La jerarquización de los refugiados afganos y ucranianos en el discurso de la prensa españolaThe hierarchisation of Afghan and Ukrainian refugees in discourse in the Spanish press doxa.comunicación | nº 42, pp. 149-168 | 149enero-junio de 2026ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978Cómo citar este artículo: Corral, A.; Fernández Romero, C. y Prieto-Andrés, A. (2026). La jerarquización de los refugiados afganos y ucranianos en el discurso de la prensa española. Doxa Comunicación, 42, pp. 149-168.https://doi.org/10.31921/doxacom.n42a2672Alfonso Corral. Licenciado en Periodismo y Doctor en Comunicación por la Universidad San Jorge (Zaragoza, España). Es profesor permanente laboral y, a nivel docente, forma parte del Instituto Humanismo y Sociedad de la misma universi-dad. En su faceta investigadora, es miembro del grupo Migraciones, Interculturalidad y Desarrollo Humano, reconocido y nanciado por el Gobierno de Aragón (España). Su línea de trabajo atañe, principalmente, al binomio comunicación y mundo araboislámico, en especial la islamofobia mediática, aunque también analiza temas como el discurso perio-dístico sobre la inmigración, la integración de los colectivos migrantes y la interculturalidad en contextos educativos, siempre desde perspectivas, metodologías y técnicas relacionadas con las ciencias sociales. Entre sus méritos destacan la consecución de un sexenio de investigación, un quinquenio de excelencia docente, el premio extraordinario de doc-torado y la realización de dos estancias de investigación en el Institute for Media Studies de la KU Leuven (Bélgica). En la actualidad, dirige el equipo español de un proyecto internacional que agrupa instituciones norteamericanas, europeas y norteafricanas, que ha sido nanciado Social Sciences and Humanities Research Council de Canadá. Universidad San Jorge, España [email protected]ORCID: 0000-0003-0539-1314Cayetano Fernández Romero.  Doctor en Historia y Profesor Titular en la Universidad San Jorge (Zaragoza), en la que imparte Sociología e Historia del Pensamiento Político en la Facultad de Ciencias Sociales y Comunicación. Actual-mente, es el investigador principal del grupo de investigación Migraciones, Interculturalidad y Desarrollo Humano, reconocido y nanciado por el Gobierno de Aragón. Su labor académica e investigadora se ha completado con diversas estancias de investigación en universidades de Marruecos (Université Cadi Ayyad en Marrakech y Université Hassan II en Casablanca) y de Reino Unido (Sussex University). Su campo de estudio se centra en el análisis de las representacio-nes mediáticas de personas migrantes y refugiadas, con el objetivo de desentrañar las formas en la que los medios per-petúan o cuestionan los estereotipos y prejuicios según el género, el origen geográco o la religión. Asimismo, examina cómo estas proyecciones contribuyen o no a la comprensión de los retos sociales y culturales a las que se enfrentan dichas personas en el contexto global actual.Universidad San Jorge, España [email protected]ORCID: 0000-0002-6547-8270Este contenido se publica bajo licencia Creative Commons Reconocimiento - Licencia no comercial. Licencia internacional CC BY-NC 4.0

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150 | nº 42, pp. 149-168 | enero-junio de 2026La jerarquización de los refugiados afganos y ucranianos en el discurso de la prensa españolaISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicación1. IntroducciónLos desplazamientos forzados de personas a gran escala han adquirido un singular protagonismo en los medios de comunica-ción, en especial desde la crisis humanitaria del Mediterráneo de 2015 (surgida del conicto iniciado cuatro años antes en Siria), pero también a raíz de lo acontecido en Afganistán en 2021 y Ucrania en 2022 (Zarauza-Valero, 2021). En aquellos días de 2015, imágenes como la del pequeño Aylan Kurdi varado sin vida en la playa o la de multitudes caminando sobre vías de tren para al-canzar el deseado edén europeo, motivaron que la cuestión de los refugiados adquiriese un lugar prioritario tanto en las agendas política, académica y mediática, como en el debate y la opinión pública (d’Haenens y Joris, 2019). En agosto de 2021 un evento devolvió a un colectivo de refugiados al máximo nivel de atención informativa: la evacuación de Afganistán tras la retirada denitiva de las tropas estadounidenses y la toma de Kabul por las fuerzas talibanes (Rashid, 2022). La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) cifra en 2,6 millones el número de desplazados afganos en otros países, la mayo-Antonio Prieto-Andrés.  Docente e investigador en la Facultad de Comunicación y Ciencias Sociales de la Universidad San Jorge (Zaragoza). Doctor en Comunicación y licenciado en Derecho, su docencia está vinculada a los Derechos Humanos, el Derecho de la Comunicación, la Legislación del Videojuego y la Deontología de la Comunicación, es-pecialmente la periodística. Pertenece al grupo de investigación Migraciones, Interculturalidad y Desarrollo Humano, desde el que hace sus aportaciones cientícas en relación con los aspectos jurídicos y sociales de la inmigración, y particularmente su tratamiento en la prensa.Universidad San Jorge, España [email protected]ORCID: 0000-0001-5214-1794Recibido: 16/05/2024- Aceptado: 13/09/2024 - En edición: 11/10/2024 - Publicado: 01/01/2026Received: 16/05/2024 - Accepted: 13/09/2024 - Early access: 11/10/2024 - Published: 01/01/2026Resumen: Partiendo de que unos refugiados son mejor bienvenidos que otros, esta investigación analiza el discurso reexivo e intelectual sobre la categorización de refugiados proyectado por la prensa española en las dos últimas crisis que implicaron directamente a Europa: Afganistán (2021) y Ucrania (2022). Con especial atención a la perspectiva del fra-ming de Semetko y Valkenburg, se revisan textos de ABC, El Mundo, El País y La Vanguardia por medio de un análisis de contenido de corte cuantitativo y un análisis crítico del discurso. Los resultados manies-tan diferencias en la cobertura de ambas crisis: si la afgana se europeí-za en su interpretación y trata de cuotas de acogida, el recuerdo a la cri-sis de 2015 o los bloques de países (los solidarios y los desconados), la ucraniana se humaniza (por enfoques e historias), domestica (toca directamente a las sociedades de acogida) y permite reconocer la tesis de los dobles estándares o las jerarquías de refugiados. Palabras clave: Refugiados; análisis crítico del discurso; Afganistán; Ucrania; framing.Abstract:Starting from the premise that some refugees are more welcome than others, this study analyses the reective and intellectual discourse on the categorisation of refugees projected by the Spanish press in the last two crises that have directly involved Europe: Afghanistan (2021) and Ukraine (2022). Special attention is paid to Semetko & Valkenburg’s framing perspective, and texts from ABC, El Mundo, El País and La Vanguardia are reviewed through quantitative content analysis and critical discourse analysis. e results show dierences in the coverage of the two crises: while the Afghan crisis is Europeanised in its interpretation and deals with quotas for reception, the memory of the 2015 crisis or the blocks of countries (the supportive and the distrustful), the Ukrainian crisis is humanised (through perspectives and narratives), domesticated (directly aects the host societies), and allows recognition of the thesis of double standards or refugee hierarchies.Keywords: Refugees; critical discourse analysis; Afghanistan; Ukraine; framing.

