Desinformación y alfabetización mediática e informacional: Perspectivas de jóvenes comunicadores en México, Chile y UruguayDisinformation and media and information literacy: Perspectives of young communicators in Mexico, Chile and Uruguay doxa.comunicación | nº 43, pp. 373-394 | 373julio-diciembre de 2026ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978Cómo citar este artículo: de-Casas-Moreno, P.; Rojas-Estrada, E. G. y Aguaded, I. (2026). Desinformación y alfabetización mediática e informacional: Perspectivas de jóvenes comunicadores en México, Chile y Uruguay. Doxa Comunicación, 43, pp. 373-394.https//doi.org/10.31921/doxacom.3089Patricia de-Casas-Moreno. Titular de Universidad en la Facultad de CC. de la Documentación y la Comunicación de la Universidad de Extremadura. Doctora en Comunicación por la rama de alfabetización mediática. Miembro del Grupo Comunicar, colectivo veterano en España en alfabetización mediática («media literacy»). Ha sido Editora Asociada de la revista cientíca Comunicar, una de las principales publicaciones internacionales en educación y comunicación (indexada en JCR-Q1, Scopus-Q1, top 1% mundial…). Miembro de Red Alfamed y miembro de la Asociación Española de Investigación de la Comunicación (AE-IC). Investigadora del grupo de investigación Edutransforma-T de la Universidad de Extremadura. Sus principales líneas de investigación se centran en la alfabetización mediática, medios de comunicación y narrativas.Universidad de Extremadura, España [email protected] https://orcid.org/0000-0003-1205-8106Elizabeth-Guadalupe Rojas-Estrada. Profesora en la Universidad Antonio de Nebrija. Es Doctora en Comunicación por la Universidad de Huelva y cuenta con un Máster en Comunicación por la Ponticia Universidad Católica de Valpa-raíso. Forma parte del Grupo de Investigación Ágora (HUM-648) de la UHU y preside la Red Alfamed Joven, desde don-de impulsa iniciativas de investigación y formación en alfabetización mediática e informacional (AMI). En el ámbito de la gestión educativa, se desempeñó como coordinadora de proyectos académicos de educación básica en la Secretaría de Educación Pública de Baja California Sur (México), así como directora de Centros de Innovación y Apoyo Docente. Ha colaborado en proyectos internacionales de formación docente en AMI en países como República Dominicana, Ecuador, Paraguay y Uruguay. Su trabajo se centra en el análisis y desarrollo de políticas públicas vinculadas a la AMI, con especial atención a su integración en los sistemas educativos.Universidad Nebrija, España [email protected] https://orcid.org/0000-0003-4104-5830 Este contenido se publica bajo licencia Creative Commons Reconocimiento - Licencia no comercial. Licencia internacional CC BY-NC 4.0

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374 | nº 43, pp. 373-394 | julio-diciembre de 2026Desinformación y alfabetización mediática e informacional: Perspectivas de jóvenes comunicadores en México, Chile...ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicación1. IntroducciónFrench, Storey y Wallace (2023) señalan que la desinformación, entendida como la difusión intencionada de noticias falsas o fake news (información fabricada para engañar o desinformar), socava la conanza en los medios de comunicación y las instituciones. Dicha investigación sostiene, además, que esto genera consecuencias tangibles y perjudiciales como alteraciones en el orden público o decisiones erróneas que afectan, incluso, a la salud pública. Para Lim et al. (2024), la propagación de este tipo de con-tenido no es un fenómeno reciente, aunque sí consideran que las redes sociales juegan un papel crucial en su aceleración debido Ignacio Aguaded. Catedrático de Universidad del Departamento de Educación de la Universidad de Huelva (España). Presidente del Grupo Comunicar, colectivo veterano en España en Educomunicación, y Editor Jefe durante 30 años (1993-2023) de la revista cientíca Comunicar, situada en el 1% mundial del JCR y primera en el mundo en Scopus. Es Investigador Principal (IP) del Grupo de Investigación Ágora, con múltiples investigaciones nacionales e interna-cionales. Ha dirigido cientos de trabajos de investigación y 55 tesis doctorales. Es director del Máster Internacional Interuniversitario de Comunicación y Educación Audiovisual (UNIA/UHU) y coordinador del Programa de Doctorado Interuniversitario en Comunicación (US, UMA, UCA y UHU). Presidente-fundador de la Red Internacional Euroameri-cana de Investigadores Alfamed, integrada por 24 países. Premio al Mejor Investigador de la Universidad de Huelva 2015 en Ciencias Sociales. Ha sido Vicerrector de Tecnologías, Innovación y Calidad de la Universidad de Huelva durante más de 7 años, aproximadamente.Universidad de Huelva, España [email protected]ORCID: 0000-0002-0229-1118 Recibido: 07/09/2025 - Aceptado: 25/05/2026 - En edición: 09/06/2026 - Publicado: 01/07/2026Received: 07/09/2025 - Accepted: 25/05/2026 - Early access: 09/06/2026 - Published: 01/07/2026Resumen: La desinformación en la era digital representa un desafío crucial para los comunicadores y periodistas en formación, quienes desempeñan un rol estratégico en la garantía del derecho ciudadano a una infor-mación veraz y contrastada. Este estudio cualitativo analiza las per-cepciones y experiencias de jóvenes estudiantes de comunicación y periodismo en México, Chile y Uruguay respecto a la inuencia de las noticias falsas en sus hábitos informativos, y sitúa el análisis en el mar-co de la digitalización, las redes sociales y el papel de la Alfabetización Mediática e Informacional (AMI) en la comprensión crítica de la infor-mación. A partir de grupos focales con 36 estudiantes de los tres países, los resultados evidencian la necesidad urgente de incorporar la AMI en los planes de estudio de esta carrera, promoviendo un prosumo crítico de los contenidos. Como parte de este proceso, se cocreó un decálogo de buenas prácticas dirigido a comunicadores, concebido como una herramienta formativa y orientadora para mitigar la desinformación. Palabras clave: Desinformación; contexto digital; alfabetización mediática e informacional; redes sociales; jóvenes.Abstract:Disinformation in the digital age represents a crucial challenge for communication and journalism students, who play a strategic role in safeguarding citizens’ right to accurate and veried information. is qualitative study investigates the perspectives of Mexican, Chilean, and Uruguayan journalism students concerning the repercussions of disinformation on their news habits. e study contextualizes these experiences within an increasingly digitized landscape, underscoring Media and Information Literacy (MIL) as an essential vehicle for critical comprehension. Based on focus groups conducted with 36 students across the three countries, the ndings highlight the urgent need to incorporate MIL into university curricula in this eld, fostering a critical approach to the consumption and production of content. As part of this process, a set of ten best practices for communicators was co-created, conceived as both an educational and guiding tool to mitigate the eects of disinformation.Keywords: Disinformation; digital context; media and information literacy; social networks; young people.

