ámbito escultórico andaluz. Un profundo sentido del rito y
el duelo, acompañan su trayectoria, contrapuesta a los intereses de “la movida
madrileña”, a través de esculturas enigmáticas de mármol, y una reivindicación
del mundo clásico. (2)
Con la fusión del clasicismo y las tradiciones vernáculas del sur en su
imaginario artístico, viajó a Nueva York y, más tarde, a Roma, donde reconoció
ciertas variaciones del barroco andaluz. Una década más tarde, sus obras,
principalmente escultóricas, son ejecutadas en madera y yeso, alejadas de
la solemnidad y permanencia del mármol.
Entre esculturas, el dibujo y la escritura le sirven recientemente para
explorar contornos, límites y trazos mediante el grafito, una última variación
de esas huellas marcadas en la playa en la que la arena es sustituida por la
celulosa del papel. Su obra, vista como un viaje de idas y vueltas en torno al
Mediterráneo, se explica por una búsqueda constante por relacionarse con el
entorno, generando tensiones o distensiones, ocupaciones o vacíos, hasta des-
velar aquello que no existe, una suerte de demiurgo revelador de las verdades
del espacio, entre memorias clásicas y lenguajes contemporáneas.
Una alfombra en el palacio. Agua y cielo
En septiembre de 2008 el Museo Reina Sofía inauguró Escultura, una ins-
talación de Evaristo Bellotti en su sede satélite del Palacio de Cristal en
el Parque del Retiro de Madrid. La intervención supone la consolidación
del escultor en la escena nacional, siendo su primera participación mono-
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada.
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3. GARCÍA, A.; BERNÁRDEZ, C. (ed.)
Evaristo Bellotti, Escultura
.
Madrid:
Museo Nacional Centro de Arte Reina
Sofía, 2008.
3. GARCÍA, A.; BERNÁRDEZ, C. (ed.)
Evaristo Bellotti, Escultura
.
Madrid:
Museo Nacional Centro de Arte Reina
Sofía, 2008.
which does not exist, a sort of demiurge revealing the truths of space, between
classical memories and contemporary languages.
A carpet in the Palace (Water and Sky)
In September 2008 the Museo Reina Sofía inaugurated Escultura, an installa-
tion by Evaristo Bellotti at its satellite headquarters in the Palacio de Cristal in
Madrid's Retiro Park. The intervention represents the sculptor's consolidation
on the national scene, being his first monographic participation in a state cen
-
tre, after having exhibited at the Círculo de Bellas Artes in Madrid (
El Laberinto
,
2001) or at the Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (
El Mithreo,
2001),
The project consisted of 1668 pieces of white Macael marble, measuring 3 x
100 x 33 cm, carved with small depressions following an identical geometric
pattern, and a sheet of water that flowed from the work itself and traced the
geography of that rhythmic, treadable bas-relief. (3) Thus, over the thousand
square metres of the stone pavement, the liquid matter naturally assumed the
cavities of the ground to create a suggestive landscape of puddles and islands
—analogies of bowls or shores—. During the three months that the exhibition
was open to the public, the atmospheric and sensitive conditions of the steel
and glass pavilion among the trees, designed by Ricardo Velázquez Bosco in
1887, (Fig. 1) changed at every moment, were changing at every moment, by
virtue of the evaporation of the water, the reflection of light or changes in tem
-
gráfica en un centro estatal, después de haber expuesto en el Círculo de
Bellas Artes de Madrid (
El Laberinto
, 2001) o en el Centro Andaluz de Arte
Contemporáneo (
El Mithreo
, 2001). El proyecto consistía en 1668 piezas de
mármol blanco de Macael, de 3 x 100 x 33 cm, labradas con pequeñas de
-
presiones siguiendo un idéntico patrón geométrico, y una lámina de agua
que brotaba desde la propia obra e iba dibujando la geografía de aquel
rítmico bajorrelieve pisable. (3) Así, sobre el millar de metros cuadrados del
pavimento pétreo la materia líquida asumía de forma natural las cavidades
del suelo hasta crear un sugerente paisaje de charcos e islas —analogías
de cuencos o de orillas—. Durante los tres meses en que pudo visitarse la
exposición, las condiciones atmosféricas y sensibles del pabellón de acero
y vidrio entre los árboles, proyectado por Ricardo Velázquez Bosco en 1887,
(Fig. 1) fueron cambiando a cada instante, en virtud de la evaporación del
agua, la reflexión de la luz o los cambios de temperatura, todas ellas va
-
riables que aspiramos a parametrizar desde las leyes de la física, así como
por la imprevisible arbitrariedad de los pasos de los visitantes, obligados
a recorrerla sin calzado y a adaptar su pisada a la nueva topografía de
albercas o marismas. (Fig. 2)
Unos meses antes, entre octubre de 2007 y enero de 2008, el artista
Andy Goldsworthy había ocupado el palacio con cúpulas de madera prove
-
niente de la sierra de Madrid, con el diálogo con el exterior del pabellón como
Fig. 1 Planta de
Escultura
en el interior del
Palacio de Cristal, indicando los árboles
(
platanus
x
hispánica
) que condicionan
la percepción del interior, así como su
relación con el lago y la orientación de
las losas de mármol. Elaboración propia
sobre base de Google Maps y planimetría
del pabellón del archivo de Monumentos
del Ayuntamiento de Madrid.
Fig. 2. Bellotti, Evaristo.
Escultura
, 2008.
Museo Reina Sofía.
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada.
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argumento central: expandiendo la idea de refugio —
Un palacio en el Palacio
,
se titulaba—, emergían espacios aparentemente naturales, agrestes, dentro
de una cápsula de cristal. Si para Bellotti el mundo cabía en una delgada pla-
taforma, Goldsworthy, como en el negativo de
Escultura
, parece reivindicar la
construcción vertical abovedada como espacio primitivo.
En aquel particular recinto, la exposición subrayaba la condición de
continente transparente de este cofre de vidrio y espina metálica, lo con-
vertía en una suerte de caja biológica en la que se replicaban en miniatura
las condiciones particulares de un ecosistema, sin necesidad de construir las
grandes cúpulas recientemente desmontadas de Goldsworthy. La instala
-
ción tenía algo de encantamiento, con sones de Escher o de Magritte, (Fig. 3)
basada en un patrón geométrico de ondas secuenciadas cada 67 piezas;
en la 68, la pieza quedaba en bruto, sin tratar, dando de nuevo comienzo
al juego de ondas que dilataban y expandían creando hendiduras paula
-
tinamente más cóncavas. (Fig. 4) La claridad marmórea y la especularidad
del agua contribuían a expandir el volumen de la sala. El chasquido de las
pisadas y los rayos del sol, filtrados por los árboles alrededor, chocaban
con la fina piel del cerramiento, que los devolvía en forma de eco. (Fig. 5) El
perature, all variables that we aspire to parameterise from the laws of physics,
as well as by the unpredictable arbitrariness of the steps of the visitors, obliged
to walk through it without footwear and to adapt their footsteps to the new
topography of pools or marshes. (Fig. 2) A few months earlier, between Octo
-
ber 2007 and January 2008, the artist Andy Goldsworthy had occupied the
palace with wooden domes from the mountains of Madrid, with the dialogue
with the outside of the pavilion as the central argument: expanding the idea
of refuge —
A Palace in the Palace
, it was titled—, apparently natural, wild
spaces emerged inside a glass capsule. If for Bellotti the world fit on a thin
platform, as in the negative of
Escultura
, seems to claim the vaulted vertical
construction as a primitive space.