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doxa.comunicación | nº 42, pp. 149-168 enero-junio de 2026Alfonso Corral, Cayetano Fernández Romero y Antonio Prieto-AndrésISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 151ría en Irán y Pakistán, a los que hay que añadir otros 3,5 millones de desplazados internos (ACNUR, 2023a). Su impacto en España no ha sido excesivo, pues solo se documentaron 1.581 solicitudes de asilo (Comisión Española de Ayuda al Refugiado, 2023). Otro evento que motivó una nueva diáspora tuvo lugar a nales de febrero de 2022, cuando las tropas rusas invadían Ucrania, lo que provocó un éxodo masivo de civiles. Según ACNUR (2023b), son más de 6 millones las personas que se han visto obligadas a salir del país, al tiempo que se contabilizan otros 8 millones de desplazados internos. A diferencia del caso afgano, el efecto de esta crisis en España es mayor, dado que a 1 de octubre de 2023 había 211.408 ucranianos empadronados, duplicando las cifras del año anterior (Instituto Nacional de Estadística, 2023).Este artículo analiza críticamente el discurso de la prensa para discernir si el periodismo español favorece la reexión intelectual y ética sobre la existencia de refugiados mejor o peor aceptados por las sociedades de acogida. En otras palabras, a la luz de los eventos de Afganistán y Ucrania, queremos esclarecer si el periodismo escrito español cuestiona los dobles estándares o catego-rías de personas (de primera o segunda) que huyen de conictos bélicos. Además de ahondar en el caso afgano, olvidado en la producción académica, salvo contadas excepciones (Bucken-Knapp y Zelano, 2023), lo innovador se halla en el examen empírico, cualitativo y desde el horizonte español. Anteriormente, esta jerar-quización había sido tratada en una reexión sociológica que destaca las paradojas y sinsentidos de las respuestas occidentales a ambas crisis (De Coninck, 2023), y expuesta en un informe técnico –con escasa validez cientíca en tanto que no aporta diseño metodológico– que se entregó a la Comisión Europea y que presentaba diferentes ejemplos de narrativas mediáticas internacio-nales (ninguna tocante a España) que probaban esos dobles raseros (Ibañez Sales, 2023). De acuerdo con Eberl et al. (2018), el tratamiento periodístico de los refugiados (y las migraciones en general) varía según el país desde el que se informa, la ideología del medio, el tipo de migración, la cercanía (o lejanía) cultural del migrante o refugiado, los acontecimientos de primer nivel noticioso que van surgiendo, los cambios políticos, los temas o enfoques propuestos, etc. Pese a ello, su revisión consuma que a menudo son considerados amenazas económicas, culturales o delictivas para las sociedades de acogida (enfoque securitario), por lo que son representados de manera muy desfavorable o negativa. Este planteamiento concuerda con los estudios del periodismo social, que abogan por un reporterismo que profundice en los contextos de los co-lectivos vulnerables (en nuestro caso, las personas migrantes), huyendo de los estereotipos negativos (conictividad, amenaza, ilegalidad), generalmente vinculados a sucesos impactantes que despiertan preocupación en la opinión pública (Cytrynblum, 2004). La supercialidad en el análisis, la ausencia de fuentes informativas diversas y de testimonios de los propios migrantes o el empleo de una terminología inadecuada para referirse a ellos, iría en contra de este tipo de periodismo, contribuyendo a empeorar la necesaria comprensión mutua y la convivencia, incumpliendo así el compromiso social que debe presidir la labor periodística (Castillo-Tamayo y Domínguez-Delgado, 2020). Este tipo de coberturas condiciona las percepciones de los actores políticos y la inuencia en el voto de las personas (Martínez Lirola, 2022; Zapata-Barrero y Van Dijk, 2007). En el lado contrario, existe otro tipo de relato más positivo y solidario (enfoque humanitario), que puede llegar incluso a ser paternalista o victimista (Ibañez Sales, 2023; Gómez-Quintero et al., 2021). En estos casos, los medios plantean tratamientos más cercanos a los migrantes, destacando los peligros sufridos, su inseguridad, problemas de maas, tráco de personas, retos de integración, etc. (Georgiou y Zaborowski, 2017; Caviedes, 2015).
152 | nº 42, pp. 149-168 | enero-junio de 2026La jerarquización de los refugiados afganos y ucranianos en el discurso de la prensa españolaISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónYa en lo que afecta propiamente a los refugiados y su discurso periodístico en España, Arcos Urrutia et al. (2021) sentencian que es un acontecimiento que es presentado de forma supercial por los medios, sin apenas reexión y opinión. Es cierto que, dependiendo del diario, hay lugar para las reivindicaciones de los refugiados, sus historias de vida y el enfoque humanístico del fenómeno en sí, pero lo habitual es que el tratamiento sea temático y su aproximación, institucional, pues lo prioritario es la po-lítica o los actos sociales y solidarios que promueven las asociaciones y oenegés. El escaso espacio que se otorga a estas personas como fuente de información de los textos es la principal conclusión de otro trabajo centrado en el caso del buque Aquarius, que reconoce cierta visibilidad en migrantes y refugiados, pero siempre desde la declaración breve, sin que aporte detalles (Arévalo Salinas et al., 2021).El estudio del caso Aquarius permite a Martínez Lirola (2022) sugerir la existencia de un relato humanitario que potencia la solidaridad desde el dualismo “nosotros” y “ellos”: unos son activos cuando acogen, ayudan y cuidan, mientras que otros son pa-sivos cuando son acogidos, ayudados y cuidados. Su propuesta es favorable a un discurso periodístico más comprometido con la justicia social, que promueva la inclusión y el empoderamiento de los refugiados, que naturalice la ayuda entre países y personas por cuestiones humanitarias, y que lleve el respeto a la diversidad y la defensa de los derechos de todos los seres humanos hasta la opinión pública. También en las particularidades del discurso periodístico indaga Bañón Hernández (2021) en su examen terminológico (migrante, inmigrante, refugiado, solicitante de asilo) de las diferencias en las fases del viaje migratorio, animando a repensar el imaginario proyectado en las noticias y a mejorar las rutinas mediáticas. Hablar de discursos y enfoques implica referirnos a la teoría del framing, paradigma que considera que los periodistas y líderes de opinión, consciente o inconscientemente, imprimen juicios cuando elaboran sus textos (Entman, 1993). Las piezas periodísti-cas incorporan frames (marcos, enfoques o encuadres) que se maniestan por la presencia o ausencia de determinadas palabras claves, frases hechas, argumentos, imágenes estereotipadas, fuentes de información, etc. Los hechos no se sostienen por sí solos, sino que se les dota de signicado al ser incrustados en una narrativa, y son los encuadres los que ayudan a mostrar lo que ocurre con un determinado problema o cuestión social (Cools et al., 2024). Por este motivo, en tanto que ciertos aspectos de la realidad se enfatizan y se hacen más prominentes en las narrativas, la cobertura mediática de un evento puede ser enmarcada desde ángulos diferentes, lo que afecta a la interpretación que el receptor hace de los acontecimientos noticiosos (Scheufele, 1999). Junto al framing, este trabajo emplea los postulados del análisis crítico del discurso desde la perspectiva de la representación so-cial (Moscovici, 1961) y del estudio de las relaciones de poder, dominación y desigualdad (Zapata-Barrero y Van Dijk, 2007), para desmiticar las ideologías a través de la exploración sistemática y reproductiva de datos semióticos. En esta línea, entre todos los enfoques implicados en los estudios críticos del discurso, el discursivo-histórico (Wodak, 2001; Reisigl y Wodak, 2000) facilita el estudio metódico, explícito y transparente (reproducible, por tanto) de la dimensión intertextual al indagar las formas en que los discursos evolucionan en el tiempo (Ferreiro Gómez y Wodak, 2014). Uno de sus atributos cruciales es que permite asociar la teoría crítica con la investigación empírica (Wodak et al., 2009).Los medios de comunicación son decisivos en la construcción de la realidad social y en la gestación de la opinión pública (d’Hae-nens y Mattelart, 2011), e inuyen en la toma de decisiones y en la elaboración de políticas en escenarios de crisis (Eberl et al., 2018) o en el reforzamiento de discursos de odio (Oller Alonso et al., 2021). Por ello, debemos cuestionar qué papel juega el pe-riodismo en la proliferación de esas deniciones imperantes, tal y como planteamos en el próximo apartado.