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doxa.comunicación | nº 43, pp. 373-394 julio-diciembre de 2026Patricia de-Casas-Moreno, Elizabeth-Guadalupe Rojas-Estrada y Ignacio AguadedISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 375a características propias de estas plataformas que permiten, por ejemplo, compartir contenido de forma instantánea y alcanzar a audiencias masivas en cuestión de minutos sin pasar por un proceso riguroso de vericación. García-Marín et al. (2022) refuerzan esta postura al señalar que los algoritmos, diseñados para priorizar el contenido que genera mayor interacción, amplican la cir-culación de noticias que no siempre son verídicas. Además, señalan que las redes sociales tienden a crear cámaras de eco en las que los usuarios quedan expuestos principalmente a información y de esta manera, se conrman sus creencias previas.De acuerdo con Arora et al. (2024), el consumo de desinformación tiende a generar respuestas emocionales negativas, como ansiedad y estrés, lo que evidencia que este fenómeno impacta no solo la cognición, sino también el bienestar emocional de las personas. Además, la investigación de Narváez-Llinares y Pérez-Rufí (2022) destaca que las noticias falsas no solo fomentan la polarización social en torno a fenómenos graves, sino que también refuerzan estereotipos y promueven actitudes hostiles hacia grupos vulnerados como las personas migrantes. En el análisis de Elizalde-Robles y Rodríguez-Hidalgo (2021) se subraya la particular vulnerabilidad que enfrentan los jóvenes frente a la desinformación, resultado tanto de su elevada exposición a contenidos digitales como de una formación insuciente para evaluar críticamente la información consumida. Estudios recientes en Latinoamérica también evidencian que, aunque mu-chos jóvenes tienden a percibir que la desinformación afecta principalmente a otros y no a ellos mismos, muestran una preocu-pación notable respecto a sus consecuencias (Rodríguez-Pérez et al., 2022; Pereyra y Cane, 2024). En esta línea, Herrero-Curiel y La-Rosa (2022) subrayan que la Alfabetización Mediática e Informacional (AMI) constituye un mecanismo formativo esencial para el fortalecimiento de competencias necesarias, que permitan mitigar los efectos de la desinformación en este grupo etario. Si bien la literatura advierte sobre la vulnerabilidad general de los jóvenes frente a la desinformación, resulta pertinente focalizar el análisis en aquellos que ejercerán como mediadores sociales de la información. Los estudiantes de Comunicación y Periodis-mo no solo son prosumidores activos, sino que su formación técnica debería otorgarles una óptica especializada para identicar los mecanismos de las fake news y proponer soluciones desde la praxis profesional (Muñoz-Uribe, 2021). Bajo esta premisa, la presente investigación tiene por objeto identicar las percepciones y experiencias de estos futuros profesionales en México, Chile y Uruguay respecto a la inuencia de las noticias falsas en sus hábitos informativos. El estudio sitúa el análisis en el marco de la digitalización, las redes sociales y el papel de la AMI en la comprensión crítica de la información a través de la metodología de grupos focales. A partir de este análisis, se pretende diseñar estrategias orientadas a promover un consumo de información más informado, crítico y veraz. 1.1. Alfabetización Mediática e Informacional como respuesta educativa a los desafíos de la desinformaciónEn América Latina aún no se ha aprobado una legislación especíca para combatir la desinformación, aunque algunos países como Chile, ya cuentan con proyectos de ley orientados en esa dirección (Fontela-Pedreira, 2024). Sin embargo, más allá de las respuestas normativas impulsadas desde los gobiernos, Sádaba-Chalezquer y Salaverría-Aliaga (2023) advierten que es impres-cindible incorporar la AMI en los sistemas educativos como parte integral de las estrategias contra la desinformación, ya que se trata de un mecanismo clave para empoderar a la ciudadanía y promover su corresponsabilidad en la materia, y superar así enfoques centrados exclusivamente en soluciones técnicas o jurídicas. En esta misma línea, los autores destacan la necesidad de comprender fenómenos y conceptos contemporáneos como la infoxicación, la cual hace referencia a la sobrecarga informativa
376 | nº 43, pp. 373-394 | julio-diciembre de 2026Desinformación y alfabetización mediática e informacional: Perspectivas de jóvenes comunicadores en México, Chile...ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónexistente en los entornos digitales. En un ecosistema donde la cantidad de información supera la capacidad del análisis indivi-dual, sobre todo, de los más jóvenes de la sociedad, a la misma vez, se percibe una disminución de los ltros cognitivos, favore-ciendo la circulación de la desinformación (López-Veneroni, 2021).La AMI, al promover el pensamiento crítico, capacita a los ciudadanos para gestionar de manera ecaz la información que consu-men, lo cual implica ser capaces de: a) cuestionar la credibilidad de las fuentes; b) identicar sesgos en los contenidos y distinguir entre hechos vericables, opiniones subjetivas y propaganda; c) vericar la información, contrastándola con fuentes conables y utilizando herramientas de vericación, como los sitios web de fact-checking o las bases de datos académicas; y d) reconocer elementos típicos de noticias falsas, como los titulares sensacionalistas (Valverde-Berrocoso et al., 2022). No obstante, la irrup-ción de la Inteligencia Articial Generativa (IAG) tras la popularización de herramientas como ChatGPT o DALL·E ha ampliado los desafíos en este ámbito. Según Floridi (2024) estas tecnologías retroalimentan el alcance de la desinformación al permitir la producción automatizada de contenido falso con una apariencia sumamente realista. Ante este panorama, Garriga et al. (2024) sostienen que la AMI también desempeña un papel crucial para capacitar a los ciudadanos a entender que la IA puede ser em-pleada tanto en la creación de contenidos desinformativos, como los deepfakes (vídeos, audios o imágenes manipulados median-te tecnología de IA), como en la lucha contra la propagación de desinformación. Para ello, se emplean herramientas avanzadas de vericación y programas de monitoreo capaces de identicar patrones. Este modelo de educación también promueve la resiliencia emocional y ayuda a evitar la difusión apresurada de información motivada por emociones como el miedo o la indignación (Lau et al., 2024). De este modo, no solo fortalece la capacidad de to-mar decisiones informadas, sino que también contribuye a mitigar el impacto de las noticias falsas en el comportamiento de las personas, especialmente, en contextos críticos como el uso de sustancias (Austin et al., 2023). Además, fomenta la participación activa y responsable de los individuos en el debate público, promoviendo un equilibrio entre la libertad de expresión y la respon-sabilidad digital, así como la formulación de opiniones fundamentadas y el respeto por la diversidad de perspectivas, principios esenciales para el adecuado funcionamiento de una democracia (Buckingham, 2019). En el cuestionario administrado por Catalina-García et al. (2019) a estudiantes de comunicación de universidades en Brasil, Portugal y España, se exploraron tanto los patrones de consumo de noticias como la percepción de las fake news. Los resulta-dos evidenciaron que todos los grupos compartían una preocupación común por los efectos negativos de las noticias falsas; no obstante, existen importantes limitaciones en su capacidad para identicar información falsa de manera efectiva. De forma complementaria, un estudio más reciente de Pereyra y Cane (2024), aplicado a estudiantes de comunicación y periodismo de nueve países latinoamericanos (incluyendo Chile, México y Uruguay), mostró que consideran que las competencias adquiridas en su formación académica contribuyen sólo de forma parcial a enfrentar este fenómeno. Asimismo, se plantea que este desfase formativo también se relaciona con la poca inclusión curricular de herramientas conceptuales y metodológicas que permitan abordar críticamente los nuevos retos de este siglo. En este escenario, este estudio profundiza en estos tres contextos nacionales que, aunque diversos en su estructura social y política, presentan convergencias signicativas en sus ecosistemas comunicativos. México, Chile y Uruguay representan nodos estratégicos en América Latina con índices de penetración de internet que ya superan el 80% (Banco Mundial, 2024). Asimismo,
doxa.comunicación | nº 43, pp. 373-394 julio-diciembre de 2026Patricia de-Casas-Moreno, Elizabeth-Guadalupe Rojas-Estrada y Ignacio AguadedISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 377se reporta una dependencia creciente de las redes sociales como principal fuente informativa entre los jóvenes de la región (Reuters Institute, 2023). Pese a esta alta digitalización, la respuesta desde las facultades de Comunicación en estos países ha sido desigual. Según la tesis doctoral de Muñoz-Uribe (2021), mientras que en Uruguay y Chile se observa una consolidación de enfoques críticos hacia la tec-nología y la ética periodística en entornos digitales, en México el enfoque suele estar marcado por la urgencia de la vericación de datos ante un entorno de alta polarización y riesgos para el ejercicio informativo. A pesar de estas particularidades, los tres países comparten una brecha común: la falta de una formación sistemática en alfabetización mediática y algorítmica, así como en mecanismos avanzados de fact-checking dentro de los planes de estudio de grado. Esta carencia formativa subraya la necesi-dad de preparar a los futuros profesionales de la comunicación a enfrentar y contrarrestar la desinformación. Además, garantiza que su labor periodística se base en la precisión, la ética y la responsabilidad social, elementos clave para mantener la conanza en el ejercicio comunicativo y periodístico (Martín et al., 2024). 2. MétodoEsta investigación tiene como objetivo identicar las percepciones y experiencias de estudiantes de comunicación en México, Chile y Uruguay respecto a la inuencia de las noticias falsas en sus hábitos informativos, en el contexto de la digitalización, el uso intensivo de redes sociales y el papel de la AMI en la comprensión crítica de la información. Para alcanzar este propósito, se ha optado por una metodología cualitativa fundamentada en el uso del focus group como técnica de investigación.La elección de este enfoque cualitativo responde a la necesidad de profundizar en las percepciones y experiencias de los jóvenes y proporciona una comprensión detallada de sus actitudes y creencias (Bautista, 2022). Este tipo de enfoque permitirá analizar las motivaciones subyacentes, así como los aspectos subjetivos, que inuyen en sus hábitos informativos. Asimismo, esta meto-dología facilitará la identicación de necesidades formativas especícas para promover la AMI contra la desinformación en este nuevo ecosistema propiciado por las tecnologías.En lo que respecta a la técnica de recolección de datos, el focus group, esta se apoya en el principio de la construcción social del conocimiento, debido a que el intercambio de experiencias entre los participantes genera un conocimiento colectivo (Juan y Roussos, 2010). Se diseñó un guion semiestructurado que funciona como estímulo de debate, compuesto por preguntas abiertas que promueven la exploración de percepciones y experiencias de los participantes (Tabla 1). El instrumento se estructuró en cuatro dimensiones: a) repercusión de las noticias falsas en la ciudadanía; b) comprensión del concepto de desinformación; c) reexión crítica de la ciudadanía en el consumo de noticias; y d) vericación de información y conocimiento del concepto de AMI. Aunque el guion mantuvo una estructura base en los tres países, las preguntas se formularon de manera abierta para facili-tar la profundización y la aparición de categorías emergentes.
