13 | Constelaciones nº 13, 2025. ISSN: 2340-177X
Belen González Aranguren.
Sobre Antonio Fernández Alba. Una conversación con Antón Capitel.
About Antonio Fernández Alba. A conversation with Antón Capitel.
13-31 pp.
Sobre Antonio Fernández Alba.
Una conversación con Antón Capitel
About Antonio Fernández Alba.
A conversation with Antón Capitel
Belen González Aranguren
Traducción
Translation
Belen González Aranguren
Palabras clave
Antonio Fernández Alba, España, siglo XX,
Madrid, arquitectura española
Keywords
Antonio Fernández Alba, Spain, XX Century,
Madrid, Spanish Architecture
Fecha recepción
Receipt date
10/05/2024
Fecha aceptación
Acceptance date
11/05/2024
Fecha publicación
Publication date
31/05/2025
Resumen
El 7 de Mayo del 2024 Antonio Fernández Alba, gran arquitecto y académico, fallece con 97
años. Se licenció en Arquitectura, en 1957, por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de
Madrid (ETSAM), en la que realizó una gran labor como docente durante cerca de 40 años. La
figura multifacética de Antonio nos ha enriquecido, no sólo a través de la obra construida,
sino a través de su desempeño como intelectual que le llevó a pertenecer al grupo El Paso,
abriendo a España a las vanguardias internacionales artísticas y de pensamiento, y a las
Academia de Bellas Artes y de la Lengua Española hasta convertirse en Premio Nacional de
Arquitectura en 2003. Su trayectoria es sólida en el uso del lenguaje de la arquitectura y en el
de la palabra y, hoy podemos decir, que ha influido en las generaciones posteriores sin riesgo
a equivocarnos.
Abstract
On May 7, 2024, Antonio Fernández Alba, the renowned architect and academic, passed away
at the age of 97. He graduated in Architecture in 1957 from the Escuela Técnica Superior de
Arquitectura de Madrid (ETSAM), where he made significant contributions as a teacher for
nearly 40 years. Antonio's multifaceted legacy has enriched us not only through his built
works but also through his role as an intellectual. He was a member of the El Paso group,
opening Spain to international artistic and intellectual avant-gardes, and a member of the
Academy of Fine Arts and the Royal Spanish Academy of Language. In 2003, he was awarded
the National Architecture Prize. His career is firmly rooted in both the language of architec-
ture and that of the written word, and today we can confidently assert that he has influenced
subsequent generations.
Belen González Aranguren
Universidad CEU San Pablo
ORCID: 0000-0002-2052-371X
DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n13c1
DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n13c1
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BGA.
Thank you, Professor Capitel, for participating in this conver-
sation about Antonio Fernández Alba, to whom we dedicate
the thematic content of this issue 13. We hope that readers find here a small
tribute to his figure, which raises questions that could lead to future research.
In his persona, we see the opportunity to advocate for a way of teaching ar-
chitecture that has shaped the generations of architects currently active in our
country, a body of architectural work of significant interest, and a remarkable
critical capacity.
Let us begin, therefore, by discussing the education Fernández Alba
received, the School he encountered when he became a professor, and how
the students perceived that shift. In the interview conducted in 2014 by Luis
Fernández Galiano, Antonio Fernández Alba claimed to have received an
infor-
mal
education through friends and relationships, such as José Luís Fernández
del Amo, a family friend and his tutor for many years. However, regarding his
education at the School of Architecture, he noted the lack of qualified faculty
with critical narratives and argumentative strength, although he praised the
moral figure of Leopoldo Torres Balbás and Luis Moya for their shared fasci-
nation with vaults.Years later, did you have the same impression during your
early years at the school? Which academics had a significant impact on you
during that time?
AC.
I started the program right when the 1964 curriculum began, known
as the
ye-ye
plan, along with the other 1,000 enrolled students.
We entered directly after the Pre-university course, meaning without Selective
exams, Initial courses, or anything else.
BGA.
Gracias, Profesor Capitel, por participar en esta conversación
acerca de Antonio Fernández Alba, al que dedicamos el ma
-
terial constelativo de este número 13. Esperamos que los lectores encuentren
aquí un pequeño homenaje a su figura que suscite presuntas que puedan dar
lugar a investigaciones futuras. En su figura encontramos la oportunidad de
reivindicar una forma de enseñar la arquitectura que ha marcado a las gene-
raciones de arquitectos que ahora mismo están operando en nuestro país, una
producción arquitectónica de mucho interés y una destacable capacidad crítica.
Comenzamos por tanto, hablando de la formación que recibe Fer
-
nández Alba, de la Escuela que se encuentra cuando entra como profesor, y
de cómo vivisteis los alumnos ese cambio. En la entrevista realizada en 2014
por Luis Fernández Galiano, Antonio Fernández Alba afirma haber tenido una
formación
informal
recibida a través de amigos y relaciones como José Luís
Fernández del Amo, amigo de su padre y tutor suyo durante años. Sin embargo,
en cuanto a su formación en la Escuela de Arquitectura, manifiesta la falta
de profesorado cualificado con una narrativa crítica y potencia argumental,
aunque rescata la figura de Leopoldo Torres Balbás como figura moral y la de
Luis Moya por su fascinación compartida por las bóvedas. Aunque unos años
más tarde, ¿tuviste la misma sensación en los primeros años de aprendizaje
en la escuela? ¿qué académicos te marcaron durante esos años?
AC.
Yo empecé la carrera justo cuando se inició el plan 1964, conocido
como el plan
ye-ye
con los otros 1000 matriculados. Entrábamos
directamente después del curso Preuniversitario; esto es, sin Selectivo, ni Ini-
ciación, ni nada.
Belen González Aranguren.
Sobre Antonio Fernández Alba. Una conversación con Antón Capitel.
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In 1966, Luis Moya had stepped down as Director, succeeded by Adolfo
Blanco Pérez del Camino, who had been a pensioner in Rome alongside Fer
-
nando García Mercadal. He was a Professor of Projects, and it was said that they
made him Director so that he could retire with a higher pension. The students
from the previous curriculum used to joke that when he corrected work, he
would only focus on the bathrooms. Under him, Javier Carvajal became the
Head of Studies for the new curriculum, and with his successor, Rafael Huido
-
bro, Carvajal became the general Head of Studies at the School.
Indeed, the School before mine had Moya, who was an interesting pro
-
fessor but very peculiar, as well as Torres Balbás, who was no longer there by the
time I entered, and Ramón Aníbal. However, it was still a fairly mediocre faculty.
The School I attended was no longer in such a dire state, although the
truly excellent School was created by the members of my generation, though
it may sound self-serving to say so. The School began to thrive in the 1970s.
Without a doubt, the most influential professors during my time were
Fernández Alba, Carvajal, and Moneo. The year I had Moneo was quite irregular,
and we didn't take full advantage of it, nor did Moneo of us.
So much so, that later Moneo asked Víctor D’ors, the Director of the
School at the time, to place him in the fifth year, that is, back with us, so he
could also have us in Projects 3, since we hadn't benefited from each other.
D’ors agreed but then placed him in the previous curriculum with Sáenz de
Oíza, while he assigned us to García de Castro, who had a glass eye and was
known as "Ojo piedra." But that was the least of it; the important thing was
that he was a bad teacher and a rather unpleasant person. He had previously
worked with Ramón Aníbal Álvarez.