doxa.comunicación | nº 42, pp. 149-168 enero-junio de 2026Alfonso Corral, Cayetano Fernández Romero y Antonio Prieto-AndrésISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 1532. Hipótesis y preguntas de investigaciónA la luz de la revisión de la literatura, la hipótesis de partida es que la reexión que hace la prensa española sobre la existencia de un tratamiento sociopolítico y mediático diferenciado para los refugiados afganos y ucranianos es supercial, es decir, sin ana-lizar sus causas y sin aportar perspectivas académicas o especializadas (H1). En paralelo, los diarios españoles son conscientes de que la atención mediática, la asistencia social y la aquiescencia política que han recibido los refugiados ucranianos ha sido mucho mejor que en el caso de las crisis siria o afgana (H2). No obstante, el discurso de la prensa es contrario a los dobles están-dares y deende que es injusticable que haya jerarquías cuando se informa sobre vidas humanas que huyen de conictos (H3). Junto a estas hipótesis, esta investigación pretende responder los siguientes interrogantes: ¿cuáles son los principales temas y encuadres sobre los refugiados afganos y ucranianos que proyecta la prensa?; ¿qué tipologías de fuentes informativas imperan cuando la prensa reexiona sobre la categorización de refugiados?; ¿qué argumentos emplean los diarios cuando cuestionan sus propios discursos en torno a las diferencias de tratamiento?; ¿qué matices diferenciadores se encuentran detrás de las reexiones sobre dicha categorización?3. MetodologíaEl corpus de esta investigación comprende 225 piezas periodísticas procedentes de El País, El Mundo, ABC y La Vanguardia, cua-tro diarios referentes en España que han sido seleccionados por su historia, número de lectores, inuencia social y variado plan-teamiento ideológico (Reig, 2000). Si La Vanguardia es un periódico conservador catalán, los otros tres ostentan una orientación más nacional, aunque son ideológicamente diversos: El País es de izquierdas y progresista, ABC está vinculado al catolicismo, la monarquía, el tradicionalismo y los valores conservadores; y El Mundo se considera liberal (Martínez-Lirola, 2022; Durán, 2019).Los textos se han extraído de la plataforma MyNews a partir de los términos de búsqueda refug* AND (afgan* OR “ucran*), siem-pre y cuando aparecieran en el título o subtítulo para conrmar la relevancia del término en su contenido. Los géneros perio-dísticos que se han contemplado son noticias, reportajes, entrevistas, crónicas, columnas o artículos de opinión, análisis, edito-riales, perles, cartas de lectores y fotonoticias, quedando fuera del estudio las viñetas de humor gráco, carteleras, obituarios, anuncios ociales, pasatiempos, etc. El periodo temporal observado concierne al intervalo 2002-2021 para el caso afgano (si bien el 65% corresponden al año 2021) y del 24 de febrero al 22 de abril de 2022 para el ucraniano. A pesar de que la diáspora afgana comenzó ya en 1979, la recopilación de piezas se inicia en 2002 con la intención de disponer de cifras similares para ambas cri-sis y así trazar comparaciones equitativas. En este sentido, el marco temporal ucraniano se limitó a los dos primeros meses del conicto de 2022, puesto que a partir de entonces las cifras de desplazados y el subsiguiente interés mediático en este asunto decreció (ACNUR, 2023c). Ya en el nivel analítico, este trabajo combina técnicas cuantitativas y cualitativas en aras de lograr la secuencialidad, abilidad y nivel de detalle oportunos, además de la triangulación metodológica (Creswell, 2009; Creswell y Plano Clark, 2011). Se aplica, en primer término, un análisis de contenido cuantitativo para describir e interpretar la cobertura con números y estadística (Piñeiro-Naval, 2020) mediante un código compuesto de 64 categorías con el que clasicar aspectos formales (fecha, periódico, fotografías, etc.) y especícos para este objeto de estudio (temáticas, testimonios de refugiados, encuadres, etc.). Hay que recalcar
154 | nº 42, pp. 149-168 | enero-junio de 2026La jerarquización de los refugiados afganos y ucranianos en el discurso de la prensa españolaISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónque la codicación fue realizada por un único investigador, siguiendo un detallado libro de códigos y su hoja de instrucciones. Para paliar las posibles incoherencias de intracodicación, otro coautor supervisó aproximadamente una cuarta parte de las variables de encuadre de las unidades de análisis, las más interpretativas para el posterior análisis connotativo, resolviendo por consenso las diferencias de criterio que aparecieron ocasionalmente. Esto podría representar una limitación metodológica, pero creemos que se suaviza con el uso de un estricto libro de códigos, comprobando dos veces el proceso de codicación y comple-mentando el enfoque cuantitativo con el análisis cualitativo posterior.En una segunda fase, se estudia lo que Van Dijk (2018) denomina Migration Media Discourse, es decir, se analiza críticamen-te el discurso periodístico sobre lo migratorio observando lenguajes, signicados, contextos, lógicas argumentales, metáforas, evoluciones, matices, intenciones, connotaciones, etc. (Schreier, 2012; Van Dijk, 2018; Martínez Lirola, 2022; Zapata-Barrero, 2018). Para lograrlo, se precisó una lectura inicial para delimitar los aspectos medibles (ideología, religión, cultura, testimonios, reexión, temas, prácticas lingüísticas, etc.) que fueron categorizados en una segunda lectura más minuciosa (Ruiz Olabuénaga, 2012) y registrados en QSR NVivo, programa que facilita el tratamiento cualitativo de la información. Los principales descubri-mientos se ofrecen en forma de extractos (Palmgren et al., 2023), siguiendo un patrón cronológico cuando se puede, y enfatizan-do, sobre todo, la jerarquización de los refugiados según su procedencia. Como ya se ha adelantado, uno de los asuntos trascendentales es el estudio de los marcos o frames, que aquí se manejan tanto de forma deductiva (cuantitativamente) como inductiva (cualitativamente). Así, primero, se ha integrado en el análisis de contenido cuantitativo la propuesta de Semetko y Valkenburg (2000), que contempla cinco posibilidades: atribución de responsabilidad, interés humano, conicto, moralidad y consecuencias económicas. Aquí incorporamos un nuevo marco que, a nuestro parecer, completa la clasicación: el de consecuencias sociopolíticas, aquel que enfatiza las derivaciones que una determinada acción puede ejercer en individuos, grupos, instituciones, regiones o países. Paralelamente, en tanto que la teoría del framing también permite acercamientos más experimentales y asistidos por metodologías cualitativas (Cools et al., 2024; Ardèvol-Abreu, 2015), los encuadres inductivos emergen del análisis crítico del discurso. Además de facilitar la comprensión de las narrativas, sus ses-gos, matices o signicados, lo resaltado o lo silenciado, estos marcos cualitativos refuerzan la exhaustividad del análisis (Ibrahim, 2010). Como ocurre en nuestro caso, este tipo de estudios suele efectuarse con muestras reducidas por la importancia de la con-textualización y el discurso latente (Schreier, 2012).4. ResultadosEn primer lugar, se ofrecen los hallazgos cuantitativos referentes a las temáticas y fuentes de información más empleados entre la prensa española para, a continuación, abordar los principales encuadres de la cobertura mediática tanto de forma cuantitativa como cualitativa. Finalmente, un tercer epígrafe revela el discurso y la reexión mediática en torno a la categorización de los refugiados. 4.1. Las temáticas y fuentes informativas Del conjunto de 225 piezas periodísticas, una de cada cinco (20,4%) incorporan una reexión sobre la existencia de categorías de refugiados, entendidas como diferencias de tratamiento dependiendo de su origen. Desde este momento, los resultados compar-
doxa.comunicación | nº 42, pp. 149-168 enero-junio de 2026Alfonso Corral, Cayetano Fernández Romero y Antonio Prieto-AndrésISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 155tidos aquí se corresponden siempre con las 46 unidades de análisis que integran esos matices discursivos que más tarde queda-rán exteriorizados a modo de extractos. A decir verdad, estas reexiones son más frecuentes en las informaciones sobre la crisis ucraniana (63%, 29 textos) que en la afgana (37%, 17 textos), y en El Mundo y El País (ambos con 32,6%) que en La Vanguardia (23,9%) o ABC (10,9%). Al profundizar en lo especíco de cada diario, destaca que El País sea el único en el que la crisis afgana (53,3%, 8 textos) aparece más que la ucraniana (46,7%, 7 textos), cuando la emergencia ucraniana prima sobre la afgana en La Vanguardia (81,8%, 9 frente a 2 textos), ABC (80%, 4 frente a 1 texto) y El Mundo (60%, 9 frente a 6 textos). En el estudio de las temáticas (Tabla 1), resulta ilustrativo comprobar que son los mismos asuntos (cuestiones legales, decisiones de otros países u organizaciones, descripción del viaje, y racismo) los que se tratan en ambas crisis con una salvedad: el tema más habitual varía. De esta manera, en el caso de los desplazados afganos, el más frecuente alude a los acuerdos con la Unión Europea (41,2%), cuando esta cuestión solo es la sexta más común en el caso ucraniano (6,9%). Por su parte, la acogida y ayuda humanitaria es el argumento más repetido al informar sobre los refugiados ucranianos (37,9%), ocupando el sexto lugar en los afganos (5,8%). Tabla 1. Temáticas principales en ambas crisis (%)Crisis afgana%Crisis ucraniana%Acuerdos de la UE41,2Acogida y ayuda humanitaria37,9Cuestiones legales17,6Cuestiones legales13,8Decisiones de otros países u organizaciones11,8Decisiones de otros países u organizaciones13.8Descripción del viaje11,8Descripción del viaje10,3Racismo11,8Racismo10,3Acogida y ayuda humanitaria5,8Acuerdos de la UE6,9Total100Total93Fuente: elaboración propiaEn cuanto a las fuentes de información, tras revisar las dos más preponderantes en los textos de ambas crisis que incluyen la reexión (sin importar que procedan de géneros noticiosos o de opinión), se comprueba que el propio medio de comunicación es la fuente más habitual para afganos (38,1%) y ucranianos (34,9%). Para los primeros, las otras fuentes relevantes son la Unión Europea (16,5%), los testimonios de personas refugiadas o migrantes (14,5%), Naciones Unidas (11,5%), la sociedad civil, es decir, oenegés, la Iglesia y fuentes religiosas, expertos, académicos, think tanks, sindicatos, abogados, lectores, etc. (9,7%), y los gobier-nos de otros países (9,7%). En cambio, la crisis ucraniana se relata desde el punto de vista de la sociedad civil (18,3%), las fuentes ociales españolas (14,7%), testimonios (13,2%), gobiernos de otros países (10,9%), cuerpos policiales (2%), Unión Europea (2%),