378 | nº 43, pp. 373-394 | julio-diciembre de 2026Desinformación y alfabetización mediática e informacional: Perspectivas de jóvenes comunicadores en México, Chile...ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónTabla 1. Guion de preguntas por dimensiónDimensiónPreguntasRepercusión de las noticias falsas en la ciudadanía- ¿Cómo te mantienes informado sobre noticias de actualidad?- ¿Conoces el término “noticia falsa” o “fake news”? ¿Podrías denirlo o mencionar alguna de sus características? ¿Puedes dar un ejemplo de noticia falsa que hayas encontrado?- ¿Cuál crees que es el motivo por el que se crean y se difunden las noticias falsas? ¿Crees que en algunos casos puede ser para desacreditar algo o a alguien?- ¿Qué efectos crees que tienen las noticias falsas en la sociedad? ¿Crees que generan desinformación generalizada?- Si alguna vez te has encontrado con una noticia falsa, ¿la has difundido sin saberlo? ¿Qué consecuencias podría tener esa difusión?Comprensión del concepto de desinformación- ¿Qué es la desinformación? ¿Cómo la denirías?- ¿Consideras que la sociedad está cada vez más desinformada?- ¿Qué herramientas, fuentes o técnicas utilizas para asegurarte de que la información que consumes sea de calidad? Reexión crítica de la ciudadanía en el consumo de noticias- ¿A través de qué medios sueles consumir noticias?- ¿Preeres informarte a través de medios tradicionales o de redes sociales, incluyendo comentarios y publicaciones de otras personas?- Cuando lees una noticia en redes sociales, ¿cómo vericas su veracidad?- Si alguna vez has detectado que una noticia es falsa, ¿qué señales te hicieron sospecharlo?- ¿Consideras que el periodismo ciudadano es conable?Vericación de información y conocimiento del concepto de AMI- ¿Qué entiendes por alfabetización mediática e informacional?- ¿Qué estrategias o soluciones propondrías para disminuir la difusión de noticias falsas, especialmente en redes sociales?- ¿Crees que es importante educar para consumir información a través de TIC?- ¿Qué técnicas utilizarías o recomendarías para comprobar si una noticia es verdadera o falsa?Fuente: Elaboración propiaEn cuanto a la conguración de la muestra, se empleó un muestreo no probabilístico intencional por cuotas, basado en criterios de género, país y perl académico: a) jóvenes con edades comprendidas entre 19-25 años; y b) estudiantes de las carreras de Co-municación y/o Periodismo que cursan sus estudios en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México), la Ponticia Universidad Católica de Valparaíso (Chile) y la Universidad Católica del Uruguay. A partir de estos criterios, se llevaron a cabo seis grupos focales (dos por país) mediante modalidad online síncrona a través de Zoom, con una duración aproximada de 90 minutos entre mayo de 2024 y abril de 2025. Los grupos estuvieron integrados por entre cinco y siete participantes. La muestra se conforma con un total de 36 estudiantes universitarios (11 de Chile, 13 de México y 12 de Uruguay) con una distribución de género paritaria (18 hombres y 18 mujeres). La saturación teórica se evaluó progresivamente tras cada grupo focal, mediante la revisión comparativa de las categorías emergentes. Se consideró alcanzada cuando los discursos comenzaron a mostrar redun-dancia temática, sin incorporación de nuevas categorías sustantivas ni variaciones signicativas en los patrones interpretativos identicados.
doxa.comunicación | nº 43, pp. 373-394 julio-diciembre de 2026Patricia de-Casas-Moreno, Elizabeth-Guadalupe Rojas-Estrada y Ignacio AguadedISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 379Como extensión del enfoque participativo del estudio, se incorporó una instancia de cocreación al nalizar cada focus group. Bajo la pregunta: “Según lo que hemos discutido hasta ahora, ¿cuáles creen que son las acciones más importantes que deberían tomar los y las profesionales de la comunicación para identicar y detener la difusión de noticias falsas?”, los participantes rea-lizaron una priorización colectiva de estrategias mediante una técnica de consenso cualitativo. Cada grupo debatió y jerarquizó sus propuestas y, además, consensuaron diez directrices. Estas propuestas fueron codicadas temáticamente y articuladas con las categorías emergentes del análisis de contenido, integrándose como una dimensión propositiva del estudio. Posteriormente, se sintetizó un decálogo nal, cuya validación se realizó mediante revisión y contraste interpretativo independiente entre los investigadores.Las sesiones fueron grabadas y transcritas íntegramente para un análisis de contenido cualitativo siguiendo una lógica inductiva (Guix, 2008). Para el procesamiento de los datos, se empleó una matriz de análisis por dimensiones en Excel, lo que permitió organizar y tabular las unidades de signicado de forma sistemática. El proceso combinó la codicación abierta, mediante la cual se identicaron categorías emergentes a partir de los discursos, con la codicación axial, que facilitó el establecimiento de relaciones entre dichas categorías y su articulación con las dimensiones orientadoras iniciales. La credibilidad y auditabilidad se reforzaron mediante triangulación de investigadores, con contrastes interpretativos independientes y resolución de discrepan-cias mediante discusión consensuada.Dado que el estudio no implicó intervención clínica ni procedimientos de riesgo para las personas participantes, no se gestionó una evaluación ante un comité de ética formal. Sin embargo, el protocolo fue diseñado y ejecutado conforme a los principios éti-cos de la Declaración de Helsinki. La recolección de los datos se estableció de manera anónima, atendiendo la Ley de Protección de Datos Personales (Ley Orgánica 3/2018, 2018). Se garantizó el consentimiento informado de todos los participantes, quienes fueron instruidos sobre los objetivos, procedimientos y la exención de riesgos del estudio, así como sobre la voluntariedad y la posibilidad de retiro sin repercusiones. Para asegurar el anonimato, los testimonios fueron codicados mediante etiquetas alfa-numéricas relacionadas con el género/edad/país (ej. H/20/MEX, M/19/CHI). Para ello, se elimino cualquier rastro de identica-ción personal. El protocolo de almacenamiento de las grabaciones y transcripciones se realizó en carpetas con acceso restringido con el n de garantizar la custodia segura de la información y su uso exclusivo con nes cientícos.3. Resultados3.1. Análisis cualitativoA continuación, se presentan los resultados obtenidos organizados de acuerdo con las dimensiones de estudio pertinentes, así como con los ítems analizados. Esto permitirá una lectura detallada y estructurada de los hallazgos más destacados. Hay que indicar que las citas incluidas en las guras empleadas han sido seleccionadas por su carácter representativo de los discursos predominantes identicados en la recolección de datos y no como ejemplos aislados, siguiendo criterios de recurrencia temática y saturación cualitativa.Repercusión de las noticias falsas en la ciudadanía. La primera dimensión se centra en analizar en profundidad la repercusión de las noticias falsas, además de evaluar su impacto en la percepción pública y sus consecuencias en diferentes ámbitos, tanto
380 | nº 43, pp. 373-394 | julio-diciembre de 2026Desinformación y alfabetización mediática e informacional: Perspectivas de jóvenes comunicadores en México, Chile...ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónsociales como comunicativos. En este sentido, la muestra seleccionada señala que, como futuros comunicadores y consumidores activos de noticias, están al día con la información de actualidad. De forma consistente en los diferentes grupos, los participan-tes describen rutinas informativas marcadas por la consulta frecuente de las redes sociales como vía principal de acceso a la actualidad.En el momento que se les hace alusión a cómo se informan o cuáles son las herramientas empleadas para consumir información de calidad, los grupos de México y Chile señalan que Twitter, actualmente X, es la plataforma más empleada dentro del amplio abanico de redes sociales. En el caso de Uruguay, en cambio, mencionan que TikTok ocupa un lugar predominante como fuente de información, lo que reeja diferencias en las dinámicas de consumo informativo entre los distintos países. Estas diferencias se observan en los discursos de los grupos analizados en cada país, manteniendo un diseño cualitativo comparable en cuanto al nú-mero de grupos y perl de participantes, permitiendo interpretar las variaciones. Además, esta preferencia puede conrmar que, en este contexto, existe una alta demanda de acceso a Internet y un uso extensivo de redes móviles entre la sociedad más joven. Sin duda, este tipo de plataformas se ha convertido en una vía dominante de socialización informativa y conrma la tendencia regional hacia la mediatización de la cotidianidad, donde los jóvenes integran el consumo de noticias a través de los entornos digitales híbridos en el que se combinan entretenimiento con información, una dinámica ya señalada por el Digital News Report 2023 (Reuters Institute, 2023), que analiza seis países latinoamericanos.En una vertiente distinta, aunque los medios convencionales también han sido nombrados, los pódcast generan más interés en esta población, ya que es una forma rápida y dinámica de estar al día de la actualidad informativa. De igual forma, las noticias rápidas de Google o los medios digitales son instrumentos factibles para informarse. Sin embargo, los medios nacionales e in-ternacionales han sido nombrados de manera negativa, ya que preeren centrarse en el ámbito regional o, en su defecto, local. Desde la perspectiva latinoamericana, esta