In that particular enclosure, the exhibition underlined the transparent
continent status of this glass and metal spine box, turning it into a sort of bio
-
logical box in which the particular conditions of an ecosystem were replicated
in miniature, without the need to build Goldsworthy's recently dismantled large
domes. The installation had something of an enchantment, with sounds of
Escher or Magritte, (Fig. 3) based on a geometric pattern of waves sequenced
every 67 pieces; in the 68th, the piece was left raw, untreated, starting again
the play of waves that dilated and expanded creating gradually more concave
indentations. (Fig. 4) The marble clarity and the specularity of the water helped
to expand the volume of the room. The sound of footsteps and the sun's rays,
Fig. 3. Portada del catálogo de la
exposición
Escultura con los diagramas
topológicos de las hendiduras en el
mármol
. Museo Reina Sofía.
Fig. 4. Replanteo de las losas. Boceto.
Evaristo Bellotti, 2008. Museo Reina Sofía.
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada.
Pisar el tiempo.
Stepping on time.
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DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n13a6
4. GARCÍA MÁRQUEZ, G.
Doce cuentos
peregrinos
. Madrid: Mondadori, 1992.
4. GARCÍA MÁRQUEZ, G.
Doce cuentos
peregrinos
. Madrid: Mondadori, 1992.
recuerdo de algunas otras exposiciones en el mismo espacio, en su mayor
parte mediante hitos pautando el vacío de la sala, contrastaba con el Palacio
liberado de obstáculos en la de Bellotti, el nuevo pavimento lograba atrapar
más parque y más luz dentro. Algunas décadas antes, Gabriel García Márquez
había titulado uno de sus relatos
La luz es como el agu
a, (4) en él unos niños
que se habían quedado solos una noche jugaban a inundar de iluminación
su piso en la Castellana madrileña, llegando quizás a alcanzar el parque no
lejano, el narrador conseguía sostener el artificio del símil manejando el
lenguaje con precisión de maestro y oficio de artesano —la literatura como
una labor de cantería y de fontanería—. El gran caudal de luz del Palacio
de Cristal, con la intensidad añadida del mármol brillante y el agua reflec
-
tante, lo convirtió en aquellos días en un manantial luminoso que tal vez,
como en una práctica de laboratorio, catalizaría la aparición, en el suelo de
aquella arquitectura ligera, de una microscópica diversidad de flora y fauna
digna de algún haiku. En “La aparición de la vida”, uno de los capítulos de
su ameno y provechoso
Una breve historia de casi todo
, Bill Bryson refería
el experimento en que Stanley Miller, estudiante graduado de la Universidad
de Chicago, tomó dos matraces, uno con un poco de agua para representar
el océano primigenio, el otro con una mezcla de metano, amoniaco y sulfuro
filtered by the surrounding trees, collided with the thin skin of the enclosure,
which returned them in the form of an echo. (Fig. 5) The memory of some
other exhibitions in the same space, mostly by means of milestones marking
out the emptiness of the room, contrasted with the Palace freed of obstacles
in Bellotti's, the new pavement managing to trap more park and more light
inside. Some decades earlier, Gabriel García Márquez had entitled one of his
stories
La luz es como el agua
, (4) in which some children who had been left
alone one night played at flooding their flat in Madrid's Castellana with light,
perhaps even reaching the park not far away; the narrator managed to sus
-
tain the artifice of the simile by handling the language with the precision of
a master and the craft of a craftsman - literature as a work of stonemasonry
and plumbing. The great flow of light from the Crystal Palace, with the added
intensity of the shining marble and the reflecting water, turned it in those
days into a luminous spring which perhaps, as in a laboratory practice, would
catalyse the appearance, on the floor of that light architecture, of a microscopic
diversity of flora and fauna worthy of some haiku. In “The rise of life”, one of
the chapters of his
A Short History of Nearly Everything
, Bill Bryson referred
to the experiment in which Stanley Miller, a graduate student at the University
of Chicago, took two flasks, one with a little water to represent the primeval
ocean, the other with a mixture of methane, ammonia and hydrogen sulphide
in a gaseous state, representing the earth's primitive atmosphere, connected
Fig. 5. Bellotti, Evaristo.
Escultura
, 2008. Museo Reina Sofía.
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada.
Pisar el tiempo.
Stepping on time.
139-157 pp.
144 | Constelaciones nº 13, 2025. ISSN: 2340-177X
DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n13a6
5. BRYSON, B.
Una breve historia de casi
todo
. Barcelona: RBA Libros y Publica-
ciones, 2023.
5. BRYSON, B.
Una breve historia de casi
todo
. Barcelona: RBA Libros y Publica-
ciones, 2023.
6. THOREAU, H. D.
El Diario 1837-1861,
vols. I y II
. Madrid: Capitán Swing, 2009.
de hidrógeno en estado gaseoso, que representaba la primitiva atmósfera
de la Tierra, los conectó con tubos de goma e introdujo chispas eléctricas
como sustituto de los rayos: a los pocos días, el agua se había puesto verde
y amarilla, se había tornado un sustancioso caldo de aminoácidos, ácidos
grasos, azúcares y otros compuestos orgánicos. “Si Dios no lo hizo de este
modo —comentó encantado el supervisor de Miller, el premio Nobel Harold
Urey—, desperdició una buena opción”. (5)
En el parque madrileño, bajo el vidrio, la transitoriedad de aquellos
cúmulos de agua sobre la piedra atrapando fragmentos de cielos pasajeros
y árboles mutando su apariencia a lo largo del otoño podía mirarse como
una colección de estampas de Monet: la presencia acuática sigue haciendo
fácil ensayar semejanzas con los encuentros de agua, jardín y cielo de su
bendita serie de
Nenúfares
—en torno a los dos centenares de metros li-
neales fragmentados en lienzos envolventes, atomizando por museos de
todo el mundo el jardín acuático que cultivaba el propio pintor en su casa
de Giverny— como asimismo cabría invocar la treintena de retratos de la
catedral gótica de Rouen, en cuya piedra, estática, sólida, paradigma del
afán de permanencia, el pintor fue capaz de atrapar las atmósferas cam-
biantes de los días y estaciones, impresiones efímeras de aire en la piedra.