En 1966, Luis Moya había dejado de ser Director, sucedido por Adolfo
Blanco Pérez del Camino, que había sido pensionado en Roma junto con Fer-
nando García Mercadal. Era Catedrático de Proyectos y decían que lo habían
hecho director para que se jubilara como tal (debía ser más grande la pensión).
También decían los del plan antiguo que lo habían tenido que, cuando co-
rregía, sólo se fijaba en los baños. Con él Javier Carvajal fue Jefe de Estudios
para el Plan Nuevo, y con su sucesor, Rafael Huidobro, Carvajal fue ya Jefe de
Estudios general de la Escuela.
Efectivamente, la Escuela anterior a la mía tuvo a Moya, que era un
profesor interesante, pero muy raro, a Torres Balbás, que no existía ya cuando
yo entré a la Escuela, y también a Ramón Anibal, pero era un plantel de pro
-
fesores bastante mediocre.
La Escuela que yo cursé no estaba ya tan mal, aunque la verdadera
buena Escuela la hicimos los miembros de mi generación, aunque me esté mal
el decirlo, y empezó sus años buenos a partir de los años 70, más o menos.
Sin duda los profesores más atractivos en la época mía eran Fernández
Alba, Carvajal y Moneo.
El año que me tocó con Moneo fue muy irregular y no le aprovechamos
bien, ni Moneo a nosotros.
Tanto fue así, que después Moneo le fue a pedir a Víctor D’ors, el Di-
rector de la Escuela en ese momento, que le pusiera en el curso quinto, esto
es, con nosotros de nuevo, y que él así nos podía tener también en Proyectos
3, ya que no nos habíamos aprovechado mutuamente. D’Ors le dijo que si,
pero luego le puso en el Plan antiguo junto con Sáenz de Oíza, y a nosotros
nos puso a García de Castro, que tenía un ojo de cristal y que todo el mundo
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For us, coming from Fernández Alba, Carvajal (with Fullaondo), and
Moneo, that change was very bad. I think D’ors did it on purpose to dismantle
the system Carvajal had created, which was based on the line Fernández Alba,
Carvajal, Moneo, and Sáenz de Oíza.
BGA.
When Antonio Fernández Alba was awarded the National
Architecture Prize in 2003 for the multiple facets in which
he developed his profession throughout his life—the independent practice,
teaching, his membership in the El Paso group, and his affiliation with the
Academy of Fine Arts and the Royal Spanish Academy of Language—his
professional and intellectual activity greatly enriched his work as a teacher.
His long service in education was dedicated to spreading messages of op-
timism to several generations of young architects, including yours. What do
you think the appearance of Fernández Alba in the School of Architecture
meant for your generation?
AC.
We had an extraordinary course because it was the first one he
taught in Elements of Composition, and we were few students—
about 100. The following year, the number of students increased significantly,
and the course program became somewhat more pedantic and confusing.
There were too many people, including nearly 20 professors.
In contrast, we were only a little over 100 students, and he gave us a
very eclectic course. We worked on everything from kitchen and bathroom
layouts to abstract compositions with different modules, stairs, and ramps
overcoming various levels, addressing them both functionally and plastically.
le llamaba “Ojo piedra”. Pero eso era lo de menos; lo importante es que era un
mal profesor, y persona bastante desagradable. Anteriormente había estado
con Ramón Aníbal Álvarez.
Para nosotros, que veníamos de Fernández Alba, de Carvajal —con
Fullaondo— y de Moneo, ese cambio fue muy malo. Yo creo que D´Ors lo hizo
adrede para cargarse el sistema de Carvajal, que era el que se había inventado
la línea Fernández Alba, Carvajal, Moneo y Sáenz de Oíza.
BGA.
Cuando a Fernández Alba le otorgaron el Premio Nacional de
Arquitectura en el año 2003 por las múltiples facetas en las
que desarrolló su profesión a lo largo de su vida: el ejercicio libre, la docencia,
su pertenencia al grupo El Paso y a la Academia de Bellas Artes y de la Lengua
Española. Sin duda, su actividad profesional e intelectual enriquecieron enor-
memente su actividad como profesor, un largo servicio a la docencia dedicado
a difundir pautas de optimismo a varias generaciones de jóvenes arquitectos,
entre ellas la tuya. ¿qué crees que supuso para tu generación la aparición en
la Escuela de Arquitectura de la figura de Fernández Alba?
AC.
Nosotros tuvimos un curso extraordinario porque era el primero
que daba en Elementos de Composición, y éramos pocos alumnos,
unos 100. Porque luego, el siguiente curso aumentó considerablemente el
número de alumnos y el programa del curso se volvió un poco más pedante
y algo lioso. Era demasiada gente incluyendo a los casi 20 profesores.
Y bueno, en cambio, nosotros éramos sólo ciento y pico alumnos
y nos puso un curso muy ecléctico. Porque lo mismo hacíamos plantas de
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We also did an exercise where we had to choose two examples from the Villa
Savoye by Le Corbusier, the Johnson House by Wright, the Finland Pavilion
in New York by Aalto, and the Barcelona Pavilion by Mies van der Rohe, and
create a model interpreting their architectural concepts. We also organized
an exhibition of outdoor sculptures by Michelangelo and Henry Moore, which
worked exceptionally well. We did a few more exercises I’ve forgotten, but it
was a very varied, eclectic, and excellent course. Antonio had professors like
Leopoldo Uría and Alberto Donaire. I really enjoyed that course, worked very
comfortably, and received one of the five
notable
grades that were given as
the highest scores.
Antonio only stayed for two and a half years teaching Elements of
Composition as Head of Department before becoming a full professor. In No-
vember-December 1968-1969, when the School was in turmoil right after the
May Revolution, we were with Moneo. Since talking about politics was prohib-
ited, and you risked the police showing up, we asked permission from D'ors,
the director at the time, to hold an assembly. He granted us permission, but
then he called the police. The strike and assembly were supposed to discuss
solving the teaching system, not politics—that was the mantra to avoid up-
setting the Francoist regime.
As a pretext, the first-year students complained about the state of the
Form Analysis course, citing it as poorly oriented and with bad professors. They
used Fernández Alba’s courses as a positive example. The director at that time
was Huidobro (D'ors arrived later in January), and he made the unfortunate
decision to send a letter mocking modern project teaching, almost directly,
although without naming Fernández Alba.
cocinas y de cuartos de baño que composiciones abstractas con módulos
distintos, escaleras y rampas salvando diferentes niveles y tratándolas tanto
funcionalmente como plásticamente. También hicimos un ejercicio de elegir
dos ejemplos entre la Villa Savoie de Le Corbusier, la Johnson de Wright, el
Pabellón de Finlandia de Nueva York de Aalto y el Pabellón de Barcelona de
Mies van der Rohe, y realizar con ellos una maqueta de interpretación de sus
conceptos arquitectónicos. Hicimos también una exposición de esculturas
al aire libre, de Miguel Ángel o de Henri Moore, y que fue un ejercicio que
funcionó estupendamente. Hicimos algún ejercicio más que se me olvida,
pero fue un curso muy variado, muy ecléctico, y muy bueno. Antonio tenía
de profesores a Leopoldo Uría y a Alberto Donaire. Yo lo pasé muy bien en
aquel curso, trabajé muy a gusto, y saqué uno de los 5 notables que pusieron
únicamente como buenas notas.