inclinación sobre esta desconanza mediática se relaciona con la percepción que los jóvenes tienen de los medios tradicionales nacionales, a los cuales atribuyen inuencias derivadas de intereses políticos o eco-nómicos, percepción que también ha sido documentada por la investigación de Labarca et al. (2022). Respecto al concepto de noticia falsa o fake news, la mayoría de los participantes conrman el conocimiento del término, de-niéndolo como “información no contrastada y no veraz, que se difunde con intenciones de desacreditar a alguna institución o en algunos casos, alcanzar más visualizaciones”. Esta denición aparece de manera reiterada en los tres países analizados, sugirien-do un marco conceptual entre los estudiantes, aunque con matices. Las respuestas analizadas se enlazan con estrategias como el clickbait a través de titulares sensacionalistas para aumentar el número de visualizaciones. Los jóvenes conrman que a través de las plataformas de entretenimiento y medios sociales se difunden contenido en cadena no vericado y que, incluso, siendo ellos futuros profesionales de la comunicación caen en estas trampas de la desinformación y las noticias falsas. Por ejemplo, casos muy conocidos que han salido a la palestra a raíz de este ítem fueron las noticias falsas difundidas durante la pandemia de Covid-19 y las relacionadas con el conicto bélico entre Rusia y Ucrania.Cuando se les interroga sobre los motivos de propagación de este tipo de noticias falsas, la respuesta es unicada: benecio económico, visualizaciones y clics. También, en el caso del grupo de Chile se ha señalado la línea editorial del medio, así como su perl político, mientras que los jóvenes uruguayos consideran que tras esto existe la manipulación por parte de la esfera polí-tica y/o económica que busca beneciarse. Asimismo, algunos participantes mencionaron la falta de regulación y control en las
doxa.comunicación | nº 43, pp. 373-394 julio-diciembre de 2026Patricia de-Casas-Moreno, Elizabeth-Guadalupe Rojas-Estrada y Ignacio AguadedISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 381plataformas digitales, la rapidez con la que se difunde la información sin vericarla, y la polarización social como factores que contribuyen a la circulación masiva de desinformación.Bajo otro enfoque, los participantes maniestan que las personas mayores son las más propensas a caer en noticias falsas, debi-do a que presentan menor familiaridad con los dispositivos electrónicos y carecen de la formación necesaria para identicar y manejar adecuadamente la información falsa. No obstante, también reexionan sobre cómo su propia generación no está exenta de este fenómeno: aunque se consideran más hábiles en el manejo de tecnologías, admiten que muchas veces no profundizan en la vericación de las fuentes ni contrastan la información antes de compartirla (Figura 1). Las intervenciones recogidas en esta primera gura evidencian una autopercepción ambivalente, los participantes reconocen simultáneamente competencias técnicas y limitaciones en la vericación sistemática. Este patrón discursivo se repite en varios grupos y refuerza su relevancia analítica. En relación con la difusión de noticias falsas, dos jóvenes mexicanos indicaron que, aunque son conscientes de que propagar información falsa puede tener consecuencias negativas y que no es una práctica ética, admiten que la inmediatez y la falta de tiempo para contrastar fuentes suelen jugar un papel determinante. Este argumento aparece también, con variaciones discursivas, en participantes de Chile y Uruguay, y apunta a un factor transversal asociado a las rutinas de consumo audiovisual.Figura 1. Dimensión 1. Repercusión de las noticias falsas en la ciudadanía Fuente: Elaboración propia. Comprensión del concepto de desinformación. La segunda dimensión sobre la comprensión del concepto de desinformación y su aplicación, se analiza desde la concepción del término. En este sentido, la muestra indica que, a pesar de estar estrechamente relacionada con las noticias falsas, esta estrategia se usa en temas de interés público como la política, la ciencia, la salud o el medioambiente. Debido a ello, se generan efectos significativos en la opinión pública y en el comportamiento social. En lo que respecta al concepto, algunos estudiantes lo definen como información “vacía”, “manipulada” o “incompleta”, haciendo alusión a un incompleto interés por las noticias de calidad. Este vínculo entre desinformación y los asuntos de interés público en el contexto latinoamericano incide en los modos en los jóvenes se posicionan como ciudadanos frente a la circulación de noticias falsas. En contextos como Chile o México, donde los procesos políticos se caracterizan por su agitación y controversia, la información mediática se ha visto marcada por la polarización y la crisis de credibilidad institucional. Como resultado, los jóvenes manifiestan que la desinformación afecta directamente en su participación cívica, ya que limita su capacidad para tomar decisiones informadas y les provoca “apatía” o “desinterés”. En una línea complementaria, en el grupo focal de Chile se debatió que, con la expansión de las redes sociales y la creciente accesibilidad de los usuarios, cualquier persona puede generar y difundir contenido, especialmente en un contexto donde la inteligencia artificial está adquiriendo un papel cada vez más relevante en el ámbito comunicativo. Ante el crecimiento acelerado y poco regulado de plataformas y recursos digitales, dos estudiantes subrayan la necesidad de fomentar una cultura de responsabilidad informativa que promueva el consumo crítico y consciente de los contenidos. En este sentido, destacaron que esta tarea recae especialmente en los profesionales de la comunicación, quienes tienen la responsabilidad Fuente: Elaboración propia
382 | nº 43, pp. 373-394 | julio-diciembre de 2026Desinformación y alfabetización mediática e informacional: Perspectivas de jóvenes comunicadores en México, Chile...ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónComprensión del concepto de desinformación. La segunda dimensión sobre la comprensión del concepto de desinformación y su aplicación, se analiza desde la concepción del término. En este sentido, la muestra indica que, a pesar de estar estrechamente relacionada con las noticias falsas, esta estrategia se usa en temas de interés público como la política, la ciencia, la salud o el medioambiente. Debido a ello, se generan efectos signicativos en la opinión pública y en el comportamiento social. En lo que respecta al concepto, algunos estudiantes lo denen como información “vacía”, “manipulada” o “incompleta”, haciendo alusión a un incompleto interés por las noticias de calidad. Este vínculo entre desinformación y los asuntos de interés público en el contexto latinoamericano incide en los modos en que los jóvenes que se posicionan como ciudadanos frente a la circulación de noticias falsas. En contextos como Chile o México, donde los procesos políticos se caracterizan por su agitación y controversia, la información mediática se ha visto marcada por la polarización y la crisis de credibilidad institucional. Como resultado, los jóvenes maniestan que la desinformación afecta directamente en su participación cívica, ya que limita su capacidad para tomar decisiones informadas y les provoca “apatía” o “desinterés”.En una línea complementaria, en el grupo focal de Chile se debatió que, con la expansión de las redes sociales y la creciente accesibilidad de los usuarios, cualquier persona puede generar y difundir contenido, especialmente en un contexto donde la inteligencia articial está adquiriendo un papel cada vez más relevante en el ámbito comunicativo. Ante el crecimiento acelerado y poco regulado de plataformas y recursos digitales, dos estudiantes subrayan la necesidad de fomentar una cultura de responsa-bilidad informativa que promueva el consumo crítico y consciente de los contenidos. En este sentido, destacaron que esta tarea recae especialmente en los profesionales de la comunicación, quienes tienen la responsabilidad principal de garantizar una información veraz y de calidad. Esta expectativa hacia el rol ético del comunicador se enmarca en las demandas crecientes de los jóvenes latinoamericanos (Luna-Muñoz, 2022), quienes exigen una ciudadanía crítica y, a la misma vez, reclaman transparencia, rigor y responsabilidad en la circulación de la información, tal como lo ejemplica el movimiento #YoSoy132 en México, surgido durante las elecciones presidenciales de 2012 por jóvenes universitarios para denunciar la falta de pluralidad y objetividad en los medios.En lo que respecta a las técnicas de vericación, algunos participantes maniestan comparar los diferentes medios de comunica-ción para contrastar la noticia. Además, algunos jóvenes chilenos mencionan el uso de herramientas digitales especícas, como buscadores inversos de imágenes para vericar la autenticidad. No obstante, se evidencia la necesidad urgente de instaurar cam-bios en el currículum formativo, ya que se aprecia una debilidad: los y las futuras profesionales en comunicación y periodismo no poseen las habilidades ni los conocimientos adecuados para enfrentarse a la desinformación y, por ende, a las noticias falsas difundidas en los diferentes canales (Figura 2). Los discursos recogidos en esta gura muestran percepciones de saturación in-formativa, estrategias puntuales de contraste y reexiones sobre la circulación en cadena de contenidos no vericados. En lugar de interpretarse como una carencia generalizada, estos hallazgos sugieren la coexistencia de prácticas de vericación incipientes con rutinas informativas marcadas por la sobreexposición mediática.