156 | nº 42, pp. 149-168 | enero-junio de 2026La jerarquización de los refugiados afganos y ucranianos en el discurso de la prensa españolaISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónNaciones Unidas (2%) y otras fuentes informativas (2%). Estos datos demuestran que la segunda crisis ostenta un cariz más do-méstico o nacional que la primera, más supeditada a fuentes internacionales. 4.2. Los encuadres mediáticosLas diferencias en el tratamiento se esclarecen al estudiar la frecuencia de aparición de los encuadres adaptados de Semetko y Valkenburg (2000). En la Tabla 2, se aprecia que el conicto (64,7%) y la atribución de responsabilidad (23,5%) es lo característico de los refugiados afganos, mientras que la cobertura de los desplazados ucranianos deja espacio para más encuadres. En este sentido, aunque la atribución de responsabilidad es la preponderante (37,9%), en el relato de los ucranianos, lo conictivo se atenúa (6,9%) y se resalta el interés humano (24,1%), lo moral (13,8%) y las consecuencias sociopolíticas (13,8%), tres matices que apenas tienen presencia al informar sobre los afganos. Debe recordarse que, en esta medición de los encuadres, al igual que ocurría con las temáticas, se registra únicamente el prioritario entre todos los que concurren en una pieza, esto es, el más promi-nente, visible y perceptible en el texto o en el encabezado, subtítulo, introducción o resumen del mismo.Desde un punto de vista cualitativo, la relevancia del encuadre de conicto en el caso afgano se reeja fehacientemente a lo largo de toda la muestra analizada. Unas veces asiste en lo relativo al propio país, Afganistán, “bañado por la violencia desde hace décadas” (Gutiérrez, 11 de septiembre de 2015), y otras, por las situaciones que viven los afganos en su viaje o ya en suelo europeo. Para este segundo caso, en un texto que narraba la agresión perpetrada por jóvenes de Amanecer Dorado, el partido griego de “ultraderecha” y “neonazi”, se habla de “fuego para los refugiados en las calles de Lesbos”, de ataques a “inmigrantes afganos varados en una isla de la que no pueden salir”, o de que “las mujeres duermen con pañales para evitar salir a las letrinas y ser violadas” (Rojas, 24 de abril de 2018). Tabla 2. Encuadres (frames) principales en ambas crisis (%)EncuadreCrisis afganaCrisis ucranianaAtribución de responsabilidad23,537,9Interés humano5,924,1Conicto64,76,9Moralidad5,913,8Consecuencias económicas03,5Consecuencias sociopolíticas013,8Total100100Fuente: elaboración propia
doxa.comunicación | nº 42, pp. 149-168 enero-junio de 2026Alfonso Corral, Cayetano Fernández Romero y Antonio Prieto-AndrésISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 157Además, el conicto también sirve para representar el maniqueísmo europeo en la gestión de la crisis, como si de un combate se tratase: “La crisis afgana reverbera en Europa con dos facciones enfrentadas por la potencial avalancha de refugiados que se avecina” (Abril y Pérez, 31 de agosto de 2021). Las dos “facciones” políticas que chocan se agrupan en “la cara humanitaria” que buscaba “compromisos concretos y establecer cuotas y repartos”, y la securitaria, propia “de los países partidarios del blindaje de las fronteras, temerosos de que cualquier gesto de apertura pueda provocar un efecto llamada que haga reaparecer viejos fantasmas”. Esa dualidad se recupera en otra pieza: la Europa de los “valores” y “derechos” de las personas se enfrenta con la del “miedo”, “pánico migratorio”, “seguridad” o “efecto llamada” (Pérez, 5 de septiembre de 2021). En el medio quedaban los afganos y su crisis, “el fantasma … que ha reabierto todas las cicatrices, todas las heridas mal curadas, todas las líneas de falla de una UE que sigue siendo una idea en busca de la realidad”.La atribución de responsabilidad es el segundo encuadre más proyectado en el caso afgano y puede observarse en un artículo de opinión que suscribe que “el mundo debe acoger a los afganos solicitantes de refugio”, que “Estados Unidos debe afrontar su cuota, en proporcionan a su enorme responsabilidad en esta catástrofe humanitaria” (Naïr, 28 de agosto de 2021). Este encuadre siempre fue más corriente en textos de corte político, como cuando la Unión Europea anunció su compromiso para acoger a 37.000 afganos, de los que 2.500 llegarían a España, un acuerdo que fue ensalzado por los responsables de las instituciones euro-peas o los países de la Unión (Abril, 10 de diciembre de 2021). Los encuadres de interés humano y de moralidad son los otros marcos que concurrieron en el caso de los afganos. El primero se atisba claramente en un reportaje rmado desde Atenas y cimentado en las vivencias de Mohamed Ali, un afgano de 34 que huyó junto a su familia porque en su país no tenían “futuro”, o de Imran Hussein, otro afgano veinteañero que pretendía llegar a Alemania (Gutiérrez, 11 de septiembre de 2015). Lo mismo sucede en “La derrota de los ‘nietos’ de Genghis Khan”, una crónica que relata el viaje de Hamid y de otras tantas familias de refugiados hazaras, “una de las minorías más perseguidas del mundo” (Rojas, 3 de diciembre de 2015). Por otro lado, sobre la moral descansa un editorial que critica el “doble lenguaje de Europa cuan-do se convierte en polo de atracción de millones de personas, de pueblos y comunidades afectados por las persecuciones y la desesperanza”; un desafío calicado como “colosal” (El País, 22 de agosto de 2021). Dado que entre las hipótesis que plantea este trabajo se cuestionan estos razonamientos morales, en el siguiente epígrafe se muestran más discursos de estas características. Por su parte, el caso ucraniano se encuentra más diseminado entre los diferentes encuadres, si bien en la cobertura prima la atribución de responsabilidad por variados motivos. En ocasiones, lo hace porque se señale a Vladimir Putin como causante de la nueva circunstancia de tantos miles de personas (Rojas, 26 de febrero de 2022), pero en otras porque un país, una ciudad o un político se vuelquen en la ayuda (Roces, 27 de febrero de 2022; Medialdea, 8 de marzo de 2022; López, 20 de marzo de 2022; Pita, 7 de abril de 2022). De nuevo, la responsabilidad se atisba cuando la Unión Europea reacciona favorablemente para proteger a los ucranianos en contraposición a las crisis pasadas (Suanzes, 4 de marzo de 2022; Alberich et al., 22 de abril de 2022), aunque también cuando Boris Johnson, primer ministro británico en aquellas fechas, no se muestra tan solidario como sus colegas euro-peos en aras del control y la vericación (Fresneda, 8 de marzo de 2022). En segundo lugar, la cobertura se expone desde el interés humano, es decir, a partir de las historias personales de quienes su-fren las consecuencias de la invasión rusa. Esta es la realidad de un grupo de africanas con destino a Polonia y cuyo testimonio da título a un reportaje: “«Íbamos todas juntas por miedo a que nos violaran los rusos»” (Rojas, 1 de marzo de 2002). O la de la
158 | nº 42, pp. 149-168 | enero-junio de 2026La jerarquización de los refugiados afganos y ucranianos en el discurso de la prensa españolaISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónfamilia Makohou, cuya madre, Luda, poco tiempo después de cruzar la frontera con Polonia, armaba no haber “tenido tiempo de llorar” porque debía “ser fuerte” para sus niños (Segura, 27 de febrero de 2022). Otro de estos relatos es el de Denis, un treinta-ñero “ciudadano de la potencia enemiga que ha invadido el país en el que reside”, que prefería seguir a su mujer, ucraniana, en su camino hacia Eslovaquia o Polonia antes que volver a Rusia (Segura, 3 de marzo de 2022). Rumanía fue la elección de Faith Igogo y su marido Sahdrach, nigerianos de 33 años, que agradecían la ayuda recibida en su nuevo destino (Pita y Costa, 6 de marzo de 2022). Finalmente, merece la pena destacar la experiencia de Waleed, estudiante veinteañero de ingeniería aeronáutica en Kiev y pakistaní, que huyó junto a su mujer y una amiga, y que esperaba cobijo en la estación ferroviaria de Berlín tras tres días de viaje sin dormir y haber sido discriminado en la frontera. Así narraba su periplo en El País: “Vinimos a Europa para construirnos un futuro y nos encontramos hoy como refugiados de guerra y con un futuro muy oscuro” (Sevillano, 11 de marzo de 2022).La carga moral también está presente en algunos pasajes de la cobertura. Aparece, en especial, para denunciar que el magníco trato recibido por los refugiados ucranianos debería ser común para cualquier persona necesitada, y surge, casi siempre, adscrito a personajes ilustres, como el papa Francisco (Martínez-Brocal, 4 de abril de 2022) o Abdulrazak Gurnah, premio Nobel de Lite-ratura en 2021 (Ayén, 23 de marzo de 2022). En el fondo, estos textos plantean una reexión humanística sobre la existencia de categorías de refugiados, asunto que se trata en profundidad en el siguiente epígrafe. Otro de los marcos representativos en la crisis ucraniana es el de consecuencias sociopolíticas, una novedad que introducimos a la propuesta de Semetko y Valkenburg (2000). Se observa bien en un reportaje que describe la gestión húngara de la crisis ucraniana y que cuestiona las decisiones del “Gobierno del ultraconservador, Viktor Orbán”, quien, pese a haber “tardado en reaccionar”, decidió acoger “a los ucranianos como no hizo con los sirios en la crisis del 2015” (López, 30 de marzo de 2022). En el texto, se leen testimonios como aquel que indica que se trata de una medida electoralista, o que, en opinión del líder de Fidesz, la mayoría de los que huían a Europa Occidental en 2015 no lo hacía “‘por razones de seguridad’, sino porque querían vivir en Alemania”. La pertinencia de este encuadre se ilustra perfectamente en un tipo de narrativa periodística: la que describe el alto número de llegadas de ucranianos y los retos que está produciendo en la sociedad de acogida, tanto en España, donde, por ejem-plo, se favorece la contratación de intérpretes ucranianos que ayudan en la integración escolar de los niños huidos (Sanmartín, 31 de marzo de 2022), como en otros contextos como Polonia (Sevillano, 11 de marzo de 2022), México o Estados Unidos (Sánchez Olmos, 21 de marzo de 2022; Peirón, 10 de abril de 2022).A diferencia de la crisis afgana, el marco conictivo aquí no es prioritario al enfocar el sentido de los textos. Eso no signica que no esté presente en la cobertura, algo imposible cuando en la base está la invasión a un país y el subsiguiente conicto armado; lo que ocurre es que existen otros sobresalientes, como ya se ha explicado. En cualquier caso, sí que concurre en cierta ocasión por la forma en que el periodista expone los argumentos o elige los testimonios, tal y como sucede con una noticia donde se informa que el “candidato ultra francés” Eric Zemmour pidió “dejar a los refugiados en Polonia” (Val, 1 de marzo de 2022). Por último, la misma circunstancia que acompaña al encuadre de conicto se repite con el de consecuencias económicas. Casi residualmente, la salvedad se encuentra en piezas como la titulada “Los refugiados ucranios podrán recibir ayudas para el alquiler” (Martín, 14 de abril de 2022).