Algo antes que los impresionistas salieran a aprehender el momento con
sus caballetes, Thoreau había escrito en sus Diarios: “Aunque no haya nada
nuevo sobre la tierra, siempre hay algo nuevo en los cielos. En cualquier
momento podemos encontrar un último recurso allá arriba. Cada día que
pasa abre una nueva página para nosotros. El viento cambia constantemente
la tipografía de esa página azul, y la persona inquisitiva, en cualquier ins-
tante, puede encontrarse allí una nueva verdad”. (6) En otro registro artístico,
también radiografía de la naturaleza pese al ejercicio de esencialización o
geometrización de la idea de arte que supone, parece oportuno señalar la
relación con el
Cubo de Condensación
de Hans Haacke, (Fig. 6) aquel dado
them with rubber tubing and introduced electric sparks as a substitute for
lightning: Within days, the water had turned green and yellow, a rich broth of
amino acids, fatty acids, sugars and other organic compounds. If God didn't
do it this way,’ commented Miller's supervisor, Nobel laureate Harold Urey,
delightedly, “he wasted a good choice”. (5)
In the Madrid park, under the glass, the transience of those clusters of
water on the stone trapping fragments of passing skies and trees mutating
their appearance throughout the autumn could be seen as a collection of
Monet's prints: the aquatic presence still makes it easy to rehearse similar
-
ities with the encounters of water, garden and sky in his blessed series of
Water Lilies
—around two hundred linear metres fragmented into enveloping
canvases, atomising the aquatic garden that the painter himself cultivated
in his house in Giverny in museums all over the world— as well as the thirty
or so portraits of the Gothic cathedral of Rouen, in whose static, solid stone,
paradigm of the desire for permanence, the painter was able to capture the
changing atmospheres of the days and seasons, ephemeral impressions of
air in the stone. Somewhat before the Impressionists went out to apprehend
the moment with their easels, Thoreau had written in his Diaries: “Though
there is nothing new on earth, there is always something new in the skies. At
any moment we may find a last resource up there. Each passing day opens a
new page for us. The wind constantly changes the typography of that blue
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada.
Pisar el tiempo.
Stepping on time.
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DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n13a6
6. THOREAU, H. D.
El Diario 1837-1861,
vols. I y II
. Madrid: Capitán Swing, 2009.
7. HAACKE, H.
Obra Social
. Barcelona:
Fundación Antoni Tápies, 1995.
7. HAACKE, H.
Obra Social
. Barcelona:
Fundación Antoni Tápies, 1995.
transparente de plexiglás con agua en su interior que iba formando gotas
en sus paredes, bosquejando en cada una de sus caras un cuadro en per-
petua mutación, como un Pollock formado por pequeñas lágrimas fruto de
la diferencia de temperatura dentro y fuera de la caja, y cuya composición
incierta estaba determinada por las condiciones concretas de la sala: “Como
la temperatura interior siempre es más elevada que la temperatura ambiente,
el agua se condensa: un delicado velo de gotas se extiende por las paredes
internas. […] A causa de la condensación continua, algunas gotas llegan a
tener tal dimensión que su peso supera la fuerza de adhesión y resbalan por
las paredes, dejando un rastro. […] La caja tiene una apariencia de cambio
lento pero constante que nunca se repite”. (7)
La obra de Haacke, tan metacientífica como metaestética, nos hace
pensar en otro cuento, de Sergi Pàmies, “Como dos gotas de agua”: “Cuando
page, and the inquisitive person, at any instant, may find a new truth there“.
(6) In another artistic register, also an X-ray of nature, despite the exercise
of essentialisation or geometrisation of the idea of art that it implies, it
seems appropriate to point out the relationship with Hans Haacke's
Cube
of Condensatio
n, (Fig. 6) that transparent plexiglas cube with water inside
it that formed drops on its walls, sketching on each of its faces a painting
in perpetual mutation, like a Pollock formed by small tears resulting from
the difference in temperature inside and outside the box, and whose un
-
certain composition was determined by the specific conditions of the room:
‘As the temperature inside is always higher than the ambient temperature,
the water condenses: a delicate veil of drops spreads along the inner walls.
[…] Because of the continuous condensation, some drops become so large
that their weight exceeds the adhesive force and they slide down the walls,
leaving a trail. […] The box has an appearance of slow but constant change
that never repeats itself'. (7)
Haacke's work, as meta-scientific as it is meta-aesthetic, makes us
think of another story by Sergi Pàmies, “Como dos gotas de agua”: “When it is
born, the drop does not yet know that in two seconds it will be crushed against
the kitchen sink. Delighted, it slips down the last bend of the pipe and sticks
its head out of the faucet's spout. The fluorescent light dazzles her. […] At first
sight it may not be noticed, but if we were to enlarge the image of the drop, if
Fig. 6. Haacke, Hans.
Cubo de Condensación
,
1961-1967. Colección MACBA.
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada.
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Stepping on time.
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DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n13a6
8. PÀIMES, S. “Como dos gotas de agua”.
En:
Si te comes un limón sin hacer mue-
cas
.
Barcelona:
Anagrama, 2006.
nace, la gota todavía no sabe que dentro de dos segundos se aplastará contra
la pica de la cocina. Ilusionada, resbala por la última curva de la cañería y saca
la cabeza por la desembocadura del grifo. La luz de los fluorescentes la des
-
lumbra. […] A primera vista puede que no se le note, pero si aumentáramos la
imagen de la gota, si la paráramos y la reprodujésemos en tres dimensiones
y le diéramos movimiento (un movimiento virtual, se entiende, estructurado
sobre una hipótesis secuencial a escala ampliada y por ordenador), detec
-
taríamos el latido casi imperceptible de una emoción basada, por una parte,
en la inconsciencia del peligro que supone la caída y, por otra, en la falta de
información sobre el propio entorno. […] A medida que cae, la gota aumenta
de peso, de volumen y de tensión interna. Le cuesta mantener una forma
esférica. La inercia le estira la piel”. (8) Pàmies, en su alarde de magisterio
narrativo —un ejercicio de estilo parangonable al anterior de Gabo—, debería
escribir otro relato sobre las gotas presas en el Cubo, o las atrapadas entre
las salpicaduras de colores en un Pollock, o las del agua de las oquedades
del mármol del Retiro esparcidas por los pies de desconocidos. Al tiempo, la
obra de Haacke, como el cuento de Pàmies, nos trae el regalo de encontrar en
nuestra propia cocina, así en la nevera o el fregadero, instantes de artisticidad,
emotividad cotidiana, como la instalación de Bellotti nos recuerda el lirismo
implícito en los charcos de las calles —Gabriel Orozco ha sabido retratarlos en
algunas de sus series y son centenares los fotógrafos digitales que llenan las
redes sociales de imágenes de porciones de ciudad reflejadas sobre las aguas
estancadas en las irregularidades del suelo urbano, la reiteración no les resta
mérito o hermosura— o la razón poética, también física y química, del acto de
regar los hormigones en nuestros edificios en construcción.