doxa.comunicación | nº 43, pp. 373-394 julio-diciembre de 2026Patricia de-Casas-Moreno, Elizabeth-Guadalupe Rojas-Estrada y Ignacio AguadedISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 383Figura 2. Dimensión 2. Comprensión del concepto de desinformaciónprincipal de garantizar una información veraz y de calidad. Esta expectativa hacia el rol ético del comunicador se enmarca en las demandas crecientes de los jóvenes latinoamericanos (Luna-Muñoz, 2022), quienes exigen una ciudadanía crítica y, a la misma vez, reclaman transparencia, rigor y responsabilidad en la circulación de la información, tal como lo ejemplifica el movimiento #YoSoy132 en México, surgido durante las elecciones presidenciales de 2012 por jóvenes universitarios para denunciar la falta de pluralidad y objetividad en los medios. En lo que respecta a las técnicas de verificación, algunos participantes manifiestan comparar los diferentes medios de comunicación para contrastar la noticia. Además, algunos jóvenes chilenos mencionan el uso de herramientas digitales específicas, como buscadores inversos de imágenes para verificar la autenticidad. No obstante, se evidencia la necesidad urgente de instaurar cambios en el currículum formativo, ya que se aprecia una debilidad: los y las futuras profesionales en comunicación y periodismo no poseen las habilidades ni los conocimientos adecuados para enfrentarse a la desinformación y, por ende, a las noticias falsas difundidas en los diferentes canales (Figura 2). Los discursos recogidos en esta figura muestran percepciones de saturación informativa, estrategias puntuales de contraste y reflexiones sobre la circulación en cadena de contenidos no verificados. En lugar de interpretarse como una carencia generalizada, estos hallazgos sugieren coexistencia de prácticas de verificación incipientes con rutinas informativas marcadas por la sobreexposición mediática. Figura 2. Dimensión 2. Comprensión del concepto de desinformación. Fuente: Elaboración propia. Reflexión crítica de la ciudadanía en el consumo de noticias. En esta dimensión, los participantes señalan que no creen que una información sea real si no está publicada en un Fuente: Elaboración propiaReexión crítica de la ciudadanía en el consumo de noticias. En esta dimensión, los participantes señalan que no creen que una información sea real si no está publicada en un medio vericado. Además, intentan establecer un criterio conforme al consumo de noticias a través de la lectura o visionado de periodistas especializados. Por su parte, la muestra seleccionada evidencia que, en general, son capaces de identicar una noticia falsa, y entre las respuestas más reiteradas al respecto destacan que los titulares, el tratamiento informativo o el medio en el que se publican les permiten reconocer indicios de lo que puede ser una noticia falsa. Igualmente, expresan que prestan atención al autor de las noticias, estableciendo un criterio signicativo según si se trata de una persona experta en el ámbito comunicativo, una agencia de noticias o, por el contrario, lo que en la jerga periodística se conoce como un “experto orero”. A ello se suma el hecho de que, cada vez más, el uso de la inteligencia articial está abriendo una gran brecha en la profesión periodística mediante la generación automatizada de contenidos, lo cual provoca una pérdida de calidad y de rigor informativo.En esta línea de argumentación, entra en debate el concepto de periodismo ciudadano como fuente de información able. Esta práctica, que surge como una alternativa para la producción y circulación de información, promueve la democratización mediá-tica; sin embargo, también genera riesgos relacionados con la falta de formación profesional, la ausencia de procesos rigurosos
384 | nº 43, pp. 373-394 | julio-diciembre de 2026Desinformación y alfabetización mediática e informacional: Perspectivas de jóvenes comunicadores en México, Chile...ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónde vericación y la posible inuencia de sesgos individuales (Horoub, 2023). Sin embargo, los jóvenes mexicanos reconocieron sus fortalezas: inmediatez, accesibilidad, cobertura local, pluralidad de voces e interacción directa con la audiencia. Estas valo-raciones positivas del periodismo ciudadano aparecen principalmente en el sector mexicano, mientras que en Chile predominan discursos más cautelosos respecto a la abilidad, y en Uruguay se observan posiciones intermedias. Esta distribución discursiva se interpreta de manera exploratoria, dado el carácter cualitativo del diseño. Esto democratiza el acceso a la información y amplía la diversidad de perspectivas, aunque según dos jóvenes chilenos también incrementa el riesgo de desinformación y propaga-ción de noticias falsas debido a la ausencia de rigor y vericación (Figura 3). Las citas de esta gura ilustran una tensión entre apertura informativa y preocupación por la vericación, identicada de manera recurrente en los grupos focales. Esta percepción reeja que existen tensiones documentadas en la región entre el empoderamiento digital juvenil y la precariedad relacionada con las condiciones estructurales que garantizan el acceso a una información contrastada y vericada (Dorado, 2024). En el con-texto latinoamericano el acceso tecnológico no siempre se traduce como alfabetización crítica. Esto genera usos resignicados, donde los jóvenes emplean las plataformas como herramientas de expresión, aunque sin los marcos adecuados para evaluar la calidad de los contenidos.Figura 3. Dimensión 3. Reexión crítica de la ciudadanía en el consumo de noticias Fuente: Elaboración propia. Verificación de información y conocimiento del concepto de AMI. A pesar de haber establecido este concepto a lo largo del análisis de resultados, en este punto, es donde cobra realmente importancia. Gran parte de los jóvenes seleccionados desconocía la definición del principio o, por el contrario, tienen un conocimiento parcial sobre la materia. Una minoría ha sido capaz de poner en pie los principales fundamentos y la relación establecida que nos ocupa en esta investigación. Tras una explicación detallada de la terminología, los participantes han coincidido en que la educación es la base para un pensamiento crítico. Este punto resulta clave si se articula con las recomendaciones de organismos como la UNESCO (Zuazo, 2023) que destacan la necesidad de incorporar la AMI como eje transversal en los programas de formación de comunicadores en América Latina. En países como México, Chile y Uruguay, donde persisten importantes desigualdades en el acceso y la calidad educativa, el desarrollo de la competencia mediática no está garantizado, lo que sustenta y refuerza el estado vulnerable de los jóvenes frente a la desinformación. Tras el debate, ellos mismos aprecian la necesidad de instaurar un currículum que integre competencias para analizar los contenidos que producen y consumen. Esta demanda formativa emerge de manera consistente en los tres países, aunque con mayor rango en Chile y México, mientras que en Uruguay aparece de forma más moderada en el discurso. La creciente proliferación y presencia de información digital, así como el papel central de los medios en la vida cotidiana, sobreexpone de manera exacerbada a los más jóvenes. Por ende, es esencial que desarrollen habilidades críticas para interpretar, evaluar y verificar la información que generan y consumen, sobre todo, como futuros profesionales en el escenario comunicativo. Aparte, este refuerzo les permitirá reconocer sesgos, comprender cómo funcionan los algoritmos, identificar noticias falsas y producir contenido desde una perspectiva ética (Figura 4). Las declaraciones Fuente: Elaboración propia
doxa.comunicación | nº 43, pp. 373-394 julio-diciembre de 2026Patricia de-Casas-Moreno, Elizabeth-Guadalupe Rojas-Estrada y Ignacio AguadedISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 385Vericación de información y conocimiento del concepto de AMI. A pesar de haber establecido este concepto a lo largo del análisis de resultados, en este punto, es donde cobra realmente importancia. Gran parte de los jóvenes seleccionados desconocía la de-nición del principio o, por el contrario, tienen un conocimiento parcial sobre la materia. Una minoría ha sido capaz de poner en pie los principales fundamentos y la relación establecida que nos ocupa en esta investigación. Tras una explicación detallada de la terminología, los participantes han coincidido en que la educación es la base para un pensamiento crítico. Este punto resulta clave si se articula con las recomendaciones de organismos como la UNESCO (Zuazo, 2023) que destacan la necesidad de incor-porar la AMI como eje transversal en los programas de formación de comunicadores en América Latina. En países como México, Chile y Uruguay, donde persisten importantes desigualdades en el acceso y la calidad educativa, el desarrollo de la competencia mediática no está garantizado, lo que sustenta y refuerza el estado vulnerable de los jóvenes frente a la desinformación. Tras el debate, ellos mismos aprecian la necesidad de instaurar un currículum que integre competencias para analizar los conte-nidos que producen y consumen. Esta demanda formativa emerge de manera consistente en los tres países, aunque con mayor rango en Chile y México, mientras que en Uruguay aparece de forma más moderada en el discurso. La creciente proliferación y presencia de información digital, así como el papel central de los medios en la vida cotidiana, sobreexpone de manera exacerba-da a los más jóvenes. Por ende, es esencial que desarrollen habilidades críticas para interpretar, evaluar y vericar la información que generan y consumen, sobre todo, como futuros profesionales en el escenario comunicativo. Aparte, este refuerzo les per-mitirá reconocer sesgos, comprender cómo funcionan los algoritmos, identicar noticias falsas y producir contenido desde una perspectiva ética (Figura 4). Las declaraciones recogidas refuerzan la centralidad atribuida por los participantes a la educación mediática como estrategia, congurándose como uno de los ejes discursivos más estables del análisis cualitativo.