doxa.comunicación | nº 42, pp. 149-168 enero-junio de 2026Alfonso Corral, Cayetano Fernández Romero y Antonio Prieto-AndrésISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 1594.3. La categorización de los refugiadosEn este apartado se ofrecen algunas muestras de los casos en los que la prensa española cuestionó la existencia de categorías de refugiados o de dobles estándares de tratamiento. En otras palabras, aquí se presenta el discurso periodístico sobre la reexión intelectual y humanística (moral o ética) en torno a la existencia de refugiados mejor o peor aceptados por las sociedades de acogida. Al retrotraernos hasta 2002 para el examen del caso afgano, la máxima de que existen refugiados de primera y de segunda cate-goría se descubre ya desde la crisis del Mediterráneo de 2015. Al menos así se armaba en este titular: “Los afganos, refugiados de segunda clase” (Gutiérrez, 11 de septiembre de 2015). La causa estaba en que “las medidas de emergencia de la UE priman a los sirios, eritreos e iraquíes”. Otras veces, esos mismos afganos han sido vistos de manera preferente, como reeja el reportaje “‘Tú puedes pasar… Tú a la jaula’” (Rojas, 21 de noviembre de 2015), que reconocía la suerte de los afganos para acceder a los países balcánicos en su sueño europeo. El motivo radicaba en que eran desplazados de conictos bélicos, como los iraquíes y sirios. En el lado contrario se hallaban otros refugiados o migrantes económicos menos afortunados (en especial, de Marruecos, Pakistán, Bangladesh, Congo, Liberia, Argelia, Sri Lanka o Sudán), a quienes esperaba “la jaula” para ser devueltos a la “anterior frontera”. Ahora bien, una permuta en la normativa griega, esto es, declarar que Afganistán ya no era un país en guerra, cambió su estatus y, a partir de febrero de 2016, los afganos se quedaron sin opciones de avanzar por la ruta de los Balcanes (solo válida para sirios e iraquíes), por lo que a muchos les aguardaba un nuevo rango: ser “vagabundos” (Rojas, 26 de febrero de 2016). Tres años después de los primeros embates de las crisis, eran los afganos quienes bajaban al escalafón de “marroquíes, argelinos o paquistaníes”, por tanto, colectivos “de países que no están en guerra y que diculta su reconocimiento como refugiados” (Rojas, 24 de abril de 2018).Para las personas de una misma nacionalidad, la jerarquización puede responder a diferentes criterios que varían desde el sexo o la edad hasta la religión o la etnia. Este era el caso de los hazaras de Afganistán, de “ojos achinados”, “aspecto mongol”, eminen-temente chiíes y procedentes del área de Bamiyán (Rojas, 3 de diciembre de 2015). Como recordaba este texto, “no es fácil ser refugiado, pero es más difícil serlo si eres un hazara afgano”. Otras veces, el discurso compasivo recaía sobre las mujeres afganas, como hizo la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, al denunciar que muchas continuaban viviendo “el verdadero terror de estar allí” (Roces, 27 de febrero de 2022). La solidaridad y el humanitarismo lanzado por los políticos europeos, recordaba un editorial de El País, chocaban contra las prácticas reales que los refugiados descubrían en su camino hacia el edén: “vallas”, “sistemas de vigilancia”, “torretas”, “cámaras térmicas”, “vigilancia electrónica” o “una verja de cinco metros” (El País, 22 de agosto de 2021). Quizás por ello, rmas ilustres como Sami Naïr (28 de agosto 2021) clamaban porque “los refugiados afganos no llaman solo al deber de solidaridad humana, sino al reconocimiento del derecho al socorro, emblema de la civilización que pretendemos representar”. Su discurso, abierta-mente compasivo, armaba que los afganos eran “ciudadanos humildes” que “reclaman solidaridad”, “personas desamparadas, que habían creído en un Afganistán libre de la violencia de los talibanes, y embarcado en la ilusión de un sistema respetuoso de la dignidad humana”. En el fondo, Europa se hallaba en una encrucijada entre, por un lado, los “valores” y los “derechos” de las personas y, por otro, el “miedo”, el “pánico migratorio”, la “seguridad” o el “efecto llamada”, algo reprobable para un investigador del Centre for European Reform que sentenciaba que “hay mucha hipocresía en Europa” (Pérez, 5 de septiembre de 2021).
160 | nº 42, pp. 149-168 | enero-junio de 2026La jerarquización de los refugiados afganos y ucranianos en el discurso de la prensa españolaISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónEn cambio, ya desde la primera pieza sobre la crisis ucraniana, se percibe otro trato más favorable hacia los que huyen de ese país. La actitud de Polonia, por ejemplo, fue bastante más empática, dado que, como reejaba una crónica, “la barrera fronteriza” se abría para todos los ucranianos y sus mascotas, “sin necesidad de documentación, certicado Covid o seguro” (Rojas, 26 de fe-brero de 2022). Solo unos meses antes, en la crisis de 2021 que enfrentó a Polonia y Bielorrusia cuando el presidente Lukashenko, “aliado de Putin, trasladó a la frontera a migrantes de países en conicto como Irak o Afganistán”, las autoridades polacas habían obstaculizado su entrada “de forma agresiva” (Segura, 27 de febrero de 2022). Y es que, criticaba otro periodista, la sociedad polaca se mostraba “con los países culturalmente cercanos” todo lo generosa “que no fue en 2015-2016 con unos pocos miles de migrantes musulmanes” (Pita, 7 de abril de 2022). En verdad, la crisis ucraniana destapaba una realidad explicada por un estu-diante universitario indio que acababa hollar Polonia: “Hay dos las, una para los ucranianos y otra para los extranjeros. Cada 50 ucranianos salen aproximadamente dos extranjeros. Da igual el color de piel. Vas a una la u otra en función del pasaporte” (Rojas, 1 de marzo de 2022). Casi metafóricamente, esas dos las suscriben la tesis de las dos categorías de refugiados. Una lectura similar llegaba desde la frontera entre México y Estados Unidos. La “nueva ola” ucraniana traía importantes permu-tas respecto a otras crisis vividas “con los centroamericanos en el 2018, con los haitianos, tras el magnicidio de Jovenel Moise, y con los venezolanos y cubanos, en distintos momentos de los últimos años”, pues “sus integrantes son más rubios, tienen la piel blanca y viajan en mejores condiciones”, aunque se den “de bruces con el muro burocrático que ha levantado EEUU en su fronte-ra desde que estalló la pandemia” (Sánchez Olmos, 21 de marzo de 2022). No es de extrañar que dos testimonios reconociesen, primero, que los nuevos migrantes tenían “más facilidades que otras nacionalidades” y que eso “jamás” había ocurrido con “una familia de centroamericanos”, y, después, que a pesar de que sea “un poquito cruel, … si vienen aquí africanos no se les va a dar ninguna preferencia, pero como son güeros (rubios) se les permite”. Lo mismo se expuso unas semanas después en otro reportaje que describía que los ucranianos que pretendían acceder a Estados Unidos se juntaban en el trayecto “con otros muchos inmi-grantes desesperados procedentes de diversos países, en especial Honduras y Haití, que no encuentran las mismas facilidades para entrar a su destino” (Peirón, 10 de abril). Unas líneas más arriba decíamos que el papa Francisco y Abdulrazak Gurnah tuvieron un rol categórico en la crítica a la categori-zación de personas y los dobles estándares en la solidaridad con los necesitados. Por un lado, tras un viaje a Malta en el que se vio con inmigrantes, el líder cristiano pidió a los dirigentes europeos que, igual que abrían “las puertas” a quienes llamaban desde Ucrania, se hiciese lo mismo con “quienes llegan del Mediterráneo” (Martínez-Brocal, 4 de abril de 2022). Por su parte, el premio Nobel de Literatura en 2021, al ser preguntado por los ucranianos, respondió que “tienen la relativa suerte de que, al menos, han encontrado comprensión y apoyo en los países vecinos, es triste que no todos los pueblos en similares situaciones sean acogidos así”, acordándose de “afganos, sirios e iraquíes” (Ayén, 23 de marzo de 2022). Para este escritor sudafricano, el problema era que, en algunas zonas de Europa, “hay un recelo hacia los extraños”, “nada nuevo”, cuyo origen estaba en “la distancia que se siente respecto a las personas que vienen, especialmente si son del sur”, lo que conforma un “fenómeno racista”. Por último, sacando a Alemania, España o Portugal de estas áreas insolidarias, Gurnah matizó que “en otros países se ha hablado de ellos como delin-cuentes, como gente que viene a arruinar nuestra prosperidad”.Algunas de estas ideas son recogidas en un editorial titulado “La ágil acogida de refugiados ucranianos”, que si fue ágil se debió, sobre todo, a la política de “fronteras abiertas, algo que no ocurrió en la crisis de refugiados sirios del 2015”, o por el hecho de que los europeos considerasen “vecinos” a los ucranianos, y que aborreciesen “la agresión de Putin” (La Vanguardia, 2 de abril de