Antonio estuvo solo dos años y medio en Elementos de Composición
como Encargado de Cátedra, luego ya estuvo más años como Catedrático,
claro. En noviembre-diciembre del año 68-69, cuando la Escuela estaba patas
arriba justo después de la Revolución de Mayo, nosotros estábamos con Mo-
neo. Como lo de hablar de política estaba prohibido y te jugabas que viniese
la policía, le pedimos permiso a D´Ors, el director entonces, para hacer una
asamblea. Él nos dio permiso y luego llamó a la policía. Había que hacer un
paro y asamblea, pero hablar de resolver la enseñanza, no de política, esa era
la consigna para no cabrear al franquismo.
Entonces hubo un paro con el pretexto, por parte de los alumnos de
primero, de que Análisis de Formas estaba fatal por su orientación y sus pro
-
fesores. Y ponían de ejemplo como buenos los cursos de Fernández Alba.
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This provoked students to spread pamphlets with the contents of the
letter throughout the school, suggesting that it had been written by López
Zanón, the professor of Urbanism. I’m not sure if that was true… but then
Fernández Alba decided to leave. He was fed up with having 600 students
and 20 professors, so he took the opportunity to step away, along with his two
second-in-command, Leopoldo Uría and Julio Vidaurre, who later became a
Professor of Technical Drawing. D’ors then called Antonio to ask who, among
those who had remained, would be suitable to become the head, and Antonio
recommended Juan Navarro Baldeweg, whom he considered the most intel-
ligent and well-trained of them all.
Antonio Fernández Alba had a knack for discovering talent, and he
was the one who discovered Juan. Years later, when he became a professor, he
made sure to double the position and encouraged Juan to apply, which he won.
The journal
Nueva Forma
, directed by Fullaondo, published five is-
sues—if I’m not mistaken—on Fernández Alba’s work, publicly demonstrat-
ing his quality as an architect. My father subscribed to
Nueva Forma
, and so
he, like me, could see what a great architect I had for a teacher. He was very
pleased with it.
In December 1970, the entrance exams for the Chair of Elements of
Composition were held in Madrid, Seville, and Barcelona, with the exam in
Madrid led by a tribunal chaired by Víctor D’ors, Javier Carvajal, Luis Moya,
Lozoya (a Technical Drawing professor from Barcelona), and Rafael de la Hoz
(representing the Architects’ Associations). Antonio came first, Donaire sec-
ond, and Moneo third, with De la Sota and Federico Correa being excluded.
El director entonces era Huidobro, (D´Ors llegó después a partir de Enero)
y éste tuvo la mala fortuna de lanzar una carta ridiculizando la enseñanza
moderna de proyectos, refiriéndose casi directamente, aunque sin decirlo, a
Fernández Alba.
Esto provocó que los alumnos tiraran panfletos con el escrito de la
carta por toda la escuela para que lo viera todo el mundo diciendo que había
sido López Zanón, el Catedrático de Urbanismo, el que la había escrito, no sé
si era verdad o no… pero entonces Fernández Alba decidió marcharse, estaba
hasta las narices de tener 600 alumnos y 20 profesores y aprovechó para
quitarse de en medio, junto con sus dos segundos de bordo, Leopoldo Uría y
Julio Vidaurre, quien fue Catedrático de Dibujo Técnico años mas tarde. D´Ors
entonces llamó a Antonio para que le dijera a quien de los que se habían
quedado convenía que pusiera de jefe y Antonio dijo que a Juan Navarro
Baldeweg, el que le parecía el más inteligente y el más formado de todos.
Pues Antonio Fernández Alba tenía el don de descubrir a la gente, y
fue el descubridor de Juan. Años después, cuando ya era Catedrático logró que
se duplicara la Cátedra y animó a Juan para que se presentara, que la ganó.
La revista
Nueva Forma
, que dirigía Fullaondo, publicó 5 números
—creo— sobre la obra de Fernández Alba, por lo que su calidad como ar-
quitecto se había demostrado públicamente. Mi padre me suscribió a
Nueva
Forma
, y así pudo ver, como yo, el arquitecto tan bueno que me había tocado
como profesor. Se quedó muy satisfecho.
En diciembre año 70 salieron las oposiciones a cátedra de Elementos
de Composición en Madrid, Sevilla y Barcelona que se realizaron en Madrid
con un tribunal presidido por Víctor D´Ors, Javier Carvajal, Luis Moya, Lozoya
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The protests from some students caused such a commotion that the tribunal
was afraid to leave the auditorium. Correa had been weak, and De la Sota very
weak, which led to their exclusion. Fernández Alba did well, Donaire did fairly
well, and Moneo performed excellently.
Years later, when I had developed a strong rapport with Moya, I asked
him how it happened that Moneo ended up in third place, right after Donaire.
Moya explained that the tribunal had reasoned that if Moneo had come sec
-
ond, he would choose Seville to avoid overshadowing Correa and the Barce-
lona candidates. By placing him third, Donaire had no choice but to choose
Barcelona. And in Barcelona, Moya said, “How many minutes do you think
Donaire would have lasted there?” So Moneo had no option but to choose
Barcelona, where he would finally bring life to that troubled School.
However, D’ors remained loyal to Moneo through all three votes, con-
sidering him a discovery. In other words, the Francoists (who were all members
of the tribunal) sent Moneo on a mission to Barcelona, and indeed, Moneo
revived the Barcelona School, something that irritated many Catalans at the
time. Many were jealous of Moneo and ignored him as an architect. He only
built the Auditorium in Barcelona, which he was commissioned to do by the
Ministry of Culture. Oriol Bohigas, the city councilor responsible for the 1992
Barcelona Olympic projects, didn’t give him anything, despite them all being,
theoretically, close friends.
BGA.
You were a lucky student. You had both Fernández Alba and
Moneo in their first year as professors, right?
(que era un catedrático de Dibujo Técnico de Barcelona) y Rafael de la Hoz
(en representación de los Colegios de Arquitectos). Antonio salió el primero,
Donaire salió el segundo y Moneo salió el tercero, quedando fuera De la Sota
y Federico Correa. Se montó tal follón entre las protestas de unos y otros que
el tribunal no se atrevía a salir del salón de actos. Correa había estado flojo,
y De la Sota muy flojo, por eso se los cargaron. Fernández Alba estuvo bien,
también Donaire, más o menos, y Moneo estuvo muy bien.
Hice yo, años después, la tesis doctoral sobre la obra de Luis Moya. Y,
cuando ya tenía mucha confianza con, él le pregunté como había sucedido
que Moneo hubiera salido en tercer lugar, es decir, después de Donaire.
Moya respondió que la reflexión que hizo el tribunal fue que, si saca-
ban en segundo lugar a Moneo, este elegiría Sevilla para no pisar a Correa y
a los de Barcelona. Si saliera tercero Donaire tenía que elegir Barcelona. Y en
Barcelona, me dijo Moya ¿cuantos minutos crees que habría durado Donaire
en Barcelona? Y así Moneo, no tenía más remedio que elegir Barcelona, y
levantaría esa Escuela maldita de una vez.