386 | nº 43, pp. 373-394 | julio-diciembre de 2026Desinformación y alfabetización mediática e informacional: Perspectivas de jóvenes comunicadores en México, Chile...ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónFigura 4. Dimensión 4. Vericación de información y conocimiento del concepto de AMI recogidas refuerzan la centralidad atribuida por los participantes a la educación mediática como estrategia, configurándose como uno de los ejes discursivos más estables del análisis cualitativo. Figura 4. Dimensión 4. Verificación de información y conocimiento del concepto de AMI. Fuente: Elaboración propia. 3.2. Decálogo de buenas prácticas frente a la desinformación y noticias falsas Estas recomendaciones buscan prevenir la propagación de contenido engañoso, pero también contribuir a la construcción de una sociedad más informada, crítica y responsable de los contenidos consumidos y/o generados. El comunicador, en este punto, cumple un papel crucial: debe liderar la verificación de información, educar al público, fomentar la transparencia, ser modelo de integridad, y detectar la manipulación. Figura 5. Decálogo de buenas prácticas frente a la desinformación y las noticias falsas. Fuente: Elaboración propia3.2. Decálogo de buenas prácticas frente a la desinformación y noticias falsasEstas recomendaciones buscan prevenir la propagación de contenido engañoso, pero también contribuir a la construcción de una sociedad más informada, crítica y responsable de los contenidos consumidos y/o generados. El comunicador, en este punto, cumple un papel crucial: debe liderar la vericación de información, educar al público, fomentar la transparencia, ser modelo de integridad, y detectar la manipulación. 
doxa.comunicación | nº 43, pp. 373-394 julio-diciembre de 2026Patricia de-Casas-Moreno, Elizabeth-Guadalupe Rojas-Estrada y Ignacio AguadedISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 387Figura 5. Decálogo de buenas prácticas frente a la desinformación y las noticias falsas Fuente: Elaboración propia. 4. Discusión y conclusiones El concepto de AMI se ha alzado como un elemento crucial para dotar a la ciudadanía de las competencias necesarias para analizar, comprender y evaluar de manera crítica la información a la que constantemente están expuestos (Fernández-García, 2017; Pérez-Rodríguez et al., 2024). Sin embargo, este estudio destaca la falta de conocimiento sobre este término, convirtiéndose en un problema generalizado en la sociedad, además, incrementa la vulnerabilidad frente a la desinformación y las noticias falsas. Esto implica la necesidad de instaurar políticas públicas y reforzar el currículum en los contextos educativos, sobre todo, en lo que se refiere a Educación Superior que es el campo que nos ocupa (Vélez, 2017). La AMI es esencial para preparar a los futuros ciudadanos y profesionales de la comunicación a Fuente: Elaboración propia
388 | nº 43, pp. 373-394 | julio-diciembre de 2026Desinformación y alfabetización mediática e informacional: Perspectivas de jóvenes comunicadores en México, Chile...ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicación4. Discusión y conclusionesEl concepto de AMI se ha alzado como un elemento crucial para dotar a la ciudadanía de las competencias necesarias para analizar, comprender y evaluar de manera crítica la información a la que constantemente están expuestos (Fernández-García, 2017; Pérez-Rodríguez et al., 2024). Sin embargo, este estudio destaca la falta de conocimiento sobre este término, convirtiéndo-se en un problema generalizado en la sociedad, además, incrementa la vulnerabilidad frente a la desinformación y las noticias falsas. Esto implica la necesidad de instaurar políticas públicas y reforzar el currículum en los contextos educativos, sobre todo, en lo que se reere a Educación Superior que es el campo que nos ocupa (Vélez, 2017). La AMI es esencial para preparar a los futuros ciudadanos y profesionales de la comunicación a enfrentar los desafíos informativos del siglo XXI (Sádaba-Chalezquer y Salaverría-Aliaga, 2023). Sin duda, la educación en competencia mediática fomenta un consumo crítico y responsable de la información, fortaleciendo una sociedad democrática y participativa que sea capaz de discernir la desinformación (Portugal y Aguaded, 2020). No obstante, los resultados obtenidos en este estudio matizan esta armación general, ya que, aunque el alum-nado reconoce discursivamente la importancia de la vericación y del pensamiento crítico, sus prácticas informativas cotidianas muestran patrones marcados por la inmediatez, la dependencia de las redes sociales y la consulta supercial de titulares. Esta divergencia entre conocimiento declarativo y comportamiento efectivo refuerza la pertinencia de abordar la AMI no solo como marco normativo, sino como competencia situada en los hábitos informativos reales de los estudiantes.En esta línea, las recomendaciones del estudio no solo apuntan a integrar la AMI en los planes de estudio, sino también a cons-truir ecosistemas formativos colaborativos que, a través de programas de AMI dirigidos a la comunidad, proyectos conjuntos de producción y vericación de contenidos, entre otras acciones, conecten a las instituciones educativas –en especial a las fa-cultades de comunicación y periodismo– con los medios de comunicación para afrontar los retos de la desinformación. Esto es especialmente relevante en Latinoamérica, donde las políticas de AMI se encuentran en diferentes fases de desarrollo y aplica-ción. A la luz de los hallazgos empíricos, esta propuesta cobra especial sentido, dado que los estudiantes participantes tienden a priorizar la rapidez de acceso a la información frente a procesos sistemáticos de contraste. Este dato evidencia la necesidad de intervenciones formativas que incidan directamente en los hábitos de consumo.Durante el análisis de los resultados, se pudo evidenciar que los participantes de los tres países sentían estar desinformados en torno a temas de actualidad, especialmente, en áreas de política, debido a la ingente cantidad de información disponible en la red. Según Cornellá (2013), esta situación es denominada como “infoxicación”, denida como aquella saturación informativa a la que están expuestos los individuos, sobre todo, en contextos digitales. Por consiguiente, como resultado, la sociedad experimen-ta una percepción de desinformación generalizada, ya que, en lugar de profundizar en los contenidos y vericar su veracidad, múltiples usuarios se acotan a consumir titulares y a difundir información no testada (Andrada et al., 2024). En este contexto, este desafío es clave en la formación y ética de las nuevas generaciones de comunicadores. Es crucial, como futuros profesionales, dotarlos de las competencias necesarias para garantizar que el contenido difundido es contrastado, promoviendo el consumo adecuado. En coherencia con los objetivos del estudio, estos resultados permiten identicar un patrón informativo caracterizado por el consumo fragmentado, la exposición incidental a noticias en redes sociales y una vericación limitada. Esto ayuda a expli-car la autopercepción de desinformación manifestada por la muestra del estudio.