doxa.comunicación | nº 42, pp. 149-168 enero-junio de 2026Alfonso Corral, Cayetano Fernández Romero y Antonio Prieto-AndrésISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 1612022). El texto destacaba positivamente que, en España, “una parte importante de los niños ucranianos llegados a nuestro país –el 90% de los que han escapado de un país bajo las bombas son mujeres y niños– están ya escolarizados, y que pueden pedir asistencia, como sus mayores, a la sanidad pública”. Ahora bien, el nal del artículo también cuestionaba los dobles raseros al exponer que algunas oenegés pedían un “trato igualitario para los inmigrantes de otras procedencias”, haciendo referencia a “los magrebíes, subsaharianos, sirios, etcétera que arriesgan la vida para arribar a España”. Por eso, incidía en que “son refugiados igual que los ucranianos, y son seres humanos como ellos, pero no reciben sus ayudas”. Finalmente, con el paradigma del “racismo institucional” como telón de fondo, la tesis del doble rasero fue defendida en un artí-culo de opinión rmado por Colectivo Treva i Pau donde se denunciaba que, “a pesar de las declaraciones de derechos humanos, de las prédicas de las religiones…, no es lo mismo ser refugiado en Europa que refugiado europeo” (Alberich et al., 22 de abril de 2022). Los autores rememoraban que, en 2015, “con la ejemplar e inteligente excepción de Alemania, asistimos a un vergonzoso regateo para ‘repartirnos’ unos miles de refugiados, mientras algunos países se negaban a acoger siquiera a uno, incumpliendo lo acordado”. Por otro lado, enfatizaban que “muchas ciudades españolas –el actor clave en la generación de ciudadanía com-partida– han ido adquiriendo un know how considerable en la gestión de la diversidad cultural y la cohesión social, aplicando mayoritariamente el paradigma intercultural”. El artículo culminaba con “dos ruegos”: primero, que se eliminase el “agravio com-parativo” que suponían “las colas en las ocinas de extranjería para la tramitación de permisos de trabajo o residencia”, cuando la crisis ucraniana demostraba que es posible darlos en 24 horas; y, segundo, que se podía “resolver inmediatamente, entre todos, el colapso del sistema de protección de la infancia en Canarias”. 5. ConclusionesA lo largo de estas páginas, se ha evidenciado que la prensa española ha brindado un tratamiento diferenciado para las dos crisis de refugiados analizadas desde la perspectiva de la reexión intelectual que incidía en la existencia de dos categorías de refugia-dos o, dicho de otro modo, refugiados mejor o peor aceptados por las sociedades de acogida. Desde un prisma cuantitativo, en las ocasiones en que esta reexión aparece (recordamos que se proporciona en torno al 20% de los casos), las personas que huyeron de Afganistán se adhieren principalmente a temas de información internacional (los acuerdos de la Unión Europea), a fuentes de información mediáticas e internacionales (Unión Europea, Naciones Unidas y gobiernos de otros países) y a encuadres que destacan lo conictivo y la atribución de responsabilidad. Además de esa misma atribución de responsabilidad, los textos perio-dísticos que tratan la crisis ucraniana se enmarcan también desde el interés humano, lo moral o las consecuencias sociopolíticas, algo que rara vez ocurría en el caso de los afganos. Desde un horizonte temático, las piezas que tocan a los ucranianos abordan preferentemente la acogida y la ayuda humanitaria y se relatan, sobre todo, desde fuentes informativas más cercanas, como la sociedad civil, las fuentes ociales españolas, los testimonios o los propios medios de comunicación. Entonces, si nos jamos solo en parámetros numéricos o cuantitativos, una de las conclusiones que se alcanzan es que los afganos son deshumanizados en comparación con los ucranianos. De la crisis afgana también se desprende la eventualidad de la información y la escasa profundidad en la reexión. Hay que re-cordar que para trazar una amplia retrospectiva en la cobertura se volvió hasta 2002 y, salvo por contadas excepciones en las que los textos presentaban mayor carga opinativa o interpretativa (editoriales, columnas o entrevistas), las piezas examinadas han
162 | nº 42, pp. 149-168 | enero-junio de 2026La jerarquización de los refugiados afganos y ucranianos en el discurso de la prensa españolaISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónsido en su mayoría noticias, reportajes o crónicas, casi siempre dependientes de acontecimientos de alto impacto noticioso. Esta realidad no puede probarse con el caso ucraniano, pues el intervalo temporal observado ha sido muchísimo menor que para el afgano. Las diferencias en el tratamiento de ambas crisis son más perceptibles desde un prisma discursivo y cualitativo. Para no re-incidir en las ideas expuestas en los apartados anteriores, aquí se propone una lectura conjunta, crítica e inductiva para cada contexto. Por un lado, respecto a Afganistán, el discurso mediático y político gravita en torno a que esta no es una “versión 2.0” de la crisis de refugiados de 2015, la del Mediterráneo, que atrajo a Europa a cientos de miles de vidas de Siria, Irak y Afganis-tán, especialmente. Aunque el recuerdo a esa crisis es palpable en el contenido de los textos, los reporteros y políticos (en tanto fuentes de información) no imprimen en la crisis afgana de 2021 ese cariz alarmista y securitario que se planteaba en la revisión de la literatura. De hecho, algunas piezas remarcaban abiertamente que la crisis afgana no era comparable a la de 2015 y que la gestión europea debía de ser completamente diferente. En el fondo, la crisis afgana es una crisis europea, un asunto comunitario caracterizado por dos marcos informativos: la “cuotización”, esto es, la política de cuotas que tomaron los países europeos para el reparto de refugiados, y el “frentismo” que fragmentó Europa en dos bloques. A un lado, el grupo de los recelosos con Polonia, Hungría, Austria, República Checa o Eslovaquia, y, al otro, el resto, aunque más de “palabra” que “de hechos”. Porque el discurso mediático imperante fue que la Unión Europa no estuvo a la altura de su carta fundacional en su gestión. En denitiva, no triunfó la hospitalidad. Y en lo que respecta a España, en vez de hacer especial autocrítica sobre su actuación en la gestión, los diarios optaron por un discurso de “echar balones fuera”, es decir, insistir en que los “malos” fueron los “otros”, los censores, cargando la responsabilidad al bloque de Polonia, Hungría, etc. Por su parte, y en líneas generales, la cobertura de la crisis ucraniana trasciende lo internacional hasta humanizarse y domes-ticarse (se acerca a nuestra cotidianidad), porque una de las lecturas preferentes es que esta crisis interpela directamente a la sociedad española, europea y occidental. Sí, también a Estados Unidos. Además de percibirse en la tipología de piezas periodís-ticas, temáticas, fuentes informativas y encuadres, este discurso se fundamenta en una singular realidad: que no es lo mismo ser refugiado ucraniano que persona (extranjero o migrante) que huye del conicto ruso-ucraniano, algo que se descubre fehacien-temente en las crónicas y reportajes rmados desde los países limítrofes con Ucrania. La deshumanización de estos extranjeros y migrantes de segunda queda patente en las dicultades que encuentran para entrar en Polonia y otros países vecinos, algo que no sucede con las mujeres, niños y “mascotas” ucranianos. Por ello, algún texto manifestó abiertamente la existencia de cierto racismo institucional, también en España, por esas medidas concretas que favorecían a los ucranianos y que otros refugiados y colectivos no disfrutaban: desde ciudades volcadas con la acogida hasta ayudas para el alquiler, o desde acciones para facilitar la contratación de traductores en los colegios hasta “regulaciones exprés”. Finalmente, cuando hubo que trazar paralelismos, el patrón comparativo para los ucranianos fue la crisis de 2015, no la afgana. Y en este sentido, la prensa reconoció la solidaridad y humanidad de España, Europa y todo el mundo occidental. Con todo, en este estudio hemos probado que no es lo mismo ser refugiado afgano que ser refugiado ucraniano, al igual que no es lo mismo ser hazara que afgano, ni ser hombre que mujer o niño. Hay categorías humanas como hay condiciones y situaciones desfavorables para algunas personas, sea cual sea el contexto o la crisis. Es más, dependiendo de la zona del planeta, los “otros” cambian. Porque si en Europa son los magrebíes, subsaharianos, árabes, etc., en Norteamérica son los haitianos, hondureños, venezolanos, cubanos, etc. En este juego, los ucranianos son bienvenidos, y los afganos, siempre peor recibidos. También en Irán