Tres años después de la instalación de Bellotti en el Retiro, en el Caixa
Forum de Madrid, a pocos metros del parque de nuevo, tuvo lugar la muestra
La persistencia de la geometría organizada en colaboración con el MACBA,
que pretendía destacar la recurrencia de la geometrización en la escultura
we were to stop it and reproduce it in three dimensions and give it movement
(a virtual movement, it is understood, structured on a sequential hypothesis
on an enlarged scale and by computer), we would detect the almost imper
-
ceptible throb of an emotion based, on the one hand, on the unawareness of
the danger of the fall and, on the other, on the lack of information about one's
surroundings. […] As it falls, the drop increases in weight, volume and internal
tension. It finds it difficult to maintain a spherical shape. Inertia stretches its
skin”. (8) Pàmies, in his display of narrative mastery —an exercise in style
comparable to Gabo's earlier work— should write another story about the
drops trapped in the Cube, or those trapped among the splashes of colour
in a Pollock, or those of the water in the hollows of the marble of the Retiro
scattered by the feet of strangers. At the same time, Haacke's work, like Pàmies'
story, brings us the gift of finding in our own kitchen, in the fridge or the sink,
instants of artistry, everyday emotionality, as Bellotti's installation reminds
us of the lyricism implicit in the puddles in the streets —Gabriel Orozco has
been able to portray them in some of his series and there are hundreds of
digital photographers who fill the social networks with images of portions
of the city reflected on the stagnant waters in the irregularities of the urban
ground, the reiteration does not detract from their merit or beauty— or the
poetic reason, also physical and chemical, of the act of watering the concrete
in our buildings under construction.
8. PÀIMES, S. “Como dos gotas de agua”.
En:
Si te comes un limón sin hacer mue-
cas
.
Barcelona:
Anagrama, 2006.
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada.
Pisar el tiempo.
Stepping on time.
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147 | Constelaciones nº 13, 2025. ISSN: 2340-177X
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contemporánea o el valor de la participación activa de los espectadores. En
ella fue expuesto el referido Cubo de Haacke, en una de las salas del edificio
de Herzog y de Meuron junto al Paseo del Prado, entre algunas otras obras del
último tercio del siglo XX. Casi todas estaban convocadas por fotografías en
sus emplazamientos originales respectivos y no por la presencia de los obje-
tos, pero dos sí estaban físicamente en el montaje museográfico: en la entrada
quedaban dispuestas las figuras de piedra de James Lee Byars, precisamente
en mármol blanco, un paralelepípedo, una esfera y un cubo encerrados en
vitrinas, que se erigían como un lema de la visita; (Fig. 7) unos pasos después,
Three years after Bellotti's installation in the Retiro, the Caixa Fo
-
rum in Madrid, a few metres from the park again, hosted the exhibition
La persistencia de la geometría, organised in collaboration with MACBA,
which sought to highlight the recurrence of geometrisation in contempo
-
rary sculpture and the value of the active participation of the spectators.
Haacke's Cube was exhibited in one of the rooms of Herzog and de Meu
-
ron's building next to the Paseo del Prado, along with other works from
the last third of the 20th century. Almost all of them were summoned by
photographs in their respective original locations and not by the presence
of the objects, but two were physically present in the museum montage: at
the entrance were James Lee Byars' stone figures, precisely in white mar
-
ble, a parallelepiped, a sphere and a cube enclosed in glass cases, which
stood as a motto for the visit (Fig. 7); a few steps later, like an enigma, we
found Haacke's transparent artefact. Where Byars was solid, formalist and
deterministic, Haacke aimed at the intangible, conceptual and processual:
the profound and multiple meaning of his geometry, with the appearance
of a glass container without carpentry or bones, blurred in its transpar
-
ency, made us think about the arbitrariness and logic of ideas and forms,
to the point of sublimating a changing panorama, full of nuances, silently
dependent on context, temporal and spatial, like the best works brought
together through images in the Caixa Forum exhibition; Belloti's
Sculpture
Fig. 7. Byars, James Lee.
La figura de la
pregunta
, 1986.
El libro esférico
, 1986.
El
cubo blando
, 1986. Mármol de Kavala, ma
-
dera de roble y vidrio. Colección MACBA.
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada.
Pisar el tiempo.
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9. YOURCENAR, M.
El tiempo, gran escul-
tor
.
Madrid: Alfaguara, 1992.
como un enigma, encontrábamos el artefacto transparente de Haacke. Donde
Byars era sólido, formalista y determinista, Haacke apuntaba a lo intangible,
conceptual y procesual: el sentido profundo y múltiple de su geometría, con
el aspecto de un contenedor de vidrio sin carpinterías ni osamenta, desdibu-
jado en su transparencia, hacía pensar sobre la arbitrariedad y la lógica de las
ideas y las formas, hasta sublimar un panorama cambiante, lleno de matices,
silenciosamente dependiente del contexto, temporal y espacial, como las
mejores obras reunidas a través de imágenes en la muestra del Caixa Forum;
la
Escultura
de Belloti podría verse en coherente sintonía con el compendio
de aquellos trabajos de
La persistencia de la geometría
.
La obra condensada de Haacke reflexionaba sobre la creación artística
y su representación, y diluía la volumetría del continente; Bellotti, en otro
brillante ejercicio de metaescultura, añoraba medirse con el diálogo de la ma-
could be seen in coherent harmony with the compendium of those works
in
La persistencia de la geometría
.
Haacke's condensed work reflected on artistic creation and its rep
-
resentation, and diluted the volumetry of the continent; Bellotti, in another
brilliant exercise in meta-sculpture, longed to measure himself against
the dialogue between the materiality of classical statuary and the ambig
-
uous territory of the coast, the frontier between the solid and the liquid.
Marguerite Youcenar noted in That Mighty Sculptor,
Time
that the
Victory
of Samothrace
was not only a woman but also a murmur of mist and air
- “headless, armless, separated from her recently found hand, worn by all
the gusts of the Sporades, the
Victory of Samothrace
is now less woman
and more wind of sea and sky”; (9) Bellotti, born in millenary Cadiz, may
have been seeking to expose marble and water to the same absolute truth
of the passage of time. In its minimal lineage, Bellotti's work, tender and
soft at the same time, was a demonstration of Frank Stella's style, ‘what
you see is what you see’; in its classical imprint, foam of history, it picked
up Mediterranean rumours and connected with other pieces by the artist
from Algeciras, such as those that look like dismembered and diluted clas-
sical sculptures, or that resemble marine fossils; in its romantic or sublime
vein, heightened by the nostalgic aura of the Palace, there was a rumour
of epiphany in its reflections (Fig. 8).
Figs. 8 y 9. Bellotti, Evaristo.
Escultura
, 2008. Museo Reina Sofía.
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada.
Pisar el tiempo.
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9. YOURCENAR, M.
El tiempo, gran escul-
tor
.
Madrid: Alfaguara, 1992.
10. SMITHSON, P. “Empooling”. In:
Neutra
,
n. 9-10. Sevilla: Colegio Oficial de Arqui
-
tectos de Sevilla, 2003.
terialidad de la estatuaria clásica y el territorio ambiguo de la costa, frontera
entre lo sólido y lo líquido. Marguerite Youcenar apuntó en
El tiempo
, gran
escultor que la
Victoria de Samotracia
era no solo una mujer sino también
murmullo de bruma y aire —“sin cabeza, sin brazos, separada de su mano
recientemente hallada, desgastada por todas las ráfagas de las Espóradas, la
Victoria de Samotracia es ahora menos mujer y más viento de mar y cielo”—;
(9) puede que Bellotti, nacido en la milenaria Cádiz, estuviera buscando ex
-
poner el mármol y el agua a la misma verdad absoluta del paso del tiempo.