Sin embargo D´Ors se mantuvo fiel a Moneo en las tres votaciones, para
él había ido un descubrimiento. Es decir, que los franquistas (todos lo eran
los del tribunal) mandaron a Moneo de misión a Barcelona y, efectivamente,
Moneo levantó la Escuela de Barcelona, algo que a algunos de los catalanes les
molestó muchísimo en esa época. Bastantes tenían muchos celos de Moneo y
no le hicieron caso como arquitecto. Sólo hizo en Barcelona el Auditorio, pero
porque se lo encargó el Ministerio de Cultura. Oriol Bohigas, fue el concejal
del Ayuntamiento y fue el encargado de hacer todas las obras para Barcelona
en el 92, y a Moneo no le dio nada, siendo todos, teóricamente, muy amigos.
Belen González Aranguren.
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AC.
No, Moneo had taught a year earlier in the Old Curriculum. For
example, Gabriel Ruiz Cabrero and Alberto Campo, who were from
the Old Curriculum, had him in their second year. Carvajal was the Head of
Studies in the early stages of the New Curriculum and later became Head of the
entire School. Carvajal, as I mentioned earlier, was the one who designed the
organization of Drawing and Projects in the New Curriculum, bringing Moneo
and Dionisio Hernández Gil into Form Analysis first, embedding them with
López Durán, the professor, who later expelled them after a year. In reality,
Dionisio wasn’t expelled because he was willing to be a conventional professor.
On the other hand, Carvajal brought in Javier Feduchi and José de la
Mata for Technical Drawing, where there was no professor. Fernández Alba
was placed in Elements of Composition, Carvajal himself, with Fullaondo, in
Projects I in the third year, Moneo, after the Form Analysis experience, in Proj
-
ects II in the fourth year, and finally, Sáenz de Oíza in Projects III. The Carvajal
Plan was implemented, although there wasn’t a time when the entire plan
was fully operational simultaneously. Things gradually went awry, especially
because of D'ors.
In the end, we didn’t have Sáenz de Oíza, as we were assigned García
de Castro, who was an idiot.
BGA.
Antonio Fernández Alba introduced a pedagogical method
combining theory and practice in the Elements of Composi
-
tion department. Could you describe one or two exercises he proposed in the
year you were his student? What lesson or anecdote do you recall from that
time with him?
BGA.
Fuiste un alumno con suerte. ¿Tuviste a Fernández Alba y Mo-
neo en su primer año como profesores verdad?
AC.
No, Moneo había dado clase un año antes en el Plan Antiguo, por
ejemplo Gabriel Ruiz Cabrero y Alberto Campo, que eran del Plan
Antiguo, lo tuvieron en el segundo curso. Carvajal era el Jefe de Estudios de
la Escuela, al principio del Plan Nuevo y luego de toda la Escuela. Y Carvajal,
como había dicho antes, ideó la organización de Dibujo y Proyectos en el Plan
Nuevo metiendo a Moneo y a Dionisio Hernández Gil, primero, en Análisis de
Formas, se los incrustó a López Durán, el Catedrático, que luego los echó un
año después. En realidad no echó a Dionisio porque estuvo dispuesto a ser
profesor convencional. Por otro lado metió a Javier Feduchi y a José de la Mata
en Dibujo Técnico, donde no había catedrático. A Fernández Alba lo puso en
Elementos de Composición, Carvajal mismo con Fullaondo en Proyectos I, en
tercero, y Moneo, después de la aventura de Análisis de Formas, en Proyectos
II, en cuarto, y finalmente Sáenz de Oíza en Proyectos III. El Plan Carvajal era
ese, que se cumplió, aunque no hubo un momento en el que estuviese el
plan simultáneamente todo completo. Todo se iba fastidiando, sobre todo
por causa de D´Ors.
Y así, al final. nosotros no tuvimos a Saínz de Oíza, porque nos metió
a García de Castro, que era un mentecato.
BGA.
Antonio Fernández Alba introdujo un método pedagógico
combinando teoría y práctica en la cátedra de Elementos de
Composición. ¿podrías describir uno o dos ejercicios propuestos por él en el
Belen González Aranguren.
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AC.
I’ve already mentioned one beautiful exercise where we had to
choose between Frank Lloyd Wright's Johnson House, Mies van der
Rohe's Barcelona Pavilion, Alvar Aalto's Finland Pavilion in New York, and Le
Corbusier's Villa Savoye. We had to choose two of these projects and create a
model interpreting each building.
We did many beautiful exercises. For example, we were given several
levels and had to design stairs and ramps, understanding that we needed to
design them technically well, but also making them formal objects.
Of course, these were intensive courses, and we worked every day,
Monday to Friday, for three hours. We completed 15 exercises in one semester
and received a few theoretical classes, not directly about the exercises but
about general architectural education. He would, for instance, talk about Aal
-
to's architecture or show us his works. Once we handed in the exercises, there
were critique sessions where they selected the best and most significant works
and commented on them.
I also remember that the second-in-command professors who taught
with him, Donaire and Uría, were excellent. Donaire later became a professor at
the School of Seville and was ranked ahead of Moneo, which, as I mentioned,
was something that always followed him.
BGA.
J. Daniel Fullaondo (1936-1994), inspired and supported by his
friend Antonio Fernández Alba (1927-2024), was the driving
force behind the architectural magazine
Nueva Forma
. They shared a deep
mutual admiration, one as the predecessor imparting wisdom, and the other
as a young promise. This admiration was so profound that in 1968, Fullaondo
año en el que fuiste su alumno?¿que enseñanza o anécdota recuerdas con
él de entonces?
AC.
Ya he citado antes un ejercicio muy bonito en el que tuvimos que
elegir entre la Casa Johnson de Frank Lloyd Wright, el pabellón
de Barcelona de Mies van der Rohe, el pabellón de Finlandia de Nueva York
de Alvar Alto y la Villa Saboya de Le Corbusier. Teníamos que elegir dos de
esos proyectos y hacer de cada uno una maqueta analógica, diríamos, inter-
pretando el edificio.
Hicimos muchos ejercicios bonitos… por ejemplo, nos daban varios
niveles y teníamos que hacer escaleras y rampas, entendiendo que debíamos
de diseñarlas bien técnicamente, pero que teníamos que convertirlas también
en un hecho formal.
Claro, eran unos cursos macizos, íbamos todos los días de lunes a
viernes tres horas.
Hacíamos 15 ejercicios en un semestre y nos daban algunas clases
teóricas, no sobre los ejercicios, sino clases de formación arquitectónica ge
-
neral. Nos hablaba, por ejemplo de la arquitectura de Aalto, o nos enseñaba
obras suyas. Sobre los ejercicios se hacían sesiones de crítica, una vez en-
tregados. Sacaban los que les parecían los mejores y más significativos, y
los comentaban.
También recuerdo que eran muy buenos los profesores segundos de a
bordo que daban clase con él, Donaire y Uría, unos tíos estupendos. Donaire
fue después catedrático en la Escuela de Sevilla, salió por delante de Moneo,
como ya dije, algo que le persiguió siempre.
Belen González Aranguren.
Sobre Antonio Fernández Alba. Una conversación con Antón Capitel.
About Antonio Fernández Alba. A conversation with Antón Capitel.
13-31 pp.
DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n13c1
22 | Constelaciones nº 13, 2025. ISSN: 2340-177X
compiled and studied Fernández Alba's work in a monographic piece published
in the
Nueva Forma
collection, describing him as a man of method and culture,
who throughout his academic career developed an intellectual discourse and
methodology that reached an unprecedented level of international coherence
in the School of Architecture. How did you, as an architecture student, experi
-
ence this close relationship between the two of them? What did
Nueva Forma
mean for your generation?