doxa.comunicación | nº 43, pp. 373-394 julio-diciembre de 2026Patricia de-Casas-Moreno, Elizabeth-Guadalupe Rojas-Estrada y Ignacio AguadedISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 389Cabe subrayar que, aunque esta percepción fue común en los tres países analizados, se identicaron matices relevantes. En Mé-xico, por ejemplo, el volumen de contenido político percibido como información tendenciosa reeja un contexto de polarización mediática acentuado. Por su parte, en Uruguay, los estudiantes señalaron un nivel de conanza superior hacia ciertos medios tradicionales, lo cual se podrá explicar en una estructura mediática menos concentrada. En Chile, por último, emergieron preo-cupaciones asociadas a la manipulación informativa en redes sociales durante las recientes movilizaciones sociales. En otro orden, uno de los descubrimientos del estudio es el papel perjudicial que poseen las redes sociales durante la pandemia, provocada por el Covid-19 (Salaverría et al., 2020). Este fue un periodo en el que, en palabras de Eysenbach (2002), se produjo una epidemia de información o también conocido como “infodemia”. Esta propagación excesiva y descontrolada de información, en gran parte falsa, generó pánico y confusión en la ciudadanía en situaciones de crisis. Esto implica y refuerza la necesidad de regular con urgencia el ujo de información en este tipo de contextos para paliar la desinformación. Para los futuros comunica-dores es esencial comprender el poder y la inuencia de las plataformas digitales en la propagación de contenido, así como la responsabilidad de garantizar una información de calidad. Este fenómeno refuerza la necesidad de que este colectivo, no sólo dominen la producción de contenidos, sino también, las estrategias de vericación para contrarrestar las debilidades de la desin-formación y, por ende, las noticias falsas. Además, las respuestas reejan que, en países como Chile y México, el impacto emocio-nal derivado, por ejemplo, de la infodemia ha sido más intenso, ya que los jóvenes han empleado las redes sociales como fuente de información en primer orden. En Uruguay se evidenció una mayor tendencia a contrastar la información con los medios tradicionales. De este modo, se atenuaron así los efectos de la sobreinformación. Esta diferencia contextual debe ser considerada en el diseño de futuras políticas educativas.Atendiendo al análisis sobre la repercusión de las noticias falsas en la ciudadanía, las conclusiones muestran que estas afectan negativamente al consumo de información y, además, generan una sensación de desconanza hacia los medios de comunica-ción tradicionales y digitales. Las redes sociales, caracterizadas por su inmediatez y accesibilidad, ayudan a la propagación de esta tendencia. En el ámbito de la comunicación este fenómeno plantea un desafío crítico en la forma en que los futuros profesio-nales deben abordar la creación, gestión y distribución de contenidos en el contexto digital. Este hallazgo se alinea con recientes estudios latinoamericanos (Labarca et al., 2022) que evidencian cómo el auge de la desinformación ha socavado la credibilidad de los medios de comunicación y ha replegado a los ciudadanos en entornos informativos cerrados y homogéneos. Este fenóme-no, considerado como “burbuja informativa”, exige repensar las estrategias formativas desde un enfoque ético, crítico e inclusivo (Bajaña-Tovar, 2021).Por su parte, en lo que respecta a la comprensión del concepto de desinformación y el consumo de noticias de calidad, se destaca que, debido a la inmediatez de los medios sociales, existe una dicultad que agrava la distinción entre contenido veraz y falso. Sin duda, actualmente, la herramienta y dispositivo más popular, entre jóvenes, es el móvil. El resto de los medios de comunicación queda relegado a un segundo plano. No obstante, a pesar de seleccionar este instrumento para producir y consumir información, también maniestan que existe una elevada mediamorfosis de los medios de comunicación. La digitalización de la información y la fragmentación de los contenidos genera una saturación informativa y provoca una falsa sensación de conocimiento. Además, merma la capacidad crítica de los jóvenes, aunque estos sean los próximos expertos en comunicación. Entre los resultados se demuestra que los jóvenes muestran un alto interés por las noticias actuales. Sin embargo, a la misma vez, se destaca que debe-mos brindar las herramientas necesarias para formar a las futuras generaciones de comunicadores en creadores de contenidos y
390 | nº 43, pp. 373-394 | julio-diciembre de 2026Desinformación y alfabetización mediática e informacional: Perspectivas de jóvenes comunicadores en México, Chile...ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónconsumidores capaces de navegar e informar a través de un océano de información de manera crítica y responsable. Esta nece-sidad de formación crítica no puede desligarse de los contextos sociopolíticos en los que estos jóvenes se maniestan. En Chile, se observa una fuerte vinculación entre el consumo informativo y el activismo digital; en México, predomina el empleo pasivo y recreativo de las plataformas; y en Uruguay, destaca la preocupación por la calidad democrática del debate público.En esta línea de estudio y relacionada con la última idea nombrada, en lo que se reere al desarrollo y reexión crítica de la so-ciedad frente al consumo de noticias, estas nuevas generaciones maniestan que suelen informarse a través de las redes sociales. Desde su visión consumista y, a la misma vez, como futuros comunicadores, son conscientes del riesgo de conar en fuentes no vericadas. Esto maniesta que falta un largo recorrido para la adopción de un consumo informativo más crítico. Desde la perspectiva de la comunicación y como futuros expertos de la información, es fundamental reexionar sobre los hábitos infor-mativos de estas nuevas generaciones. Existe una brecha signicativa entre la conciencia de los riesgos de la desinformación y la adopción de hábitos de consumo responsable en lo que respecta a la información. Estos resultados instan a la promoción de un enfoque pedagógico que ayude a los jóvenes a desarrollar unas correctas habilidades. No se trata únicamente de identicar fuentes y contrastar información, sino también, a comprender los mecanismos que subyacen en los algoritmos de las redes sociales con el n de priorizar la información viral y sensacionalista por encima de la calidad informativa. De manera más espe-cíca, los resultados obtenidos apuntan a la coexistencia de prácticas informativas híbridas. Por un lado, un consumo intensivo y cotidiano de contenidos a través del teléfono móvil y plataformas sociales; y, por otro lado, la vericación puntual y no sistemá-tica de la actividad, principalmente, cuando el contenido genera duda o alto impacto emocional. Este hallazgo permite anar la interpretación de los hábitos informativos juveniles y aporta evidencia para orientar intervenciones de AMI más ajustadas a los comportamientos observados.En cuanto a las limitaciones del estudio, cabe señalar que la muestra se concentra en jóvenes estudiantes de tres universidades de México, Chile y Uruguay, lo que restringe la posibilidad de generalizar los resultados a otros grupos de jóvenes con perles académicos, socioeconómicos y culturales diferentes. Por ello, se recomienda ampliar la investigación incluyendo participantes de otras disciplinas académicas y contextos sociales más diversos, así como incorporar la perspectiva del profesorado y otros actores clave, como expertos en el área, para fortalecer y validar el decálogo propuesto. Asimismo, resultaría valioso contrastar los hallazgos con las competencias esperadas en los programas formativos de las facultades de Comunicación y Periodismo de la región. En este sentido, debe considerarse el posible efecto de la deseabilidad social, dado que los participantes del estudio pueden haber ofrecido respuestas alineadas con lo profesionalmente esperado. Asimismo, la explicación previa del concepto de AMI pudo generar reactividad e inuir en sus respuestas. Por último, sobre la vericación de noticias falsas y cómo el concepto de AMI inuye sobre ello, hay que destacar que no se puede entender el uno sin el otro, ya que son fundamentales para mitigar los efectos nocivos de la desinformación en la sociedad. Asi-mismo, el análisis de los hábitos de consumo informativo y los riesgos asociados a las fuentes sin vericar pone de maniesto la urgente necesidad de educar a los ciudadanos y también a los actuales y futuros comunicadores. De esta manera, los resultados obtenidos en torno a los hábitos informativos del alumnado respaldan la pertinencia de reforzar la AMI desde una perspectiva aplicada, orientada no solo al conocimiento conceptual, sino a la modicación de prácticas reales de acceso, selección y veri-cación de la información. Por lo tanto, para dar prueba de ello, se establece un decálogo de buenas prácticas que sea la base