En su estirpe minimal, la obra de Bellotti, tierna y blanda a la vez, era una
demostración de aquel estilema de Frank Stella, “lo que ves es lo que ves”; en
su impronta clásica, espuma de la historia, recogía rumores mediterráneos y
entroncaba con otras piezas del artista de Algeciras, como aquellas que pare-
cen esculturas clásicas desmembradas y diluidas, o que se asemejan a fósiles
marinos; en su veta romántica o sublime, acrecentada por el aura nostálgica
del Palacio, había en sus reflejos un rumor de epifanía. (Fig. 8)
La gran losa posada como una alfombra en el Palacio podría tomarse
por una salina gaditana, en otra lectura física o química, también geológica;
formada por teselas almerienses, recortes de canteras de sedimentos, la im-
plantación sobre la solería original de este pabellón del Reina Sofía podría
también asemejarse a una lápida funeraria en la que el tiempo hubiera ido
desgastando símbolos, con la doble condición monolítica y fragmentaria de
la fábrica grecolatina, entre la pesantez de la materia y la disgregación de la
ruina. La obra de Bellotti, reflexión metarquitectónica sobre el valor del suelo
en los proyectos, navegaba con acierto entre esos dos conceptos —“mi interés
por el fragmento y la arqueología vienen no tanto de la nostalgia como del
placer de ver las cosas afectadas por el tiempo”—, [ver nota 3] con el agua
como materia reveladora: uniformemente repartida al principio, en un equili-
brio exacto entre las cavidades, el chapoteo de los visitantes vaciaba ciertos
huecos para llenar otros, haciendo que no hubiera una
Escultura
exacta a la
The large slab laid like a carpet in the Palace could be taken for a salt
mine in Cádiz, in another physical or chemical reading, also geological; formed
by tesserae from Almería, cuttings from sediment quarries, the implantation
on the original floor of this pavilion of the Reina Sofía could also resemble
a funerary tombstone on which time has been wearing away symbols, with
the double monolithic and fragmentary condition of the Greco-Latin factory,
between the heaviness of matter and the disintegration of the ruin. Bellotti's
work, a meta-architectural reflection on the value of the ground in projects,
navigated skilfully between these two concepts —“my interest in the fragment
and archaeology comes not so much from nostalgia as from the pleasure of
seeing things affected by time”— [see note 3] with water as the revealing ma
-
terial: evenly distributed at first, in an exact balance between the cavities, the
splashing of visitors emptied certain voids to fill others, making one
Escultura
not exactly like the other. Peter Smithson used the term empooling to refer to
what happens on a sandy beach of emerging rocks when, at low tide, puddles
form in some places where pieces are grouped together: for him, in the same
way, building ensembles bring with them an empooling of the space in be
-
tween, similar to that of the puddles on the beach, what is left within this space
in between can be extremely rich. (10) Strictly speaking, since water was part of
Bellotti's project, part of it would evaporate or disintegrate in the form of drops,
like those in the story, soaking the skin and clothes of the visitors, just as those
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10. SMITHSON, P. “Empooling”. En:
Neutra
, n. 9-10. Sevilla: Colegio Oficial de
Arquitectos de Sevilla, 2003.
otra. Peter Smithson recurrió al término empooling para referirse a lo que
ocurre en una playa arenosa de rocas que emergen cuando al bajar la marea
se forman charcos en algunos sitios en los que se agrupan piezas: para él, de
igual forma los conjuntos de edificios traen consigo un empooling del espacio
intermedio, parecido al de los charcos de la playa, lo que queda dentro de este
espacio intermedio puede ser extremadamente rico. (10) En rigor, ya que el
agua formaba parte del proyecto de Bellotti, parte del mismo se iría evapo-
rando o se disgregaría en forma de gotas, como las del cuento, empapando la
piel y la ropa de los visitantes, como se fueron perdiendo aquellos caramelos
de Félix González Torres que formando montículos contra la esquina de alguna
galería tenían el peso de la persona retratada, o como se fue derritiendo sobre
el asfalto mejicano el bloque de hielo que Francis Alÿs iba paseando por las
calles. Es plausible describir el escenario de agua entre las tenues oquedades
en la piedra como una geografía, sujeta a una variación del caudal, casi como
una cartografía de mareas. (Fig. 9) Podría conjeturarse asimismo qué ocurriría
si variara la condición de la sustancia líquida. De igual manera que Ai Weiwei se
planteó que el agua era parte de la materialidad del proyecto del Pabellón de
Alemania en Barcelona de Mies, aunque apenas se repara en ello, y por unos
días propuso la travesura de llenar uno de los estanques con café y el otro con
leche, cabría fantasear con qué sucedería con la pieza de Bellotti en el caso
de haber usado otro líquido, tal vez el mercurio que utilizara Alexander Calder
en la fuente que estuvo bajo el mismo techo que el
Guernica
de Picasso en el
Pabellón de la República en París y hoy puede contemplarse en la Fundación
Miró de Barcelona, con el hilo conector de la arquitectura de Josep Lluis Sert.
Mirar las gotas del mineral de
Almadén en el Calder
, como el propio Haacke
imaginó alguna vez para su propio Cubo, es embriagador, el comportamiento
de sus gotas desafía lo que esperaríamos para el agua y perfila formas insos
-
pechadas, un empooling sorprendente a cada agrupación —Pàmies también
podría haberles dedicado otro cuento—.
sweets by Félix González Torres were lost, forming mounds against the corner
of a gallery with the weight of the person portrayed, or as the block of ice that
Francis Alÿs was walking through the streets melted on the Mexican asphalt.
It is plausible to describe the scene of water between the faint hollows in the
stone as a geography, subject to a variation of flow, almost like a cartography
of tides. (Fig. 9) One could also conjecture what would happen if the condition
of the liquid substance varied. Just as Ai Weiwei considered that water was
part of the materiality of Mies's German Pavilion project in Barcelona, although
it is hardly noticed, and for a few days proposed the mischief of filling one of
the pools with coffee and the other with milk, one might fantasise what would
happen to Bellotti's piece if another liquid had been used, perhaps the mer
-
cury used by Alexander Calder in the fountain that was under the same roof
as Picasso's
Guernica
in the Pavilion of the Republic in Paris and can now be
seen in the Miró Foundation in Barcelona, with the connecting thread of Josep
Lluis Sert's architecture. Looking at the drops of the mineral from
Almadén in
the Calder
, as Haacke himself once imagined for his own Cube, is intoxicating,
the behaviour of its drops defies what we would expect for water and outlines
unsuspected forms, a surprising empooling at each grouping —Pàmies could
also have dedicated another story to them—.