AC.
Nueva Forma
was very important for our generation because, of
course, the
Arquitectura
magazine by Carlos de Miguel was rather
bland; it published some good things, but it wasn’t of much interest to us. I
asked my father if I could subscribe to
Nueva Forma
because, besides, you
only had to pay for it once, as it was published by Huarte… Later, they shut it
down, leaving Juan Daniel Fullaondo very upset.
Nueva Forma
was crucial for the School, although there were those who
criticized it harshly. Ángel Colomina would say it was all about photographs
and lacked substantial content. Fullaondo published works by all the modern
Spanish architects; it was a great amplifier. For example, he published Aldo
Rossi when he became fashionable, and included historiographical publica
-
tions on older Spanish architecture… he published everything, and we learned
a lot from it.
BGA.
At that time, what did it mean for the school to have Moneo,
Fullaondo, and Fernández Alba— the main drivers of change
in the academic and professional landscape?
BGA.
J. Daniel Fullaondo (1936-1994), inspirado y apoyado por su
amigo Antonio Fernández Alba (1927-2024), fue la cabeza
pensante de la revista de arquitectura
Nueva Forma
. Compartían una gran
admiración mutua, uno como predecesor transmisor de sabiduría y el otro
como joven promesa. Tanto fue así, que el trabajo de Fernández Alba fue
recopilado y estudiado por Juan Daniel Fullaondo en 1968 en un trabajo mo-
nográfico publicado en la colección
Nueva Forma
, quien lo describe como un
hombre de método y cultura que conformó a lo largo de su carrera académica
un discurso intelectual y una metodología planteada a un nivel de coherencia
internacional sin precedentes en la Escuela de Arquitectura. ¿Cómo viviste tu
esta relación estrecha entre ambos dos como estudiante de arquitectura?¿qué
supuso para tu generación la revista
Nueva Forma
?
AC.
La revista
Nueva Forma
fue muy importante para nuestra gene
-
ración porque claro, la revista
Arquitectura
de Carlos de Miguel
era bastante sosa, publicaba algunas cosas buenas, pero a nosotros no nos
interesaba mucho. Yo le pedí a mi padre que me dejase suscribirme a la revista
Nueva Forma
porque además solo la pagabas una vez, como era de Huarte…
Luego la cerraron y dejaron a Juan Daniel Fullaondo muy enfadado.
Nueva Forma
para la Escuela fue fundamental, aunque había quienes
la ponían muy mal. Ángel Colomina decía que era todo fotografías y poco
contenido. Fullaondo publicó a todos los arquitectos españoles modernos, fue
un gran altavoz. Publicó por ejemplo a Aldo Rossi cuando se puso de moda,
sacada publicaciones historiográficas con arquitectura española más antigua…
publicó todo y a nosotros nos formó mucho.
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Sobre Antonio Fernández Alba. Una conversación con Antón Capitel.
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AC.
Carvajal was also part of that driving group of change. At first,
Carvajal was a monarchist centrist, and later became an ul-
traright-wing figure for reasons that remain unclear. He did many foolish
things in the School, and especially in other schools, which led to him being
more disliked. However, I believe he was a teacher who did things very well at
the time, and, as I’ve mentioned, he was the one who introduced or consol-
idated all the moderns in the School, especially Rafael Moneo and Antonio
Fernández Alba.
I had Carvajal and Fullaondo together, and I earned the highest grade.
However, I didn’t get along very well with Fullaondo because he wanted us to
do works with exaggerated organicism, like Torres Blancas and such, whereas
I was focused on Le Corbusier, Mies van der Rohe, or Aalto. To Fullaondo, I
wasn’t the student that caught his attention because I didn’t follow his line of
interests; the excellent grade was given to me by Carvajal.
BGA.
Fernández Alba is known for his clear-speaking and critical
nature. "Without criticism," he says, "theory does not develop,
and without theory, there is no science." As an intellectual, he must have had
a very special and complex character, but how could he reconcile this per-
sonality with teaching? How did he convey and transform his knowledge to
transmit it to a much younger generation? Did he have a close relationship
with the students?
AC.
He wasn't very close with the students because—when he taught
me—he didn’t have a specific group; he managed a little bit of
BGA.
Para la escuela en ese momento, claro, ¿Qué supuso contar con
Moneo, Fullaondo y Fernández Alba, los principales motores
de cambio del panorama de la academia y la profesión?
AC.
Carvajal también forma parte de ese grupo motor de cambio. Car-
vajal al principio fue un personaje monárquico de centro y luego
se convirtió en un ultraderechista no se sabe ben por qué, y entonces hizo
muchas tonterías en la Escuela y sobre todo en otras Escuelas, y fue por eso
más odiado por la gente. Pero yo creo que era un profesor que hizo en su
momento las cosas muy bien y que, como ya he explicado, fue el que metió,
o consolidó, a todos los modernos en la Escuela, sobre todo a Rafael Moneo
y a Antonio Fernández Alba.
Yo tuve a Carvajal y a Fullaondo juntos y saqué sobresaliente. Sin
embargo yo con Fullaondo no me llevaba muy bien porque el quería que
hiciéramos cosas de organicismo exacerbado, como de Torres Blancas para
arriba, y yo hacía cosas de Le Corbusier o de Mies van der Rohe, o de Aalto. Yo
para Fullaondo no era un alumno que le llamase la atención porque no seguía
su línea de intereses, el sobresaliente me lo puso Carvajal.
BGA.
Fernández Alba se caracteriza por hablar muy claro y ser bas
-
tante crítico. “Sin crítica —dice— no se desarrolla la teoría y,
sin teoría, no hay ciencia”. Como todo intelectual, debía poseer un carácter
muy especial y complejo pero… ¿cómo podía compaginar ese carácter con la
docencia? ¿cómo acercaba y transformaba su conocimiento para transmitírselo
a una generación mucho más joven? ¿tenía un trato cercano con los alumnos?
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everything. He would enter the classroom, pick a student's drawings that
caught his interest, and start from there. But most of the theoretical classes
were delivered by him. I remember that when he entered, I would stand where
he was correcting, always listening to what he was saying to others, and, since
he always saw me there, he would ask, “What about you?” I would respond, “I
didn’t bring it,” out of fear… well, not fear, more like the reluctance of having
to change the project if he told me so. I preferred for him to tell me what was
wrong, or worse, what I should have changed when I had already finished it.
BGA.
Would you consider Fernández Alba a speculative professor?
Did he enjoy changing students' project ideas or, on the con
-
trary, did he positively help them continue and improve their ideas?
AC.
No, Antonio would thoroughly discuss the project and try to correct
it based on what he saw as the student's intentions. It was more
Donaire and Uría who would make you change, sometimes almost entirely,
what the students brought to class. One thing that Fernández Alba did, as
the end of the course approached, was review every single student project,
commenting on them. I didn’t miss any of those comments, although that time
I couldn’t avoid showing him mine.
The School, in my time, and for a long time after, was very tough. You
wouldn’t even get a
notable
unless you really earned it. The only one who
gave out more grades was Carvajal, who gave a few
matrículas de honor
and
outstanding grades. Antonio Fernández Alba gave only five "notables" among
AC.