doxa.comunicación | nº 42, pp. 149-168 enero-junio de 2026Alfonso Corral, Cayetano Fernández Romero y Antonio Prieto-AndrésISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 163y Turquía, como expresaban algunos afganos que relataban sus periplos. Ahora bien, a diferencia de lo que cabría esperar, el islam, como religión mayoritaria de los afganos, nunca ha sido un factor patente en la justicación o la crítica a la categorización de los refugiados, como tampoco lo han sido otros matices ideológicos o culturales. Por todo ello, se puede constatar que la prensa española es plenamente consciente de que en la atmósfera social y política existen jerarquías de refugiados, unos mejores y otros peores. Lejos de sentenciar que el paradigma de la categorización sea compartido o fomentado por los medios estudiados, uno de los hallazgos de este trabajo es que, por sus silencios, estos rotativos no hacen au-tocrítica de las consecuencias de sus coberturas y eluden su responsabilidad en el efecto de sus informaciones o sus tratamientos. Dicho de otro modo, quizás porque sería tirar piedras contra sí mismos, los diarios no se sienten responsables de que la sociedad vea con ojos diferentes a afganos y ucranianos, ni que su discurso es determinante tanto en la opinión pública como en la toma de decisiones y la elaboración de políticas (en la denominada “agenda”), algo que no encajaría con su responsabilidad social. Al retomar las hipótesis, puede conrmarse que la prensa española no analiza las causas ni aporta perspectivas académicas o especializadas cuando incorpora reexiones sobre la existencia de tratamientos sociopolíticos y mediáticos diferenciados para los refugiados afganos y ucranianos, lo que se traduce en un discurso supercial (H1). En cambio, como ya se ha advertido, sí consideramos que los diarios estudiados son conscientes de que la atención mediática, la asistencia social y la aquiescencia política que han recibido los refugiados ucranianos no encuentra equivalencia con otras crisis, en especial, la afgana, por ser una de las examinadas en este trabajo (H2). Por último, amparamos que, en los casos en los que así se ha manifestado, casi siempre en artículos editoriales y de opinión, por medio de testimonios de voces expertas o a través de interpretaciones de reporteros, el discurso de la prensa española es contrario a los dobles estándares y deende que es injusticable que haya jerarquías cuando se informa sobre vidas humanas que huyen de conictos (H3), aunque sin responsabilizarse de su propio papel en ello.Queda pendiente para futuros trabajos estudiar otros aspectos del discurso (como la imagen) o ampliar el espectro de la reexión de categorías de refugiados hasta otras crisis (bélicas o no) como la de 2015, la sudanesa, la rohinya, la venezolana o, por qué no, la más reciente palestina. Asimismo, esta perspectiva podría servir de base para trazar comparativas con movimientos migrato-rios de naturaleza más económica (climática o ambiental, incluso) que bélica, dado que son los que habitualmente conciernen a España.6. AgradecimientosEste artículo ha sido traducido al inglés por Brian O´Halloran a quien agradecemos su trabajo.Este trabajo ha sido parcialmente realizado gracias a la nanciación del Departamento de Ciencia, Universidad y Sociedad del Conocimiento, del Gobierno de Aragón (Grupo de investigación S05_23R) y la Universidad San Jorge
164 | nº 42, pp. 149-168 | enero-junio de 2026La jerarquización de los refugiados afganos y ucranianos en el discurso de la prensa españolaISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicación7. Contribuciones especícas de cada autor/aNombre y apellidosConcepción y diseño del trabajoAlfonso Corral MetodologíaAntonio Prieto-Andrés y Alfonso CorralRecogida y análisis de datosCayetano Fernández Romero y Alfonso CorralDiscusión y conclusionesAlfonso CorralRedacción, formato, revisión y aprobación de versionesCayetano Fernández Romero, Antonio Prieto-Andrés y Alfonso Corral8. Conicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conicto de intereses.9. Referencias bibliográcasACNUR (2023a, 26 de diciembre). Emergencia Afganistán. https://bit.ly/435hZZi ACNUR (2023b, 26 de diciembre). Emergencia Ucrania. https://bit.ly/3r6mwO1ACNUR (2023c, 26 de diciembre). Ukraine Refugee Situation. Operational Data Portal. Oce of the High Commissioner for Refugees, United Nations. https://bit.ly/47gzDLI Arcos-Urrutia, J. M., Mhanna Mhanna, E. y Solves Almela, J. (2021). Tratamiento periodístico de las personas refugiadas en la prensa española. En A. M. Bañón Hernández y J. Solves Almela (Eds.), Discurso lingüístico y migraciones (pp. 265-297). Arco/Libros. Ardèvol-Abreu, A. (2015). Framing theory in communication research. Origins, development and current situation in Spain. Revista Latina De Comunicación Social, 70, 423–450. https://doi.org/10.4185/RLCS-2015-1053 Arévalo Salinas, A., Al Najjar Trujillo, T. y Silva Echeto, V. (2020). Representaciones de la inmigración en los medios informativos españoles y su visibilidad como fuentes informativas. Historia y comunicación social, 26(1), 153-164. https://doi.org/10.5209/hics.66548 Bañón Hernández, A. M. (2021). El discurso periodístico sobe los refugiados. Prototipos argumentativos y denominaciones. En A. M. Bañón Hernández y J. Solves Almela (Eds.), Discurso lingüístico y migraciones (pp. 95-124). Arco/Libros.Bucken-Knapp, G., y Zelano, K.H. (2023). Binds and Bridges to Protection in Crisis: e Case of Unaccompanied Refugee Youth from Afghanistan in Sweden. En L. Lerpold, Ö. Sjöberg, y K. Wennberg (Eds.), Migration and Integration in a Post-Pandemic World (pp. 131-150). Palgrave Macmillan, Cham. https://doi.org/10.1007/978-3-031-19153-4_5

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doxa.comunicación | nº 42, pp. 149-168 enero-junio de 2026Alfonso Corral, Cayetano Fernández Romero y Antonio Prieto-AndrésISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 165Castillo-Tamayo, S. y Domínguez-Delgado, R. (2020). El tratamiento informativo de la inmigración en el caso Tarajal en El País y ABC. En J. C. Suárez-Villegas y S. Martín-Conejo (Eds.), Ética, Comunicación y Género (pp. 285–298). Dykinson.Caviedes, A. (2015). An emerging ‘European’ news portrayal of immigration? Journal of Ethnic and Migration Studies, 41(6), 897–917. https://doi.org/10.1080/1369183X.2014.1002199Comisión Española de Ayuda al Refugiado (2023). Informe 2023: Las personas refugiadas en España y Europa. CEAR. https://bit.ly/41EN9ba Cools, H., Van Gorp, B., y Opgenhaen, M. (2024). Where exactly between utopia and dystopia? A framing analysis of AI and automation in US newspapers. Journalism, 25(1), 3-21. https://doi.org/10.1177/14648849221122647 Cortés-Martínez, C. A., Gómez-Giraldo, J. C. y Cuartas-Barrios, J. M. (2024). Estudios mediáticos y fenómenos migratorios: una revisión sistemática de la literatura desde 2011 hasta 2021. Anuario Electrónico de Estudios en Comunicación Social “Disertaciones”, 17(1). https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/disertaciones/a.13063 Creswell, J. W. (2009). Research Design: Qualitative, Quantitative, and Mixed Methods Approaches. Sage.Creswell, J. W. y Plano Clark, V. L. (2011). Designing and conducting mixed method research. Sage.Cytrynblum, A. (2004). Periodismo social: una nueva disciplina. La Crujía.d’Haenens, L. y Mattelart, T. (2011). Media and ethnic minorities. En J. Trappel, W.A. Meier, L. d’Haenens, J. Steemers y B. omass (Eds.), Media in Europe Today (pp. 235–250). Intellect Ltd.d’Haenens., L. y Joris, W. (2019). Images of Immigrants and Refugees in Western Europe: Media Representations, Public Opinion, and Refugees’. En L. d’Haenens, W. Joris y D. Heinderyckx (Eds.), Images of Immigrants and Refugees in Western Europe: Media Representations, Public Opinion, and Refugees’ Experiences (pp. 7–18). Leuven University Press. https://doi.org/10.11116/9789461662811 De Coninck, D. (2023). e Refugee Paradox During Wartime in Europe: How Ukrainian and Afghan Refugees are (not) Alike. International Migration Review, 57(2), 578–586. https://doi.org/10.1177/01979183221116874 Durán, R. (2019). El encuadre del islam y los musulmanes: la cobertura periodística en España. Revista De Estudios Internacionales Mediterráneos, 26, 160–185. https://doi.org/10.15366/reim2019.26.010Eberl, J.-M., Meltzer, C. E., Heidenreich, T., Herrero, B., eorin, N., Lind, F., Berganza, R., Boomgaarden, H. G., Schemer, C. y Strömbäck, J. (2018). e European media discourse on immigration and its eects: a literature review. Annals of the International Communication Association, 42(3), 207–223. https://doi.org/10.1080/23808985.2018.1497452 Entman, R. M. (1993). Framing: Toward Clarication of a Fractured Paradigm. Journal of Communication, 43(4), 51–58. https://doi.org/10.1111/j.1460-2466.1993.tb01304.x Ferreiro Gómez, J. M. y Wodak, R. (2014). Análisis Crítico de Discurso desde el Enfoque Histórico: La construcción de identidad(es) latinoamericana(s) en la Misión de Naciones Unidas en Haití (2004-2005). En M. Canales (Ed.), Escucha de la escucha: Análisis e interpretación en la investigación cualitativa (pp. 189–230). Lom ediciones. https://bit.ly/47fyofO