Bellotti's Escultura was in fact not only a floor, but also a fountain. Let
us remember that Marcel Duchamp, who called a urinal Fountain, would later
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Pisar el tiempo.
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151 | Constelaciones nº 13, 2025. ISSN: 2340-177X
DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n13a6
11. PINDARO. “
Odas y fragmentos”.
En: LLORENTE, M.
Entre naturaleza y
Arquitectura
. Barcelona: Acantilado,
2023. p. 326.
12. PROUST, M.
En busca del tiempo
perdido, VI, La fugitiva
.
Sevilla: El Paseo
Editorial, 2024.
11. PINDARO. “
Odas y fragmentos”.
In: LLORENTE, M.
Entre naturaleza y
Arquitectura
. Barcelona: Acantilado,
2023. p. 326.
12. PROUST, M.
En busca del tiempo
perdido, VI, La fugitiva
.
Sevilla: El Paseo
Editorial, 2024.
En efecto la
Escultura
de Bellotti era en puridad, además de un suelo,
una fuente. Recordemos que Marcel Duchamp, quien puso por título Fuente a
un urinario, una jugada más tarde crearía el primer ready-made de la historia
con su rueda de bicicleta sobre taburete, con ello, por reducción al absurdo
de la paradoja —una rueda, paradigma del movimiento, y una silla, icono del
deseo de quedarse quieto— venía a reírse de la estatuaria clásica de los hé-
roes a caballo sobre sus pedestales; Bellotti tal vez detenía el curso del agua
hasta desembocar en la abstracción, pulverizando la idea clásica de la fuente
de piedra, pongamos la Fontana di Trevi de Salvi, los Cuatro Ríos de Bernini,
hasta las cuatro esquinas de Borromini en la intersección de San Carlino, por
citar solo referentes romanos, como si la escenografía vertical del barroco se
hubiera convertido ahora en la sensualidad sutil de un piso de mármol. María
Belmonte inicia su sensible y erudito
Los murmullos del agua
. Fuentes, jardi-
nes y divinidades acuáticas con este verso de Píndaro: “Pétalos del Océano, las
fuentes”. (11) La métrica repetida y regada de la curva repetida en cada tesela
de Macael en Madrid podría también verse así, lóbulos de agua en mitad de
una cantera. En su obra magna
En busca del tiempo perdido
, Marcel Proust,
escribió: “Pues el hombre es ese ser sin edad fija, ese ser que tiene la facultad
de tornarse en unos segundos muchos años más joven, y que, rodeado por las
paredes del tiempo en que ha vivido, flota en él, pero como en un estanque
cuyo nivel cambiara constantemente y le pusiera al alcance ya de una época,
ya de otra”. (12) El proyecto de Bellotti, desde la contemporaneidad, nos seguía
acercando a las orillas de los clásicos.
El Palacio de Cristal era pues un contenedor idóneo para evocar
este paso del tiempo deseado por el escultor, filtrando haces de luz, som
-
bras y reflejos mientras su función original de invernadero aceleraba las
condiciones de evaporación del agua y resaltaba la noción de archipiélago
de mármol —en una deriva contextual tergiversada, resulta curioso que el
Palacio fuera construido con motivo de la Exposición General de las Islas
create the first ready-made in history with his bicycle wheel on a stool, thereby,
by reducing the paradox to absurdity —a wheel, paradigm of movement, and
a chair, icon of the desire to remain still— he was making fun of the classical
statuary of heroes on horseback on their pedestals; Bellotti perhaps stopped
the course of water until it ended in abstraction, pulverising the classical idea
of the stone fountain, from Salvi's Fontana di Trevi, Bernini's Four Rivers, to
Borromini's four corners at the intersection of San Carlino, to cite only Roman
references, as if the vertical scenography of the baroque had now become the
subtle sensuality of a marble floor. María Belmonte begins her sensitive and
erudite Los murmullos del agua. Fuentes, jardines y divinidades acuáticas with
this verse by Pindar: “Petals of the Ocean, the fountains”. (11) The repeated
and watered metric of the repeated curve in each tessera of Macael in Madrid
could also be seen in this way, lobes of water in the middle of a quarry. In
his masterpiece In Search of Lost Time, Marcel Proust wrote: “For man is that
being without a fixed age, that being who has the faculty of becoming in a few
seconds many years younger, and who, surrounded by the walls of the time in
which he has lived, floats in it, but as in a pool whose level is constantly chang
-
ing and places him within reach of either one epoch or another”. (12) Bellotti's
contemporary project continued to bring us closer to the shores of the classics.
The Crystal Palace was thus an ideal container to evoke this passage
of time desired by the sculptor, filtering beams of light, shadows and reflec
-
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada.
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Filipinas—. (Fig. 10) Esta condición biológica avivaba la analogía del Palacio
con el Cubo de condensación de Haacke. En la caja transparente nortea-
mericana y en el pabellón en el parque madrileño, el agua se condensaba
formando vapor hasta desplazar las gotas libremente por las paredes de
uno y el suelo del otro. Los hilos compartidos llevarían a que, desde puntos
lejanos en el tiempo, la descripción de Haacke de la caja pudiera confundirse
con la de Bellotti, piezas cruzadas en torno a las propiedades orgánicas,
los movimientos físicos y las exploraciones artísticas: “Las condiciones son
tions while its original function as a greenhouse accelerated the conditions
of water evaporation and highlighted the notion of the marble archipelago
in a distorted contextual drift, it is curious that the Palace was built on the
occasion of the General Exhibition of the Philippine Islands. (Fig. 10) This bio
-
logical condition enlivened the Palace's analogy with Haacke's Condensation
Cube. In the transparent American box and in the pavilion in the Madrid park,
water condensed into vapour until the drops moved freely along the walls of
one and the floor of the other. The shared threads would lead to the fact that,
from distant points in time, Haacke's description of the box could be confused
with Bellotti's, intersecting pieces on organic properties, physical movements
and artistic explorations: “The conditions are comparable to a living organism
that reacts flexibly to its environment. The image of the condensation cannot
be precisely predicted. It changes freely, determined only by statistical limits.
I like this freedom”. [see note 7]
The platform on which the world fits. Earth and Matter
During the months in which the exhibition could be toured, the constant dia
-
logue between the park and the interior of the hall coexisted with the author's
reluctance to consider it a site-specific work, even though the work was de
-
signed for that location and is magnified in its resonance with its surroundings:
“Both in horizontal extension and surface, Escultura is opposed to the vertical
Fig. 10. Bellotti, Evaristo.
Escultura
, 2008.
Museo Reina Sofía.
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13. DE LA VILLA, R. “Evaristo Bellotti o el
ejercicio de mojarse los pies”.
El Cultural
,
2 de octubre de 2008.
13. DE LA VILLA, R. “Evaristo Bellotti o el
ejercicio de mojarse los pies”.
El Cultural
,
2 October 2008.
comparables a un organismo vivo que reacciona de forma flexible a su
entorno. La imagen de la condensación no puede preverse con precisión.