No era muy cercano con los alumnos, porque él —cuando a mí me
dio clase— no llevaba ningún grupo en concreto, llevaba un poco
todo. El entraba en la clase y pillaba los dibujos de un alumno que le interes
-
asen y empezaba por ahí. Pero casi todas las clases teóricas las daba el. Yo me
acuerdo que cuando entraba me ponía donde estaba él corrigiendo, siempre
oyendo lo que decía a otros, y, como siempre me veía allí, me preguntaba ”¿y
usted?” Y yo “es que no lo he traído” por el miedo que me daba… bueno no
era miedo, era más la pereza de tener que cambiar el proyecto si me lo decía,
prefería que me dijeran lo que tenía mal, o peor, y que debía haber cambiado,
pero cuando ya lo tenía hecho.
BGA.
¿Consideras que Fernández Alba era un profesor especulati
-
vo?¿le gustaba cambiar las ideas de proyecto de los alumnos
o, por el contrario, ayudaba de manera positiva a continuar y mejorar la idea
del alumno?
AC.
No, Antonio te comentaba el proyecto a fondo, e intentaba corregir
el proyecto del alumno con lo que tenía, con lo que veía que eran
sus intenciones. Pues eran más Donaire y Uría quienes te hacían cambiar, a
veces casi al completo, lo que los alumnos llevaban a clase. Una cosa que hizo
Fernández Alba, cuando ya llegaba el final del curso, es que fue viendo todos y
cada uno de los proyectos de los alumnos de todo el curso, y comentándoselos.
Yo no me perdí ni uno de esos comentarios, aunque esa vez sí que no pude
evitar enseñar lo mío.
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the hundred students we were, as I mentioned, and one of them was mine; I
was lucky. Moneo was also very tough; I also received an excellent grade from
him, but I think he only gave two.
For example, when I passed the Technical Drawing exam in February, I
had an impressive ink drawing of the Cathedral of Valladolid, a very compli-
cated task. I even hand-lettered my name with block letters, using a ruler and
compass, and it looked excellent. And they only gave me a passing grade, not
even a 7. And that was how it went.
BGA.
What do you think attracts people who have critical capacity,
who are in international forums, who can travel, publish, and
have works, to teaching?
AC.
Well, because Architecture is mainly found in Schools of Architec
-
ture. If you want to relate to architectural culture, you have to go to
a School, you can’t just stay in your studio, because then you’ll just relate to
yourself, and at most with the magazines you receive. The world of Architecture
moves in the Schools through professors, students, and libraries, of course.
That’s why people like Fernández Alba or Moneo go to teach. Thinking about
the students and challenging them to teach is what keeps you as a thinker in
Architecture. That’s why I also became a teacher.
BGA.
Why didn’t Fernández Alba go abroad and teach outside of
Spain?
La Escuela en mi época, y siguió así durante mucho tiempo, era durí-
sima. No te ponían un notable ni por broma. El único que ponía más notas era
Carvajal que ponía una matrícula, o varias, y sobresalientes. Antonio Fernán-
dez Alba puso 5 notables entre los cien alumnos que éramos, como ya dije, y
que uno fue para mí, tuve esa suerte. Moneo era muy duro igualmente; también
yo recibí un notable suyo, pero creo recordar que sólo puso dos.
Por ejemplo, cuando a mí me aprobaron el Dibujo Técnico en el exa-
men de la convocatoria de febrero, tenía un dibujo a tinta impresionante de
la Catedral de Valladolid, una cosa complicadísima. Incluso rotulé mi nombre
con letra de palo y a regla y compás, que quedó estupendo. Y sólo me dieron
un aprobado, ni un maldito 7. Y todo era igual.
BGA.
¿Qué crees que es lo que les atrae a la docencia a la gente que
tiene esa capacidad crítica, que están en foros internacionales,
que pueden viajar, que pueden publicar, que tienen obra…?
AC.
Hombre, porque la Arquitectura está sobre todo en las Escuelas
de Arquitectura. O sea, si tú te quieres relacionar con la cultura
arquitectónica tienes que ir a una Escuela, no te vas a quedar en tu estudio,
entonces te relacionas contigo mismo y como mucho con las revistas que
recibas. Donde se mueve el mundillo de la Arquitectura es en las Escuelas a
través de los profesores y de los alumnos, y de las Bibliotecas, desde luego.
Pues por eso, porque gente como Fernández Alba o Moneo van a dar clase.
Pensar en los estudiantes y esforzarles en enseñarles es lo que te mantiene
como pensador de Arquitectura. También por so fui yo de profesor.
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AC.
Because he didn’t know English. Although he could have gone any-
where in South America or Italy, he didn’t want to. He was also an
architect very focused on his craft and his studio. Moneo, for example, has been
more ambitious as an architect; he went to the United States and created an
impressive network of contacts by building works that solidified his reputation.
Moneo became known in the United States with the Mérida Museum, and then
also because he built there.
However, as a person, Antonio was very ambitious. He was an acade-
mician of the Fine Arts and the Spanish Language. Antonio didn’t follow the
established paths that other architects with the same critical, intellectual, and
professional capacity did. He was very critical of himself and very protective
of his own reputation. Despite being highly admired and loved, he perhaps
didn’t realize this.
BGA.
His emergence on the scene of his time marked, in some way,
a significant change in the practice of architecture, which
had until then been detached from the intellectual realm. Post-war Spanish
architecture was defined by the divergence between official constructions
and avant-garde projects. Fernández Alba’s presence in the professional
field coincided precisely with the monotonous peak of official architecture
and the recognition of the first avant-garde, emerging after the Spanish
Civil War.
Understanding this context, which of Fernández Alba’s works would
you consider to be the most avant-garde from your perspective as an ar-
chitect? What do you believe is Fernández Alba’s greatest contribution to
BGA.
¿Por que Fernández Alba no salió fuera y dio clases siempre
aquí en España?
AC.
Porque no sabía inglés. Aunque podría haber podido ir donde le
diera la gana de Sudamérica o de Italia, pero no quiso. El era tam
-
bién un arquitecto muy de oficio y de su estudio. Moneo por ejemplo como
arquitecto ha sido más ambicioso, se fue a Estados Unidos y creó una red de
contactos impresionante construyendo obra como consagración definitiva.
Moneo fue conocido en Estados Unidos por el Museo de Mérida, y luego fue
conocido también porque construía allí.
Sin embargo, como persona Antonio fue muy ambicioso, fue Acadé
-
mico de las Bellas Artes y de la Lengua. Antonio no siguió los pasos estable
-
cidos que siguieron arquitectos con su misma capacidad crítica, intelectual y
profesional. Era muy crítico consigo mismo y era muy arrugado con su propio
prestigio. A pesar de que ha sido muy admirado y muy querido, él quizá no
se daba cuenta.
BGA.
Su irrupción en la panorámica de su tiempo supuso, de algún
modo, un cambio sensible en la práctica de la arquitectura,
desentendida, hasta entonces, del campo intelectual. La arquitectura de pos
-
guerra española se ciñe a la divergencia entre las construcciones oficiales y
los proyectos de vanguardia. La presencia de Fernández Alba en el campo
profesional coincide justamente con la monótona plenitud de la arquitectura
oficial y el reconocimiento, de la primera vanguardia, surgida tras la guerra
civil española.
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the professional world? Or, in other words, what is his fundamental value
as an architect?
AC.