doxa.comunicación | nº 43, pp. 373-394 julio-diciembre de 2026Patricia de-Casas-Moreno, Elizabeth-Guadalupe Rojas-Estrada y Ignacio AguadedISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 391como propuesta estratégica para incluir en un currículum de educación mediática en los ciclos educativos, pero, sobre todo, en Educación Superior, en las carreras de comunicación y periodismo. 5. Agradecimientos y nanciaciónEste artículo ha sido traducido al inglés por Emily Rookes, a quien agradecemos su trabajo.Este estudio se desarrolla en el marco de Alfamed (Red Interuniversitaria Euroamericana de Investigación en Competencias Mediáticas para la Ciudadanía), con el apoyo del Proyecto I+D “Investigación, diseño e implementación de una propuesta cu-rricular de formación de profesorado en alfabetización mediática en el ámbito euroamericano” de la Convocatoria Proyectos de Generación de Conocimiento 2023 (código PID2023-146288NB-I00), nanciado por MICIU (AEI) 10.13039/501100011033 y por FEDER (UE).6. Contribuciones especícasNombres y apellidosConcepción y diseño de trabajoPatricia de Casas MorenoMetodologíaPatricia de Casas Moreno y Elizabeth G. Rojas EstradaRecogida y análisis de datosPatricia de Casas Moreno, Elizabeth G. Rojas Estrada e Ignacio AguadedDiscusión y conclusionesPatricia de Casas Moreno y Elizabeth G. Rojas EstradaRedacción, formato, revisión y aprobación de versionesPatricia de Casas Moreno, Elizabeth G. Rojas Estrada e Ignacio Aguaded7. Conicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conicto de intereses8. Referencias bibliográcasAndrada, P., Cabalin, C., y Agurto, C. (2024). Medición efectiva de las competencias mediáticas de los futuros comunicadores chilenos. Perspectivas de la Comunicación, 17, 1-39. https://doi.org/10.56754/0718-4867.2024.3634 Arora, S., Agrawal, V., Kumar, D., Arora, S., y Banshal, S. K. (2024). Sentimental impact of fake news on social media using an integrated ensemble framework. Social Network Analysis and Mining, 14(1). https://doi.org/10.1007/s13278-024-01334-6

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392 | nº 43, pp. 373-394 | julio-diciembre de 2026Desinformación y alfabetización mediática e informacional: Perspectivas de jóvenes comunicadores en México, Chile...ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónAustin, E. W., Borah, P., Austin, B. W., Smith, C. L., Amram, O., Domgaard, S., McPherson, S. M., y Willoughby, J. F. (2023). Media literacy’s role in the mitigation of disinformation eects on substance misuse. Journal of Substance Use, 29(4), 517-523. https://doi.org/10.1080/14659891.2023.2183150 Bajaña-Tovar, F. (2021). Filtro burbuja: ¿Cuál es el costo de la personalización digital? Revista chilena de derecho y tecnología, 10(1), 29-52. http://dx.doi.org/10.5354/0719-2584.2021.54042 Banco Mundial. (2024). Individuos que usan Internet (% de la población) - Latin America y Caribbean. https://datos.bancomundial.org/indicador/IT.NET.USER.ZS Bautista, N. P. (2022). Proceso de la investigación cualitativa: epistemología, metodología y aplicaciones. Editorial El Manual Moderno.Buckingham, D. (2019). Teaching media in a ‘post-truth’ age: fake news, media bias and the challenge for media/digital literacy education. Cultura y Educación, 31(2), 213-231. https://doi.org/10.1080/11356405.2019.1603814Catalina-García, B., Sousa, J. P., y Cristina-Silva-Sousa, L. C. S. (2019). Consumo de noticias y percepción de fake news entre estudiantes de Comunicación de Brasil, España y Portugal. Revista de Comunicación, 18(2), 93-115. https://doi.org/10.26441/RC18.2-2019-A5 Cornellá, A. (2013, octubre 2). Infoxicación…Alfons Cornella Semper Progredi. https://www.alfonscornella.com/2013/10/02/infoxicacionDorado, C. R. (2024). Jóvenes, ciber-política, medios de comunicación digital y redes sociales, Revista Jornadas sobre Experiencias en Investigación3(1), 150-156. https://revistas.unc.edu.ar/index.php/rjei/article/view/48563 Elizalde-Robles, R., y Rodríguez-Hidalgo, C. (2021). Nativos digitales y desinformación: un acercamiento desde el sur de Ecuador. ESPOL, 33(2), 94-108. https://doi.org/10.37815/rte.v33n2.834 Eysenbach, G. (2002). Infodemiology: the epidemiology of (mis)information. e American Journal of Medicine, 113(9), 763-765. https://doi.org/10.1016/s0002-9343(02)01473-0Fernández-García, N. (2017). «Fake news»: Una oportunidad para la alfabetización mediática. Nueva Sociedad, 269, 67-77. https://nuso.org/articulo/fake-news-una-oportunidad-para-la-alfabetizacion-mediatica/ Floridi, L. (2024). Ética de la inteligencia articial. Herder Editorial.French, A., Storey, V. C., y Wallace, L. (2023). A typology of disinformation intentionality and impact. Information Systems Journal, 34(4), 1324-1354. https://doi.org/10.1111/isj.12495García-Marín, D., Elías, C. y Soengas-Pérez, X. (2022). Big data and disinformation: algorithm mapping for fact checking and articial intelligence. En J. Vázquez-Herrero, A. Silva-Rodríguez, M. C. Negreira-Rey, C. Toural-Bran, y X. López-García (Eds), Total Journalism. Studies in Big Data (pp. 123-135). Springer. https://doi.org/10.1007/978-3-030-88028-6_10Garriga, M., Ruiz-Incertis, R., y Magallón-Rosa, R. (2024). Propuestas de inteligencia articial, desinformación y alfabetización mediática en torno a los deepfakes. Observatorio, 18(5), 175-194. https://doi.org/10.15847/obsOBS18520242445

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doxa.comunicación | nº 43, pp. 373-394 julio-diciembre de 2026Patricia de-Casas-Moreno, Elizabeth-Guadalupe Rojas-Estrada y Ignacio AguadedISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978| 393Guix, J. (2008). El análisis de contenidos: ¿qué nos están diciendo? Revista de Calidad Asistencial, 23(1), 26-30. https://www.academia.edu/download/80784170/s1134-282x_2808_2970464-020220214-32752-1rpzfbr.pdf Herrero-Curiel, E., y La-Rosa, L. (2022). Los estudiantes de secundaria y la alfabetización mediática en la era de la desinformación. Comunicar, 73, 95-106. https://doi.org/10.3916/C73-2022-08Horoub, I. (2023). Understanding media empowerment: citizen journalism in Palestine. Humanities and Social Sciences Communications, 10(1), 1-10. https://doi.org/10.1057/s41599-023-01526-z Juan, S., y Roussos, A. J. (2010). El focus group como técnica de investigación cualitativa. Documento de Trabajo N° 256, Universidad de Belgrano. http://repositorio.ub.edu.ar/handle/123456789/4781 Labarca, C., Valenzuela, S., Bachmann, I., y Grassau, D. (2022). Medios de comunicación y conanza política en América Latina: análisis individual y contextual del rol de las noticias en la conanza en el gobierno y el Estado. Revista Internacional de Sociología, 80(4), e216. https://doi.org/10.3989/ris.2022.80.4.m22-01 Lau, C. H.-H., Ahn, B., Maurice-Ventouris, M., y Harley, J. M. (2024). Latent proling students’ emotions towards media literacy and examining its relationship to media credibility. European Journal of Psychology of Education, 39(3), 3071-3090. https://doi.org/10.1007/s10212-024-00796-8Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales. Boletín Ocial del Estado, núm. 294, 6 de diciembre de 2018. https://www.boe.es/eli/es/lo/2018/12/05/3/conLim, X.-J., Quach, S., aichon, P., Cheah, J.-H., y Ting, H. (2024). Fact or fake: information, misinformation and disinformation via social media. Journal of Strategic Marketing, 32(5), 659-664. https://doi.org/10.1080/0965254X.2024.2306558 López-Veneroni, F. (2021). De la pandemia a la infodemia: el virus de la infoxicación. Revista mexicana de ciencias políticas y sociales, 66(242), 293-312. https://doi.org/10.22201/fcpys.2448492xe.2021.242.79330 Luna-Muñoz, E. (2022). Jóvenes, resiliencia y pluralismo con los medios de comunicación. En T. Durán-Becerra y G. Machuca Téllez (Eds.), Construcción de ciudadanías críticas y fortalecimiento de las democracias en contextos de hiperconexión (pp. 113-127). UNESCO. Martín, M., Fior, A., Costa-Escuredo, Á., y Ruiz-San-Román, J. A. (2024). La gura del periodista frente al fenómeno de la desinformación en la era digital. ZER, 29(56), 65-85. https://doi.org/10.1387/zer.25993Muñoz-Uribe, J. F. (2021). Prospectiva de la formación en Comunicación y Periodismo en América Latina [Tesis doctoral, Universidad de Huelva]. Repositorio Institucional Arias Montano. http://hdl.handle.net/10272/20112 Narváez-Llinares, A., y Pérez-Rufí, J. P. (2022). Fake news y desinformación sobre migración en España prácticas del discurso xenófobo en redes sociales y medios online según la plataforma Maldita Migración. Estudios sobre el mensaje periodístico, 26(28), 841-854. https://doi.org/10.5209/esmp.82845 Pereyra, M. M., y Cane, J. (2024). “¿Es o no es mentira?” Testimonios de estudiantes de Comunicación y Periodismo acerca de la Inteligencia Articial Generativa y el consumo de noticias. Question/Cuestión, 3(79), e955. https://doi.org/10.24215/16696581e955

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394 | nº 43, pp. 373-394 | julio-diciembre de 2026Desinformación y alfabetización mediática e informacional: Perspectivas de jóvenes comunicadores en México, Chile...ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978doxa.comunicaciónPérez-Rodríguez, M. A., De-Casas-Moreno, P., & Rojas-Estrada, E. G. (2024). Redes sociales y ciudadanía: El reto de la formación docente en educación mediática. Grupo Comunicar Ediciones.Portugal, R., & Aguaded, I. (2020). Competencias mediáticas y digitales, frente a la desinformación e infoxicación. Razón y palabra, 24(108), 5-36. https://doi.org/10.26807/rp.v24i108.1658Reuters Institute. (2023). Digital News Report 2023. https://doi.org/10.60625/risj-p6es-hb13Rodríguez-Pérez, C., González Pacheco, J. D., y Zambrano Muñoz, L. A. (2022). Explorando el consumo de noticias, la conanza y la desinformación durante el COVID-19 en Colombia: una mirada hacia la Generación Z. Ámbitos, (58), 145-165. https://doi.org/10.12795/Ambitos.2022.i58.11Sádaba-Chalezquer, C., y Salaverría-Aliaga, R. (2023). Combatir la desinformación con alfabetización mediática: análisis de las tendencias en la Unión Europea. Revista Latina de Comunicación Social, 81, 17-33. https://doi.org/10.4185/RLCS-2023-1552 Salaverría, R., Buslón, N., López-Pan, F., León, B., López-Goñi, I., y Erviti, M.C. (2020). Desinformación en tiempos de pandemia: tipología de los bulos sobre la Covid-19. Profesional de la información, 29(3). https://doi.org/10.3145/epi.2020.may.15Valverde-Berrocoso, J., González-Fernández, A., y Acevedo-Borrega, J. (2022). Disinformation and multiliteracy: A systematic review of the literature. Comunicar, 30(70), 97-110. https://doi.org/10.3916/c70-2022-08Vélez, I. (2017). Políticas públicas en alfabetización mediática e informacional: el legado de John Dewey. Fuentes, 19(2), 39-56. https://dx.doi.org/10.12795/revistafuentes.2017.19.2.03 Zuazo, N. (2023). Periodismo e inteligencia articial en América Latina. UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000388124

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