Cambia libremente, determinada únicamente por límites estadísticos. Me
gusta esta libertad”. [ver nota 7]
La plataforma en la que cabe el mundo. Tierra y materia
En los meses en que la exposición fue recorrible, el diálogo constante entre
el parque y el interior de la sala convivió con la renuencia del autor a con-
siderarla una obra site specific, aunque la obra haya sido pensada para esa
ubicación y se magnifique en su resonancia con el entorno: "Tanto en extensión
y superficie horizontales, Escultura se opone al porte vertical de las plantas y
los árboles que el Palacio de Cristal debía acoger, un fin que se aplaza y que
solamente se justifica por la necesidad perentoria del arte contemporáneo de
reservar espacios donde ubicarse fuera de lugar". (13) La contradicción entre
planos contrapuestos —horizontalidad contra verticalidad— es resuelta con
las siluetas de los visitantes descalzos, convertidos en escultores involun-
tarios de la obra y en replicantes de la vegetación postergada al otro lado
del vidrio. Tal vez podría hacerse algún cuestionamiento relativo a la finura
del detalle del borde, o la de la propia planta de la alfombra y el modo en
que se acerca o se aleja de los pilares, incluso podría haberse pensado si la
superficie del mármol no debería haber intentado cubrir la superficie hasta
llegar al cerramiento, si bien la potencia del sistema relega estos asuntos a un
menor orden de importancia. Igualmente resulta susceptible de alguna otra
reflexión el dibujo del patrón sinusoidal elegido, acaso un tanto tosco, o un
tanto a ras de la simbología del infinito, o del diagramático deslizar de una
serpiente, pero de nuevo podría aducirse que la verdadera forma es aquella
que sorpresivamente va adquiriendo el agua en cada pieza.
Aunque el montaje adquiría sentido al ser recorrido por la verticalidad
de los cuerpos, se trataba de un proyecto sustancialmente plano, un tapiz que
bearing of the plants and trees that the Crystal Palace was meant to accom
-
modate, an end that is postponed and only justified by the peremptory need
of contemporary art to reserve spaces in which to locate itself out of place”.
(13) The contradiction between opposing planes —horizontality versus verti
-
cality— is resolved with the silhouettes of the barefoot visitors, who become
involuntary sculptors of the work and replicants of the vegetation postponed
on the other side of the glass. One might perhaps question the fineness of
the detail of the border, or that of the actual plan of the carpet and the way
in which it approaches or moves away from the pillars; one might even have
wondered whether the marble surface should not have tried to cover the sur
-
face until it reached the enclosure, although the power of the system relegates
these matters to a lesser order of importance. The drawing of the sinusoidal
pattern chosen, perhaps a little crude, or a little flush with the symbolism of
infinity, or the diagrammatic slithering of a snake, is also susceptible to some
other reflection, but again it could be argued that the true form is that which
the water surprisingly acquires in each piece.
Although the staging acquired meaning by being traversed by the ver-
ticality of the bodies, it was a substantially flat project, a tapestry that marked
the limits without walls, with the capacity, as Bellotti affirmed in his claim
to extrapolate to other locations, to colonise any building and provoke the
strangeness of an object ‘out of place’. The theatre director Peter Brook has
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada.
Pisar el tiempo.
Stepping on time.
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DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n13a6
14. BROOK, P.
El espacio vacío. Arte y
técnica del teatro
. Barcelona: Nexos
Península, 1998.
15. LIPPARD, L.
Seis años: la desmateria-
lizacion del objeto artístico
. Tres Cantos:
Akal, 2004. ISBN: 978-84-460-1175-0
16. GARCÍA-SÁNCHEZ, J.F.
El suelo
hollado
. Sevilla: Editorial Universidad de
Sevilla. 2024. ISBN: 978-84-472-2539-2.
17. DI CRESCENZO, C. “Los años tempra
-
nos en París”. En:
Giacometti: Terrenos
de juego
[exposición] del 13 de junio al
4 de agosto de 2013. Madrid: Fundación
MAPFRE, 2013, pp. 30-41. ISBN: 978-84-
9844-426-1
14. BROOK, P.
El espacio vacío. Arte y
técnica del teatro
. Barcelona: Nexos
Península, 1998.
15. LIPPARD, L.
Seis años: la desmateria-
lizacion del objeto artístico
. Tres Cantos:
Akal, 2004. ISBN: 978-84-460-1175-0
16. GARCÍA-SÁNCHEZ, J.F.
El suelo
hollado
. Sevilla: Editorial Universidad de
Sevilla. 2024. ISBN: 978-84-472-2539-2.
señalaba los límites sin muros, con capacidad, como afirmaba Bellotti en su
reivindicación de extrapolarse a otros emplazamientos, de colonizar cualquier
edificio y provocar la extrañeza de un objeto
fuera de lugar
. El director teatral
Peter Brook ha referido alguna vez que en sus montajes recurre a menudo
a una alfombra roja, desnudando el resto de la escenografía hasta dividir
el mundo en dos: sobre la alfombra, el escenario; fuera de ella, la audiencia
alrededor: “Puedo tomar cualquier espacio vacío y llamarlo escenario vacío.
Un hombre camina por este espacio vacío mientras otro lo observa, y esto es
todo lo que hace falta para realizar un acto teatral”. (14) Esa idea de despoja
-
miento, como el vaciado mismo de toda verticalidad del espacio expositivo
para confinarlo en la superficie adherida al suelo, vendrían a sumarse a la
noción de desmaterialización del objeto artístico que desarrolló Lucy Lippard
en su conocido ensayo, (15) en el caso de Bellotti precisamente a través de la
materia, mármol y agua.
La línea de la que parte esta familia de proyectos en torno a la plata-
forma, argumento del
Suelo hollado
de José Francisco García-Sánchez, (16)
en la que el mundo queda condensado podría situarse en Alberto Giacometti.
Las limitaciones de la escultura tradicional parisina, donde se forma, le llevan
a proponer cabezas aplanadas y objetos sin pedestal, desafiando todos los
principios heredados y entendiendo esa alfombra densa pegada al suelo como
extensión de un plano arqueológico: (17) alternativamente propone suelos y
superficies en los que podían ser tirados objetos, utilizados como terrenos de
juego o maquetas de lugares inciertos y reales, como esas atmósferas entre
el mundo clásico, el espacio atemporal y la concreción sureña convocada
por Bellotti en Madrid. Las plataformas horadadas de Giacometti parecerían
la primera derivada de Escultura: en ambas, el mundo, el tiempo y la idea del
arte caben en el suelo, convirtiendo en materia aquello de lo que Lippard
hablaba. Mientras que Giacometti condensa en su conocido Se acabó el juego
(1931) conceptos como la muerte o el erotismo a través de un tablero hollado
once said that in his productions he often uses a red carpet, stripping the rest
of the scenery until the world is divided in two: on the carpet, the stage; off it,
the audience around: ”an take any empty space and call it an empty stage. One
man walks through this empty space while another man watches him, and that
is all it takes to perform a theatrical act“. (14) This idea of stripping, like the very
emptying of all verticality from the exhibition space to confine it to the surface
adhering to the floor, would be added to the notion of dematerialisation of
the artistic object developed by Lucy Lippard in her well-known essay, (15) in
Bellotti's case precisely through matter, marble and water.