Antonio’s work from the 1950s and 1960s, such as the Convento
del Rollo in Salamanca, a splendid building for which he won the
National Architecture Award, stands out. He also designed the Monfort School
in Loeches, the City of Technicians for the Zorita Nuclear Power Plant, the
Nuestra Señora Santa María School… and then had a series of projects that
were never built or competitions he didn’t win, which are very good. He had
bad luck afterward. For instance, when García Lomas was Director-General
of Architecture, he and Javier Feduchi were commissioned the Asturias Fair-
grounds in Gijón, but it was ultimately not built.
He then entered the competition for the Madrid Convention Center, but
only received second place. Later, he competed for the Principal Theater of Bur-
gos but lost to Higueras, although it too was never built. He also competed for the
Amsterdam City Hall but didn’t win. He also entered the Bankunión competition
in Madrid, which Corrales and Molezún won with a building I don’t consider very
qualified; in my opinion, both Antonio’s and Cano Lasso’s designs were better. He
also entered the Banco de Bilbao competition, which Sáenz de Oíza won. So, he
had seven very ambitious projects that were never realized. During that period,
he focused more on doing things for the Ministry of Education.
I think the Gijón project is a fantasy, but it's very attractive. My favorite
is the Madrid Convention Center, where Fernández del Amo and Gárate collab-
orated. If these projects had been built, Antonio would have become a major
architect, and his work wouldn’t have been lost. After the 1970s, he somewhat
Entendiendo este contexto, ¿Qué obra de Fernández Alba dirías que
fue la más vanguardista desde tu criterio como arquitecto? ¿Cuál crees que
es la mayor aportación de Antonio Fernández Alba en el mundo profesional?
O dicho de otra manera… ¿Cuál es el valor fundamental de Fernández Alba
como arquitecto?
AC.
Antonio en los años 50-60 hizo el Convento del Rollo, en Sa-
lamanca, un edificio espléndido con el que le dieron el Premio
Nacional de Arquitectura, hizo luego el Colegio Monfort, en Loeches, la Ciu-
dad de los Técnicos para la Central Nuclear de Zorita hace, el Colegio Nuestra
Señora Santa María…. Y luego tuvo una serie de proyectos que no construyó,
o de concursos que no ganó, que son muy buenos. Tuvo mala suerte después.
Por ejemplo, le encargaron cuando era Director General de Arquitectura García
Lomas, a él y a Javier Feduchi, la Feria de Muestras de Asturias en Gijón y al
final no se hizo.
Después se presentó al concurso para el Palacio de Congresos de Ma
-
drid pero ganó el segundo premio. Más tarde se presentó también al Teatro
Principal de Burgos pero lo ganó Higueras, aunque tampoco se hizo. Después
se presentó al Ayuntamiento de Ámsterdam que tampoco ganó. Se presentó
también al concurso por invitación del Bankunión en Madrid, que ganaron
Corrales y Molezún con un edificio no muy cualificado, en mi opinión, eran
mejores el de Antonio y el de Cano Lasso. Se presentó también al Banco de
Bilbao, que ganó Sáenz de Oíza. Tuvo por tanto siete proyectos muy ambi-
ciosos que no llegó a construir. En esa época se quedó haciendo cosas para
el Ministerio de Educación.
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lost his way with Kahn. He had some responsibility in this, as he had an assis
-
tant, who was a student of mine, who loved Kahn and completely symmetrical
architecture. Antonio was somewhat disillusioned with the profession by then,
so he turned more to being socially important and writing.
He loved writing, but his writing was very uneven. I remember that he
had Eduardo Sánchez in his studio before the Kahn-loving assistant, a fantastic
architect who later became a partner of Frechilla and Peláez, and he would say,
“Nothing, the boss is in there with the machine gun”. He meant that Antonio
would lock himself in his office and do nothing but type away.
BGA.
Fernández Alba’s work is well-documented thanks to his won-
derful drawings and plans. Would you say that he had a dis
-
tinctive drawing style? Did he teach his draftsmen to draw like him?
AC.
He was an excellent draftsman. He had an extraordinary draftsman
for many years, who was his cousin, and he always had young
architects as assistants, whom he sometimes brought into the School, like
Uría, Donaire, and Colomina, and they kept changing. The drawings with dark
pencil shading, so characteristic of Alba, were done by him, and he taught his
draftsmen how to make them. When I received the issues of
Nueva Forma
with
Antonio’s shaded drawings, my father said, “Now you won’t complain, right?”
referring to the complaints I had in my first years at university about the
drawing teachers and their way of teaching, or rather, not teaching. My father
was a great draftsman, but he didn’t pay much attention to plans because he
was a great painter, and when he saw those drawings by Antonio, he didn’t
El proyecto de Gijón me parece una fantasía, pero es muy atractivo.
A mí el que más me gusta es el Palacio de Congresos de Madrid, en el que
colaboraron Fernández del Amo y Gárate.
Si estos proyectos se hubieran construido, Antonio se habría conver-
tido en un arquitecto importantísimo, y además no se habría perdido, porque
él, ya después de los años 70, se perdió un poco con Kahn. Él tuvo algo de culpa
porque tenía un ayudante, que fue alumno mío, al que le encantaba Kahn y
las arquitecturas completamente simétricas. Antonio estaba ya como algo
desencantado de la profesión y se dedicó más a ser socialmente importante
y a escribir.
Le encantaba escribir, pero era muy desigual para escribir. Yo me
acuerdo que tuvo también a Eduardo Sánchez en su estudio antes que al
ayudante kahniano, un arquitecto estupendo que fue socio de Frechilla y Pe
-
láez, que decía “nada, el jefe está ahí con la ametralladora”. Se refería a que
Antonio se metía en su despacho y no hacía otra cosa que escribir a máquina.
BGA.
La obra de Fernández Alba está muy documentada gracias a
sus maravillosos dibujos y planos. ¿dirías que tenía un estilo
propio de dibujo? ¿enseñaba a sus delineantes a dibujar como él?
AC.
El era un excelente dibujante. Tuvo muchos años a un delineante
extraordinario, que era primo suyo, y siempre tenía a arquitectos
jóvenes como ayudantes, que luego metía a veces en la Escuela, como Uría,
Donaire y Colomina, y que iban cambiando. Los dibujos con sombras negras
de lápiz, tan característicos de Alba, los hacia él y enseñaba a sus dibujantes
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care about the concrete architecture anymore. My father was one of those who
believed — I didn’t want to disillusion him — that an architect must draw very
well, but that’s not true. I remember once, while I was at the School in Barcelona,
I went to a class by Federico Correa, and Federico, in that theoretical class, said:
“For an architect, drawing well is of no use, and I’m telling you this, I who draw
very well”. Well, it’s better to know how to draw well, but it’s a bit of a myth. For
example, I draw much better than some architects who are better than I am.
What’s true is that drawing is an extraordinary visual education. And
it wouldn’t be easy to find a substitute for it.
As Antonio Fernández Alba said, without Theory, a School is nothing,
and at the School of Architecture, there was no Theory at the beginning.
I came up with the idea of having Moneo come to the School to teach
Theory. And I invented myself as a Theory professor.
I was an Adjunct Professor of Composition 2 — today it would be called
Associate Professor — which was Theory, and I taught. But then I thought the
Chair of Composition 2 would be opening, and Moneo might apply to stop go
-
ing to Barcelona, and he’d take it away from me. That’s why I went to his studio
to tell him about it, to suggest he come from Barcelona after 10 years, and
eventually, he did. At that time, I was with Frechilla, assisting with the direction,
with Larrodera and Aroca, and I could propose it. He became an Interim Chair
of that subject and taught to a large audience. But he was there only three
years, and then he went to Harvard as Dean and didn’t apply for the Chair.
