tropicales, la ausencia de sombra y drenaje vuelve inhabitable el patio; en
climas fríos, la falta de abrigo frente al viento desincentiva el ejercicio al aire
libre. Tanto el calor excesivo como el frío intenso incrementan la irritabilidad
y los conflictos, lo que pone de manifiesto cómo la arquitectura, a través de
elementos como las ventanas, los corredores, el uso de materiales higiénicos
o la disposición de inodoros fuera de la celda, puede convertirse en aliada o
en enemiga de la habitabilidad.
La disposición de pabellones y corredores, a través de sus alinea-
ciones, patios y alturas, determina la posibilidad de una ventilación cruzada
eficaz. Una celda con puerta permeable y una ventana bien dimensionada
permite la circulación del aire; en cambio, cuando se emplean puertas maci-
zas y pasillos cerrados, el aire se estanca y aumentan los niveles de dióxido
de carbono, los olores y el malestar. En el diseño penitenciario del siglo XXI,
caracterizado por la presencia de cámaras y cerraduras inteligentes, no resulta
necesario sacrificar la salubridad en nombre de la seguridad. Una celda bien
ventilada e iluminada puede ser segura si el proyecto asume estas condiciones
como principios fundamentales y no como lujos añadidos.
Color y percepción: estética de la pena y regulación afectiva
Si la luz dibuja el espacio, el color lo llena de significado y emoción. Eva Heller
(2004) mostró que los colores despiertan asociaciones y emociones profun-
das, aprendidas desde la infancia, y que por ello nunca son neutrales. (14) En la
arquitectura penitenciaria, esta evidencia ha oscilado entre el gris institucio-
nal, entendido como símbolo de monotonía y hostilidad, y ensayos terapéu-
ticos puntuales orientados a humanizar los espacios. El célebre experimento
del Baker-Miller Pink en Seattle de A. Schauss (1979), demostró que un rosa
claro, desde entonces denominado Schauss Pink, podía reducir en minutos
el pulso, la agresividad y la fuerza muscular de internos violentos, aunque la
exposición prolongada derivó en humillación y rechazo. (15) (Figs. 17-18) La
(1979) showed that a light pink, later known as Schauss Pink, could reduce
within minutes the pulse rate, aggressiveness, and muscular strength of violent
inmates, although prolonged exposure led to humiliation and rejection. (15)
(Figs. 17-18) The lesson is clear: color modulates and channels physiological
responses, but its effectiveness depends on context, duration of exposure, and
associated cultural meanings, since in this case the calming effect disappeared
or was even reversed with prolonged experience.
12. FERNÁNDEZ, Á. L. ”Cautivos en el oli-
var: la nueva prisión de Jaén”. AV Mono-
grafías (Arquitectura Viva), n. 23. Cuerpo
doméstico: cárceles y casas, anatomías
habitables, Madrid: Arquitectura Viva,
1992, pp. 26-29.
13. PRISON JOURNALISM PROJECT. ”Tes-
timonios de internos sobre condiciones
sensoriales en prisión”. 2025. Recurso
journalismproject.org/ [consulta: 26
diciembre 2025].
Beyond pink, it has been observed that soft color ranges, such as
earth tones, muted blues, or grayish greens, (Fig. 19) help to reduce tension,
whereas saturated colors and strong contrasts—including aggressive reds,
intense yellows, or massive blacks—increase arousal and conflict. In circu-
lation spaces, color also fulfills a practical function: it provides orientation,
creates zoning, differentiates levels of privacy, and reduces confusion, an
aspect that is especially relevant for newly arrived inmates and visitors. (16)
(Fig. 20) In some experiences, the participation of inmates themselves in the
creation of murals has fostered a sense of appropriation and care for the
environment; however, the prohibition of certain graphic elements for fear
of uses linked to gangs and violent territorial markings poses a dilemma
between institutional control and symbolic expression, which can only be
resolved through protocols of supervision, chromatic selection, and desig-
nated spaces. (17)
14. HELLER, E. Psicología del color: cómo
actúan los colores sobre los sentimientos
y la razón. Barcelona: Gustavo Gili, 2004.
15. SCHAUSS, A. J. ”The Physiological
Effect of Color on the Suppression of
Human Aggression”. Journal of Ortho-
molecular Psychiatry, 1979, vol. 8, n.. 4,
pp. 218-221.
16. WENER, R. The Environmental Psy-
chology of Prisons and Jails: Creating
Humane Spaces in Secure Settings. Cam-
bridge: Cambridge University Press, 2012.
17. SKARBEK, D. The Social Order of the
Underworld: How Prison Gangs Govern
the American Penal System. Oxford:
Oxford University Press, 2014.
María González-Aranguren, Inés Martín-Robles, Jacobo García-Germán Vázquez. Condiciones arquitectónicas
psicoambientales en prisiones. Psychological and environmental architectural conditions in prisons. 187-209 pp.
199 | Constelaciones nº 14, 2026. ISSN: 2340-177X