The line from which this family of projects around the platform, the
argument of José Francisco García-Sánchez's Suelo hollado, (16) in which the
world is condensed, could be traced back to Alberto Giacometti. The limitations
of traditional Parisian sculpture, where he trained, lead him to propose flat
-
tened heads and objects without pedestals, defying all the inherited principles
and understanding that dense carpet stuck to the ground as an extension of
an archaeological plane: (17) alternatively he proposes floors and surfaces on
which objects could be thrown, used as playgrounds or models of uncertain
and real places, like those atmospheres between the classical world, the time
-
less space and the southern concreteness summoned by Bellotti in Madrid.
Giacometti's pierced platforms would seem to be the first derivative of Escul
-
tura: in both, the world, time and the idea of art fit into the ground, turning into
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada.
Pisar el tiempo.
Stepping on time.
139-157 pp.
155 | Constelaciones nº 13, 2025. ISSN: 2340-177X
DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n13a6
17. DI CRESCENZO, C. “Los años tempra
-
nos en París”. In:
Giacometti: Terrenos
de juego
[exhibition] from 13 June to 4
August 2013. Madrid: Fundación MAPFRE,
2013, pp. 30-41. ISBN: 978-84-9844-426-1
de círculos, la variación de Bellotti es también un terreno de juego en el que
los visitantes participan activamente, aunque liberándolos de la carga me-
tafórica giacomettiana.
Aurora García, coordinadora del catálogo que el Reina Sofía dedicó a
la exposición, reconocía en la erosión provocada por las plantas de los pies
una acción parecida a las huellas en la arena, y en las ondas labradas en el
mármol los restos de las mareas grabadas en la orilla, quizás secretamente
los círculos enterrados de Giacometti en una analogía con el juego infantil
de la exploración. Más que una alfombra, García quería ver una playa entera,
extendida hasta perderse en el horizonte y en el tiempo, desgastada poco
a poco por la acción erosiva de las pisadas. Esta acumulación de imágenes
conduciría, en esta arqueología de la referencialidad, a las playas gaditanas
de la infancia del artista que pareciese trasladar el perfil costero de Algeci
-
ras al centro de Madrid, al cabo, debajo de los adoquines de mármol estaba
también la playa. La vuelta al origen es de hecho uno de los temas repetidos
de forma expresiva en todas sus obras —una
playa
similar ya había sido
expuesta en 2003 en la muestra colectiva
Extrañamientos
, en la Sala Alcalá
31, titulada
Sa Nitj
a—, [ver nota 13] tomadas como excusa para explorar el
carácter lúdico del arte. Podría interpretarse como una vuelta a los juegos
de la infancia —quizás un guiño a la tragicomedia de la civitas romana o la
especularidad de su arquitectura—, que llevan a la instalación a un plano sen-
sorial, casi mundano: “Persigo la conservación de unos saberes que celebren
el placer y animen todas las formas pensables de percepción sensorial”. [ver
nota 3] El simbolismo del agua, algún fragmento del dossier explicativo de la
instalación —“bañada por la lluvia, a la intemperie, la escultura adquiere la
pátina de lo sagrado”, confesaba Bellotti— y el montaje de un suelo pétreo
en un edificio de planta triabsidal podrían ser tomados como una remisión
a una suerte de templo, purificado por la acción renovadora del agua, pero
esta interpretación de García la pretende despojar de cualquier significado
matter what Lippard spoke of. While Giacometti condenses concepts such as
death or eroticism on a board covered with circles in his well-known No More
Play (1931), Bellotti's variation is also a playground in which visitors actively
participate, although freeing them from Giacometti's metaphorical charge.
Aurora García, coordinator of the catalogue that the Reina Sofía ded-
icated to the exhibition, recognised in the erosion caused by the soles of the
feet an action similar to the footprints in the sand, and in the waves carved in
the marble the remains of the tides engraved on the shore, perhaps secretly
Giacometti's buried circles in an analogy with the childish game of exploration.
More than a carpet, García wanted to see an entire beach, stretched out until it
was lost in the horizon and in time, gradually worn away by the erosive action of
footsteps. This accumulation of images would lead, in this archaeology of ref
-
erentiality, to the Cadiz beaches of the artist's childhood, which would seem to
transfer the coastal profile of Algeciras to the centre of Madrid; after all, beneath
the marble cobblestones there was also the beach. The return to the origin is in
fact one of the themes repeated expressively in all his works —a similar
beach
had already been exhibited in 2003 in the group show
Extrañamientos
, at the
Sala Alcalá 31, entitled Sa Nitja— [see note 13] taken as an excuse to explore
the playful character of art. It could be interpreted as a return to the games
of childhood —perhaps a nod to the tragicomedy of the Roman civitas or the
specularity of its architecture—, which take the installation to a sensorial, al
-
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada.
Pisar el tiempo.
Stepping on time.
139-157 pp.
156 | Constelaciones nº 13, 2025. ISSN: 2340-177X
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Evaristo Bellotti, Palacio de Cristal,
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Evaristo Bellotti, Palacio de Cristal,
Museo Reina Sofía
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septiembre de 2024] Disponible en:
https://www.youtube.com/watch?v=Pxs
-
N34udvpM
sagrado, presentándola como una experiencia aparejada al cuerpo, al tacto
frío de las plantas de los pies al tocar el mármol y al escalofrío al tocar el
agua, como nuestra experiencia de Madrid. En la inauguración en el Retiro,
Bellotti renegaba sin ambajes de esa condición elevada: “Sólo quiero decir
que esta escultura es un trabajo de artes plásticas, nada más”. (18) Puede que
el autor no deba leer nuestras pesquisas, sólo letras sobre el papel, dibujos
planos sobre un espacio en blanco.
most mundane plane: “I pursue the conservation of knowledge that celebrates
pleasure and animates all thinkable forms of sensorial perception”. [see note 3]
The symbolism of water, a fragment of the installation's explanatory dos
-
sier —“bathed by the rain, in the open air, the sculpture acquires the patina
of the sacred”, Bellotti confessed— and the installation of a stone floor in a
triangular building could be taken as a reference to a kind of temple, purified
by the renewing action of water, but García's interpretation aims to strip it of
any sacred meaning, presenting it as an experience linked to the body, to the
cold touch of the soles of the feet when touching the marble and the shiver
when touching the water, like our experience of Madrid. At the inauguration
in the Retiro, Bellotti unequivocally disavowed this lofty status: “I only want
to say that this sculpture is a work of plastic arts, nothing more”. (18) Perhaps
the author is not supposed to read our enquiries, just letters on paper, flat
drawings on a blank space.
Javier Navarro de Pablos, Ángel Martínez García-Posada.
Pisar el tiempo.
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139-157 pp.
157 | Constelaciones nº 13, 2025. ISSN: 2340-177X
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