BGA.
What was your experience as a professor in Antonio’s
chair?
a hacerlos. Cuando yo recibía los números de
Nueva Forma
con los dibujos de
sombras de Antonio, mi padre me dijo “¿ahora no te quejarás no?”, refiriéndose
a las quejas que yo tuve en mis primeros años de carrera con los profesores
de dibujo por su manera de enseñar, o, mejor dicho, de no enseñar. Mi padre
era un gran dibujante pero no le daba mucha importancia a los planos por
-
que era un gran pintor, y cuando vio esos dibujos de Antonio, ni le importaba
ya la arquitectura concreta. Mi padre era de los que creía —yo no le quise
desengañar— que un arquitecto tiene que dibujar muy bien y no es verdad.
Me acuerdo que yo una vez estando en la Escuela de Barcelona me
metí una vez a una clase de Federico Correa, y Federico, en aquella clase
teórica, dijo: “a un arquitecto dibujar bien no le sirve para nada, y se lo digo a
ustedes yo, que dibujo muy bien”. Hombre es mejor saber dibujar bien pero
es un poco mito. Por ejemplo yo dibujo mucho mejor que algunos arquitectos
que son mejores que yo.
Lo que sí es verdad es que el dibujo es una educación visual extraor-
dinaria. Y que no sería nada fácil encontrarle un sustituto.
Como decía Antonio Fernández Alba, sin Teoría una Escuela no es nada
y en la Escuela de Arquitectura no había Teoría al principio.
Yo me inventé que viniese Moneo a la Escuela a impartir Teoría. Y me
inventé a mí mismo como profesor de Teoría.
Fui Profesor Adjunto de Composición 2 —hoy se llamaría Profesor
Titular—, que era Teoría, y di clase. Pero entonces pensé que iba a salir la
Cátedra de Composición 2 y que Moneo quizá se presentaría para dejar de ir a
Barcelona y me la quitaría. Por eso fui a su estudio a decírselo, para proponerle
que se viniese de Barcelona después de 10 años y finalmente se vino. En ese
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AC.
I was a professor in Antonio’s Chair for many years. At first, D´Ors
had appointed two of his cronies, mediocre people, as professors
equivalent to him. So, Antonio and these two had to teach just a third of the
students. When Antonio won the chair, Manuel de las Casas was De la Sota’s
assistant, and Antonio, who had a great eye for people, asked Casas to stay
with him and requested D´Ors to name Casas as the fourth professor. I taught
with Manolo Casas, but with the same program. This way, Antonio managed
to control half of the course.
We did some fairly sophisticated exercises. For example, we gave them
a building without the floors (that hadn’t been published), and they had to
compose them. We did many beautiful exercises with the same methodology:
we gave them a partial thing, and they had to reconstruct what was missing.
We chose simple buildings with a clear strategy that were in fashion so they
would be attractive to the students.
Another very attractive exercise was to compose elevations from
a given floor plan, making an analogy with a Renaissance building that we
provided them. After three exercises of this type — or others with the same
approach — they did simpler projects for the rest of the course. In total, there
were five or six exercises.
In reality, all the exercises had an excuse to begin. That is, we gave them
an architectural idea to start from. In other words, since these were Compo
-
sition Elements (that is, Introduction to Projects), we gave them a concrete
architecture to manipulate, so they, ultimately inexperienced, wouldn’t have
to start from scratch, from a blank sheet of paper.
momento estaba yo, con Frechilla, de ayudantes de la dirección, con Larrodera
y Aroca, y pude proponerlo. Fue Catedrático Interino de esa asignatura, y es
-
tuvo dando clase con muchísimo público. Pero estuvo sólo tres años y luego
se fue de Decano a Harvard y no se presentó a la Cátedra.
BGA.
¿Cómo fue tu experiencia como profesor en la cátedra de
Antonio?
AC.
Yo fui profesor en la Cátedra de Antonio durante bastantes años.
Al principio, D´Ors había metido a dos enchufados suyos, vulgares,
como profesores equivalentes a él. Por lo tanto estaban Antonio y estos dos, y
así Antonio, con su grupo, tenía que dar clase sólo a un tercio de los alumnos.
Cuando Antonio ganó la cátedra, Manuel de las Casas era ayudante de De la
Sota y Antonio, que tenía mucho ojo para la gente, le propuso a Casas que
se quedara con él, y le pidió a D´Ors que nombrara como cuarto encargado a
Casas. Yo di clase con Manolo Casas, pero con el mismo programa. Así Antonio
logró controlar la mitad del curso.
Hacíamos unos ejercicios bastante sofisticados. Por ejemplo, les dá-
bamos un edificio menos las plantas (que no estuviese publicado) y tenían
que componer aquéllas. Hicimos muchos ejercicios bastante bonitos con la
misma metodología: les dábamos una cosa parcial y tenían que reconstruir lo
que faltaba. Elegíamos edificios sencillos que tuvieran clarísima la estrategia
y que estuviesen de moda para que fuese atractivos para los alumnos.
Otro ejercicio muy atractivo fue componer unos alzados a partir de
una planta dada y haciendo una analogía con un edificio histórico del renaci-
Belen González Aranguren.
Sobre Antonio Fernández Alba. Una conversación con Antón Capitel.
About Antonio Fernández Alba. A conversation with Antón Capitel.
13-31 pp.
DOI: https://doi.org/10.31921/constelaciones.n13c1
31 | Constelaciones nº 13, 2025. ISSN: 2340-177X
BGA.
With this, we reach the end of this interview. We wouldn’t want
to take up more of your time, Antón. It has been a true plea
-
sure to meet you in person and under these circumstances, giving visibility
to the figure of Antonio Fernández Alba through your shared experience with
him, first as a student, and then as a professional colleague for so many years.
Thank you very much for the conversation and for welcoming us into your
wonderful studio. We hope this small tribute will be of interest to our readers.
miento, que les facilitábamos. Después de tres ejercicios de esta clase —o de
otra, pero con el mismo sentido— hacían ya unos proyectos sencillos durante
el resto del curso. En total eran cinco o seis ejercicios.
En realidad, todos los ejercicios tenían una excusa para empezar. Esto
es, les dábamos una idea de arquitectura y con de ella tenían que partir. Es
decir, que, como se trataba de Elementos de Composición (esto es, de In
-
troducción a Proyectos) les dábamos una arquitectura concreta para poder
manipularla, y para que ellos, bisoños en definitiva, no tuvieran que partir de
la nada, del papel en blanco.
BGA.
Con esto llegamos al fin de esta entrevista, no quisiéramos
robarte más tiempo Antón. Ha sido un verdadero placer co-
nocerte en persona y en estas circunstancias, dando visibilidad a la figura de
Antonio Fernández Alba a través de tu experiencia compartida con él, primero
como alumno y luego como colega de profesión durante tantos años. Muchas
gracias por la charla y por recibirnos en tu maravilloso estudio. Esperamos que
este pequeño homenaje resulte interesante a nuestros lectores.
Belen González Aranguren.
Sobre Antonio Fernández Alba. Una conversación con Antón Capitel.
About Antonio Fernández Alba. A conversation with Antón Capitel.
13-31 pp.