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166 | nº 42, pp. 149-168 | enero-junio de 2026La jerarquización de los refugiados afganos y ucranianos en el discurso de la prensa españolaISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónGeorgiou, M. y Zaborowski, R. (2017). Media coverage of the refugee crisis: A cross-European perspective. Council of Europe. https://bit.ly/3RVRyCZ Gómez-Quintero, J.-D., Aguerri, J.-C. y Gimeno-Monterde, C. (2021). Media representation of minors who migrate on their own: e «MENA» in the Spanish press. Comunicar, 29(66), 95–105. https://doi.org/10.3916/C66-2021-08 Ibañez Sales, M. (2023). e Refugee Crisis’ Double Standards: Media Framing and the Proliferation of Positive and Negative Narratives During the Ukrainian and Syrian Crises (Policy Brief 129). Euromesco. https://bit.ly/4axryoX Ibrahim, D. (2010). e Framing of Islam On Network News Following the September 11 Attacks. International Communication Gazette, 72(1), 111–125. https://doi.org/10.1177/1748048509350342Instituto Nacional de Estadística (2023). Evolución reciente de la población ucraniana en España. Instituto Nacional de Estadística. https://bit.ly/3RWTGJR Martínez Lirola, M. (2022). Un estudio crítico del discurso sobre la representación de los inmigrantes como no ciudadanos en una muestra de la prensa española. Lengua y migración, 14(1). https://doi.org/10.37536/LYM.14.1.2022.1053 Moscovici, S. (1961). El psicoanálisis, su imagen y su público. Huemul.Oller Alonso, M., Blanco-Herrero, D., Splendore, S. y Arcila Calderón, C. (2021). Migración y medios de comunicación. Perspectiva de los periodistas especializados en España. Estudios sobre el Mensaje Periodístico, 27(1), 205–228. https://doi.org/10.5209/esmp.71450 Palmgren, A., Åkerlund, M. y Viklund, L. (2023). Refugees versus ‘refugees’: the role of Islamophobia in Swedish alternative media’s reporting on Ukrainian asylum seekers. Media, Culture & Society, 45(7), 1400–1417. https://doi.org/10.1177/01634437231179363Piñeiro-Naval, V. (2020). e content analysis methodology. Uses and applications in communication research on Spanish-speaking countries. Communication & Society, 33(3), 1–15. https://doi.org/10.15581/003.33.3.1-15 Rashid, A. (2022). El descenso de Afganistán al caos: el retorno de los talibanes. Cuadernos de estrategia, 216, 213–226. https://bit.ly/3NKnJSR Reig, R. (2000). Medios de comunicación y poder en España: prensa, radio, televisión y mundo editorial. Paidós. Reisigl, M. y Wodak, R. (2000). Discourse and Discrimination: Rhetorics of Racism and Antisemitism. Routledge. https://doi.org/10.4324/9780203993712Ruiz Olabuénaga, J. I. (2012). Metodología de investigación cualitativa. Universidad de Deusto.Scheufele, D. (1999). Framing as a theory of media eects. Journal of Communication, 49(1), 103–122. https://doi.org/10.1111/j.1460-2466.1999.tb02784.xSchreier, M. (2012). Qualitative Content Analysis in Practice. Sage. Semetko, H. A. y Valkenburg, P. M. (2000). Framing European Politics: A Content Analysis of Press and Television News. Journal of Communication, 50(2), 93–109. https://doi.org/10.1111/j.1460-2466.2000.tb02843.x

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doxa.comunicación | nº 42, pp. 149-168 enero-junio de 2026Alfonso Corral, Cayetano Fernández Romero y Antonio Prieto-AndrésISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 167Van Dijk, T.A. (2018). Discourse and Migration. En R. Zapata-Barrero y E. Yalaz (Eds.), Qualitative Research in European Migration Studies (pp. 227–245). Springer. https://doi.org/10.1007/978-3-319-76861-8_13 Wodak, R. (2001). e discourse-historical approach. En R. Wodak y M. Meyer (Eds.), Methods of Critical Discourse Analysis (pp. 63–94). Sage. https://doi.org/10.4135/9780857028020 Wodak, R., de Cillia, R., Reisigl, M., Liebhart, K., Hirsch, A., Mitten, R. y Unger, J. W. (2009). e Discursive Construction of National Identity. Edinburgh University Press. Zapata-Barrero, R. (2018). Applied Political eory and Qualitative Research in Migration Studies. En R. Zapata-Barrero y E. Yalaz (Eds.), Qualitative Research in European Migration Studies (pp. 75–92). Springer. https://doi.org/10.1007/978-3-319-76861-8_5 Zapata-Barrero, R. y Van Dijk, T. A. (Eds.). (2007). Discursos sobre la inmigración en España: Los medios de comunicación, los parlamentos y las administraciones. Fundació CIDOB. Zarauza-Valero, T. (2021). La representación de los refugiados en TVE. En A. M. Bañón Hernández y J. Solves Almela (Eds.), Discurso lingüístico y migraciones (pp. 237–263). Arco/Libros. 10. Referencias hemerográcasAbril, G. (2021, 10 de diciembre). La UE se compromete a acoger a 37.000 refugiados afganos. El País, 4.Abril, G. y Pérez, C. (2021, 31 de agosto). El ala dura de la UE busca limitar la llegada de refugiados afganos. El País, 5. Alberich, J., Bregolat, E., Bricall, J. M., Coello, J., Gay, E., Lanaspa, J., Losada, C., Oller, J. L., Pastor, A., Pomés, X. y Pou, V. (2022, 12 de abril). Las crisis de refugiados. La Vanguardia, 19.Ayén, X. (2022, 23 de marzo). “Es triste que la hospitalidad europea a los ucranianos no se dé con otros pueblos”. La Vanguardia, 29. El País (2021, 22 de agosto). Palabras y hechos. El País, 14.Fresneda, C. (2022, 8 de marzo). Johnson pone trabas al asilo de ucranianos. El Mundo, 13.Gutiérrez, Ó. (2015, 11 de septiembre). Los afganos, refugiados de segunda clase. El País, 4.La Vanguardia (2022, 2 de abril). Las crisis de refugiados. La Vanguardia, 18. López, M.-P. (2022, 4 de marzo). El respaldo de Polonia a los ucranianos contrasta con otras crisis de refugiados. La Vanguardia, 8. López, M.-P. (2022, 20 de marzo). Un horizonte de refugiados. La Vanguardia, 3. López, M.-P. (2022, 30 de marzo). Los refugiados según Orbán. La Vanguardia, 8.Martín, M. (2022, 14 de abril). Los refugiados ucranios podrán recibir ayudas para el alquiler. El País, 19.Martínez-Brocal, J. (2022, 4 de abril). El Papa se verá con el patriarca de Moscú y dice que hará «todo» para frenar la guerra. ABC, 36. Medialdea, S. (2022, 8 de marzo). La región, lista para acoger a los refugiados ucranianos. ABC, 48. Naïr, S. (2021, 28 de agosto). El derecho al socorro de los afganos. El País, 7.

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168 | nº 42, pp. 149-168 | enero-junio de 2026La jerarquización de los refugiados afganos y ucranianos en el discurso de la prensa españolaISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónPeirón, F. (2022, 10 de abril). Refugiados de Ucrania esperan en Tijuana poder entrar en EE.UU. La Vanguardia, 11. Pérez, C. (2021, 5 de septiembre). La crisis de Afganistán reabre las heridas migratorias de la UE. El País, 2. Pita, A. (2022, 7 de abril). Varsovia vive una ‘nueva normalidad’ con un 15% más de población. El País, 6.Pita, A. y Costa, R. S. (2022, 6 de marzo). “Nos estamos ayudando para sobrevivir”. El País, 6.Roces, P. (2022, 27 de febrero). Más camas en el Zendal y ayudas a los refugiados. El Mundo, 4. Rojas, A. (2015, 21 de noviembre). ‘Tú puedes pasar… Tú a la jaula’. El Mundo, 24.Rojas, A. (2015, 3 de diciembre). La derrota de los ‘nietos’ de Genghis Khan. El Mundo, 22.Rojas, A. (2016, 26 de febrero). Austria y Grecia se enzarzan por los refugiados. El Mundo, 23.Rojas, A. (2018, 24 de abril). Fuego para los refugiados en las calles de Lesbos. El Mundo, 35.Rojas, A. (2022, 26 de febrero). Polonia prepara cobijo para miles de refugiados. El Mundo, 7. Rojas, A. (2022, 1 de marzo). «Íbamos todas juntas por miedo a que nos violaran los rusos». El Mundo, 8.Sánchez Olmos, P. (2022, 21 de marzo). «No pido nada a Estados Unidos, solamente que nos dejen entrar». El Mundo, 13.Sanmartín, O. R. (2022, 31 de marzo). Contratación de ucranianos para los colegios. El Mundo, 17.Segura, C. (2022, 27 de febrero). “Aún no he tenido tiempo de llorar”. El País, 8.Segura, C. (2022, 3 de marzo). Rusos en Ucrania, entre el estigma y el miedo. El País, 12.Sevillano, E. G. (2022, 11 de marzo). “Habitación libre para una madre y un niño”. El País, 5.Val, E. (2022, 1 de marzo). El candidato ultra francés Zemmour pide dejar a los refugiados en Polonia. La Vanguardia, 8.

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